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martes, 23 de febrero de 2021

Estudiando historia para escribir Ucronías. Los puntos Jonbar.

El 23 de Febrero debe de ser la fecha que, en el pasado reciente de España, más facilidad tiene para activar la imaginación de escritores y personas interesadas por la historia (grupos ambos a los que tengo a gala pertenecer). La pregunta inmediata que les viene a la cabeza es ¿Y si se hubiese producido un cambio en el gobierno y el impulso democrático hubiese sido ahogado ese día? Así que me ha parecido la fecha perfecta para hablar sobre los fundamentos de la ucronía como género literario, y de cómo lo puse en práctica cuando escribí mi primera novela publicada.


Mi propósito principal cuando escribí El Secreto de los dioses olvidados fue que, quien lo leyera, pudiera experimentar la emoción de acompañar a unos héroes en su propia odisea. Y por eso, quizás, elegí ubicarla en un tiempo pasado. En una época que me recordara la que sirvió de telón de fondo a mis autores favoritos de la juventud: Verne y Salgari. Sólo que elegí crear una línea temporal propia para la narración. Una ucronía. Y ésta elección estuvo influenciada por la corriente que ayudaron a crear el genio francés y H. G. Wells: el Steampunk, que propone mundos en los que la ciencia ha evolucionado más de lo esperado, pero usando fuentes de energía arcaicas (principalmente el vapor, de ahí el término inglés “steam”).


Sin embargo, no usé el momento histórico más ligado a este género: la era victoriana. En su lugar, decidí comenzar mi “línea temporal” en un momento más cercano de la historia: 1916. ¿Por qué esta fecha en concreto? Pues su origen hay que encontrarlo en mi afición a los juegos de rol (y a la historia bélica, que suma casi tantas obras como la ficción literaria en mi biblioteca personal). De la mezcla de ambas había nacido un universo ucrónico situado en ésa década, en el que planeaba desarrollar algunas aventuras junto a mis amigos. Nunca cumplí ese sueño (como buen procrastinador, otros proyectos acabaron por llamar mi atención y lo dejé apartado de forma indefinida), pero todos los datos y las referencias de ambientación estaban esperándome en un cuaderno cuando decidí echar mano de ellas.


Todo esto me lleva al punto que da título a este artículo. Los puntos Jonbar. Esos hitos históricos en los que se puede decir que el mundo escogió el camino que les guiaría durante los años futuros y que marcarían su desarrollo en ciencia, filosofía, religión, etc... El supuesto básico que sustenta la ucronía de El Secreto de los dioses olvidados es un nuevo orden mundial: Europa dominada por la hegemonía de Alemania (apoyada por Rusia y otros aliados). No puedo presumir de una gran originalidad en el planteamiento: la Alemania Nazi como vencedora de la Segunda Guerra Mundial ha sido fuente para varias ucronías (El hombre en el castillo, Patria, En presencia de mis enemigos, La conjura contra América), así que retraer la fecha hacia la Primera Guerra Mundial puede no parecer un gran cambio.



Sin embargo, mi elección estaba motivada por la posibilidad de juguetear con un detalle de éste conflicto que siempre será discutido: la viabilidad del Plan Schlieffen, al que Alemania debía atenerse en caso de guerra con las demás potencias del continente, y que fue finalmente modificado por su sucesor, Moltke, en favor de un planteamiento menos “arriesgado”. Los aficionados a la historia militar (entre los que, como ya he dicho, me incluyo) no dejan de debatir qué habría ocurrido si el Estado Mayor alemán hubiese aplicado a rajatabla la estrategia diseñada por el anciano Schlieffen. El plan en sí puede resumirse muy brevemente: TODOS los ejércitos alemanes debían invadir Francia al unísono, siguiendo un plan que profetizaba que la resistencia frente a semejante ataque no se prolongaría más de 42 días, y que (tras la rendición del gobierno galo), sería el momento de darse la vuelta y prepararse para combatir al aliado de Francia: el gigantesco ejército ruso, cuya movilización estaba obligada por los pactos de defensa mutua, pero cuya capacidad de organización, en cambio, era motivo de burla y escarnio (con motivos más que fundados).


Yo me decanté por aquellos que postulan la victoria alemana, aderezando el resultado con otros componentes que me eran necesarios para la trama del argumento y, por qué no decirlo, para añadir elementos de esa ambientación original que estaba aprovechando (y que constituyen la parte de estudio de Historia que también señalaba en el título del artículo). Al fin y al cabo, la teoría de la ucronía consiste en repensar el mundo y decidir cuáles, de entre las probables direcciones que podría haber tomado el destino, se ajustaría mejor a ese camino que hemos decidido forzar. Cambiar un suceso suele implicar que otros eventos encadenados a él también se verán modificados o, incluso, borrados de la historia (o retrasados), y es algo que se debe de tener en cuenta. Así pues, en mi novela os podéis encontrar con un estancamiento político Europeo, más bien tenso, por la incapacidad de lograr una victoria decisiva por ninguno de los bandos (basándome en las opciones de que el presidente Monroe hubiese hecho oídos sordos a quienes le insistían para que los USA entrasen en la guerra de forma activa); el matrimonio entre los herederos de Alemania y Rusia; el fracaso de la expansión de los ideales de la Revolución Bolchevique (derivado de lo anterior, al no eliminarse por completo el gobierno zarista); el desarrollo de la aviación en torno al uso de dirigibles (ya que no se habría llegado a un guerra posicional y el papel de la aviación militar no habría progresado a la misma velocidad), o la inexistencia de grandes fortificaciones al estilo de la Línea Maginot (puesto que no habría un gobierno francés temeroso de otra invasión germánica)…


El esfuerzo fue bastante grande, pero el resultado creo que satisfizo a gran parte de los lectores. Sobre todo, a aquellos que comprendieron que mi intención era hacerles disfrutar de una aventura, y que ese universo ficticio sólo era un elemento más para dar vida a la ilusión de la novela.

jueves, 24 de mayo de 2018

De las manías de escritor.

Durante la presentación de Monozuki, la chica zorro, una de las preguntas que me hicieron desde el público fue sobre mis manías. Sobre una de las que provoca más curiosidad y/o admiración, de hecho: la de escribir a mano la primera versión de todos mis relatos y novelas. Una de varias que cualquiera (yo incluido) podría pensar que son inmutables; pero hoy, al repasar unos comentarios que escribí sobre ese tema el año que salió a la venta El secreto de los dioses olvidados, he descubierto que algunos "vicios" han variado con el tiempo y otros nuevos han ido apareciendo.

Plumas y Moleskines. Mi afición a escribir con pluma estilográfica se cimentó durante la redacción del manuscrito de El secreto de los dioses olvidados. Primero, por una razón de calidad estética, ya que escribir la novela con un bolígrafo me parecía un horror (máxime cuando iba a hacerlo en una libreta Moleskine); y en segundo lugar porque aún no estaba muy ducho en la escritura con pluma y eso me obligaba a redactar con una caligrafía mucho más legible (quienes me conocen saben que puedo convertir unas notas en una receta médica). Sin embargo, la costumbre de usar Moleskines se deshizo poco después de acabar el manuscrito. A raíz de tener que encontrar una sustituta para mi pluma (una humilde Inoxcrom), los nuevos modelos hicieron patente que las famosas libretas "de escritor" no se fabrican ya con un papel apto para resistir trazos húmedos. De modo que, mientras la colección de estilográficas crecía, la de libretas tuvo que dar paso a otros cuadernos que imitaban el aspecto vintage que tanto me gusta (Clairefontaine, Leuchtturm 1917...), y solo vuelvo a caer en el viejo fetichismo por algunas de las ediciones especiales que se hacen de vez en cuando, a las que me cuesta mucho resistirme.


Horarios. Cuando hablé de mis hábitos de escritura, hace diez años, me declaré un autor nocturno. Lo cual fue cierto durante mucho tiempo, ya que la mayoría de mis cuadernos estaban rellenos de historias cortas y escenas dispersas, fruto de la inspiración del momento, sin destino concreto pero que esperaba poder utilizar en el futuro... Pequeños experimentos de escritor novato, esbozados en mi habitación antes de irme a dormir, durante los años de universitario. Sin embargo, esa rutina se extinguió por culpa de mis horarios de trabajo, y acabó desplazándose a un momento menos sombrío: las horas entre el amanecer y el mediodía. Y, para poder alejarme de las distracciones que me acechan en casa, he terminado por desayunar en locales donde no me tomasen por loco al sacar los "bártulos de escribir". Lo cual ha acabado por convertirme en un paseante asiduo del barrio de Maravillas de Madrid. Una rutina que, en vacaciones (o cuando viajo) suelo cambiar a la hora de la merienda.

¿Brújula o plano? Las primeras novelas que escribí fueron el resultado de hacerlo sin ningún esquema previo... y son claros ejemplos de redacción "con brújula". Una que sería prima-hermana de la que lleva el Capitán Sparrow en el bolsillo. En mi descargo, diré que esas obras están escritas por un adolescente con el único propósito de contar una aventura; y que la imposibilidad de poner punto final a muchas otras historias fue lo que me convenció de que debía hacer uso de la herramienta "de mapa" por antonomasia: la sinopsis. Eso fue lo que me permitió dar vida a El secreto de los dioses olvidados, si bien la brújula hizo que dibujara algún requiebro en mi camino. Aún hoy, lo reconozco, dejo espacio para la improvisación en la redacción de mis tramas por culpa de una mala experiencia con una sinopsis demasiado rígida. Una costumbre a la que se sigue uniendo, de vez en cuando, la de redactar de forma no lineal, de modo que me centro en la escena que mejor se adecua a mi estado de ánimo de ese día.

Documentación. Si bien para El secreto de los dioses olvidados el trabajo de documentación histórica resultaba poco menos que imprescindible, incluso relatos cortos me han tenido horas buscando información para poder crear ese efecto de verosimilitud que tanto me gusta. Y es la razón de que haya acabado acumulando una pequeña colección de libros de viaje, con el fin de extraer la esencia histórica de los lugares que voy a retratar. E incluso en universos de fantasía como el de Monozuki sigo aplicando el mismo trabajo, ya que me parecen mucho más fascinantes esos mundo en los que no todo es "mágico" (amén de que las peculiaridades de ciertas culturas del pasado, no necesariamente exóticas, son tan interesantes que permiten crear civilizaciones completas en torno a esos detalles de su idiosincrasia). Un método que le ha dado muy buen resultado a autores como George R.R. Martin, por ejemplo. Y yo, debo reconocerlo, me dejo llevar enseguida por la emoción cuando se trata de dar forma a mundos imaginarios.


Cada firma, un regalo. En cierta ocasión me topé con un autor que, a la hora de hacer las dedicatorias, se valía de un rotulador grueso de pizarra con el que escribía una frase antes de rematar la tarea con un elegante garabato. Es una costumbre que he visto practicar en otras personas y que puedo disculpar en sesiones multitudinarias, pero que me parece muy fría, la verdad. Si a alguien le has conquistado con tu lectura hasta el punto de querer tener un ejemplar dedicado, considero que lo justo al esfuerzo que hace él o ella al salir de casa es ponerle un poco de cariño al asunto. Por eso en las sesiones de firmas acostumbro a llevar plumas que me permitan realizar trazos con cierta calidad caligráfica. Mi experiencia al respecto es que el lector se siente más agradecido... y te sirve para crear rivalidades graciosas, cuando se trata de una sesión de firmas grupal y se produce alguna comparación entre tu firma y la de otro compañero.


Y estos son, grosso modo, mis hábitos de escritura más reseñables. Sé que palidecen ante otros como teclear el texto de pie, escribir solo en la cama, encerrarse en una habitación a oscuras, o redactar oliendo manzanas en putrefacción. Uno aún es modesto. Pero confío en que me estén sirviendo para ofrecer a mis lectores mucho entretenimiento, que es mi meta última. 

jueves, 16 de junio de 2011

Contra la espada... y el papel


Como diría cierto personaje de una vieja serie de vikingos... Estoy entu-sias-ma-do!!!!! La gente de "La espada en la tinta" me propuso recientemente hacerme una entrevista para su blog y, por fin, hoy se ha publicado!!!

Me ilusionó bastante saber que estaban interesados en mí, porque Loren hizo una de las reseñas más completas (y favorables) de "El Secreto de los Dioses Olvidados". Así que es un gran placer ser el autor que inaugure su nueva sección de entrevistas. Además la batería de preguntas ha sido muy variada: desde el cotilleo sobre aficiones a los necesarios referentes literarios de mi obra, pasando por los proyectos futuros (espero que, con un poco de suerte, algún editor se entere de que hay una novela mía aguardando que la publiquen).

Para leer la entrevista, sólo tenéis que hacer click aquí.

lunes, 24 de enero de 2011

El entrevistador, entrevistado


Parece mentira que vaya a hacer ya un año (aproximadamente) desde que "El secreto de los dioses olvidados" se puso a la venta en librerías. Estos doce meses como escritor han estado colmados de nuevas experiencias, de las cuales me llevo un montón de cosas aprendidas y el deseo de superarlas. Hacer presentaciones con más gente, en más lugares, lograr mejores críticas y en más cantidad de blogs, vender más ejemplares....

En el conjunto de experiencias, sólo una se me había resistido. Aunque en los primeros meses recibí alguna propuesta velada de hacerme una entrevista, ninguna de ellas acabó de concretarse. Lo cual me pinchó (para qué negarlo) en mi orgullo de artista. Parecía que no resultaba suficientemente interesante como para que alguien se tomase la molestia de preguntarme por mi filias y fobias, literarias o mundanas. Una sensación que, a medida que el tiempo transcurría y el estreno de la novela iba quedando más y más lejos, se incrementó.


Sin embargo, recientemente me sorprendió que uno de los administradores del foro Abretelibro! me preguntase sobre la posibilidad de responder a una batería de preguntas planteadas por sus miembros. Considero que es uno de los lugares de reunión de aficionados a la literatura más activos del país, así que me pareció un lugar ideal para estrenarse. Y dicho y hecho, el día 12 de Enero se publicó la extensa entrevista, para alegría propia y razón de orgullo personal.

Pero la cosa no acabó ahí. Como si ese hecho hubiese desencadenado una pequeña reacción en cadena, sólo unos días después recibí un correo de Melibro en el que me proponían también presentarme ante sus lectores. Teniendo en cuenta que la página tiene una más que variada selección de colaboradores (entre los cuales me hallo) y que sus reseñas no desdeñan prácticamente ningún género, suponía igualmente darme a conocer a mucha gente.

Total, que antes de acabar este mes de Enero ya he aparecido en dos espacios diferentes. Al final va a resultar que este año 2011 me va a dar muchas alegrías...

La entrevista en Abretelibro! (es un archivo descargable desde el primer post del hilo)
La entrevista en Melibro.

miércoles, 13 de octubre de 2010

No pudo ser...


Hoy he podido conocer el palmarés de la Hispacon 2010 (todo un éxito, por lo que comentan los que han acudido a la cita en Burjassot), y mis esperanzas se han desvanecido: el premio para la mejor portada del año ha recaído finalmente en "El adepto de la reina".

Como ya comenté, me hacía ilusión recibir un pequeño premio "tangencial". Que la portada obtuviera un premio podía ayudar a publicitar un poco más "El secreto de los dioses olvidados" entre los aficionados. Sin embargo, la victoria ha sido para otra ilustración "con zeppelin", a la cual hay que reconocer sus méritos. Y, en cualquier caso, seguro que a más de uno le habrá picado la curiosidad al ver la imágen y leer el título.

Por enésima vez, muchas gracias a Calderon Studio por haberle dado esa imagen tan fabulosa a la novela. Hicieron un trabajo fenomenal al desarrollar la portada, y ojalá las obras que consiga publicar de aquí en adelante disfruten de la misma calidad.

Y por si alguien quiere saber el palmarés completo de los Ignotus 2010, aquí pueden leerlo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Un posible premio "de refilón"


A través del foro de Sedice sabía que Calderon Studio, los responsables de la portada de "El secreto de los dioses olvidados", habían propuesto su candidatura a Mejor Ilustración en los premios Ignotus.

Quienes hayan leído el blog de la novela, saben ya que siento un especial y profundo cariño por esa ilustración. Yo sólo les envié unas cuantas referencias de la imagen que había creado en mi mente sobre cómo podía ser la portada, y ellos concibieron una ilustración de una belleza genial. Lo que se ve en ese rectángulo de cartoné es una visión muy nítida de la atmósfera general de la novela.



Hoy he descubierto que la portada ha quedado finalista de entre las portadas candidatas. Sus rivales son las ilustraciones de "El secreto de los Aznar" y "El adepto de la reina" (otro con zeppelin, y además aspirante a mejor novela!).

Los ganadores se darán a conocer dentro de las actividades de la próxima Hispacon, entre el 9 y el 12 de Octubre, y con un poco de suerte ¿quién sabe? Lo mismo hasta sirve para ganar un poco de publicidad para la novela. Después de la desilusión que me supuso "caerme" de la lista de recomendados de Literatura Fantástica, creo que este premio, aunque no sea específicamente para mí, me reconfortaría un poco.

Habrá que mantener los dedos cruzados durante un mes.

martes, 2 de marzo de 2010

Sacando el paraguas


En este caso, figuradamente. Y con un solo propósito, resguardarme del chaparrón de opiniones que empiezan a aparecer en la red sobre "El secreto de los dioses olvidados". Porque, aunque de momento se trata de una refrescante lluvia veraniega, algún trueno ha sonado en la lejanía. Para que os hagáis una idea hago "corta/pega" del artículo que colgué en el blog de la novela, además de añadir una nueva reseña. Ha aparecido hoy en "La ventana de los libros", y con ésta el marcador se mantiene a mi favor... de momento.

A pesar de que la primera crítica (más o menos) oficial resultó bastante favorable, aún me quedaban un par de pasos por los que transitar antes de haber completado las experiencias del autor novel recién publicado. La primera era leer una crítica desfavorable, y la segunda enfrentarme a una tertulia literaria en la que se debatiera sobre mi libro.

Casualmente, las dos cosas han ocurrido entre el domingo y el lunes. Técnicamente se dieron lugar en la misma fecha, puesto que la crítica de “Sitio de ciencia-ficción” se posteó el domingo, pero no pude leerla. Tampoco puedo decir que se trate de una crítica destructiva, si no de un comentario que debía de llegar. Cuando se entremezclan géneros y el principio y el final pertenecen a dos tipos de literatura tan diferentes, no es fácil encontrar un lector al que le agrade todo el conjunto. Quizás la conclusión final puede resultar dura (no sé si se podría usar el término “descalificante”), pero no deja de ser un “si te gustan las historias con estas características, compra el libro porque lo disfrutarás”. Para quien tenga interés por leerla, la crítica está enlazada en la sección “Libro de firmas” del blog de la novela, después del pequeño extracto que he recogido.

Por otra parte, leer esa crítica me ha “escocido” menos tras asistir a la tertulia literaria en la que se habló sobre mi libro. Organizada por un grupo de amigos, y con la promesa de no poder comentar nada hasta que hubiese acabado, me sirvió para ver qué partes de la obra no acaban de convencer. La experiencia fue bastante constructiva, y supongo que el efecto me duraba aún esta mañana cuando he encontrado la crítica.

Básicamente, hubo acuerdo en resaltar ciertos puntos: El principio de la historia debería haberse pulido (aún) más, para incrementar la agilidad de lectura. Algún personaje precisaba más momentos de protagonismo, y añadirle notas de trasfondo que llevasen mejor los avatares de su destino. Igualmente, tengo amenazas formales para no repetir con la muerte de personajes principales en futuras novelas. O, al menos, para que procure darles una “muerte digna”. Por mi parte, me he propuesto hacer lo posible no repetir esos errores en el nuevo proyecto que tengo entre manos. Aunque me queda la espinita de no haber contado con más lectores que me pudieran ayudar con las revisiones, para haber dirigido el trabajo de pulido hacia esos puntos que no fui capaz de descubrir.

En el lado positivo, recibí buenos comentarios sobre la redacción y la estructura de la trama, así como la sensación de que la historia adquiere más viveza transcurrido el primer cuarto de novela. A los aficionados a la ficción y la aventura el final les agrada lo suficiente como para olvidar los “peros” del inicio, lo cual no deja de ser una ventaja. Así pues, no pierdo la esperanza de conseguir un resultado aún más redondo con mis próximas obras.

lunes, 22 de febrero de 2010

Primera crítica para "El secreto de los dioses olvidados"


22 de Febrero de 2010. Llego a casa después de trabajar y me encuentro con la más agradable de las sorpresas!!

Por fin, se ha publicado una crítica relativa a "El secreto de los dioses olvidados". Ha sido en FantasyMundo, y para mi mayor regocijo ha resultado de lo más positiva. Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero... y, en lo personal, me quita un gran peso de encima. Aunque de mis amistades había recibido comentarios tibiamente positivos, estaba deseando leer algo escrito por una persona que no tuviera relación conmigo.

Aunque sé que el libro está en manos de otros blogueros y foros, no sé aún si podré leer su opinión. Así que me alegra mucho que se haya "roto el fuego", y la verdad es que tengo un gran interés en poder leer esos comentarios. Creo que una crítica constructiva por parte de un extraño te puede ayudar mucho. Sobre todo a la hora de descubrir defectos o problemas con la comprensión del texto que, quien está más acostumbrado a leer lo que escribo, acepta con más facilidad.

Con esto se calman un poco mis nervios, y toma el relevo la curiosidad por lo que pueda empezar a comentarse sobre el libro en la red.

miércoles, 13 de enero de 2010

Experiencias enriquecedoras

Cuando el camino hacia la publicación de "El secreto de los dioses olvidados" empezó a parecer despejado, se me plantearon algunas interrogantes personales. Llevaba mucho tiempo dejando a un lado relatos y proyectos de novelas. Escribiendo algunos párrafos, o varias páginas, sólo para archivarlos después. Esperando a que esa idea desdibujada volviera a tomar cuerpo. Ese sería el momento de retomar la historia y acabar de moldearla.

Por eso descubrir que era capaz de llevar una trama hasta el final, y hacerlo con la suficiente calidad como para recibir una oferta de contrato, me provocó una duda principal. ¿Había estado desperdiciando mi capacidad para escribir todo este tiempo? Todo el material llevaba ya meses o años alrededor mío, hibernando en cuadernos y cuartillas de papel. Sólo necesitaba que le prestara atención durante el tiempo suficiente. Y mientras lo comentaba con un amigo, me hizo una observación curiosa: "Ha tenido que pasar todo ese tiempo para que reunieras las experiencias necesarias para poder escribir la novela".

Las palabras no me acabaron de convencer. Si hay algo que se le supone a un escritor, es la capacidad para figurar. Para inventar. No es necesario haber viajado en una nave espacial para buscar las palabras que describan cómo será la sensación de ingravidez. Con un cúmulo de ideas para historias de ciencia-ficción o fantasía, las dudas sobre lo que estás plasmando se centran más en datos que hagan verosímil ese universo particular.

Sin embargo, meditando sobre el tema he acabado por darle la razón parcialmente a ese planteamiento. Puede ser una perogrullada que las experiencias vividas sí influyen en lo que escribes, pero también nos olvidamos que con el tiempo cada sentimiento vivido se enriquece. El abandono por parte del ser querido deja de ser un simple pinchazo en el corazón para convertirse en un chirriar de dientes o la sensación de ahogo al despertar y ver el hueco en la cama. Igual que la euforia por un éxito ya no es sólo la necesidad de salir a la calle y liberar la tensión gritando o corriendo, si no que puede consistir en unas simples lágrimas.

El tiempo quizá no hace mejores los momentos vividos, pero con los años acumulas experiencias de mayor intensidad. Y trabajar con ellas para proyectarlas en la escritura hace más poderoso el manuscrito. Un hecho que, como he dicho, parece obvio, pero que a mí se me había pasado inadvertido entre tantas horas sentado frente al papel en blanco. Y aún sin poder imaginar la sensación real de ciertos momentos, se tienen más recursos en el ámbito emocional. Una herramienta muy útil en la escritura de relatos con un gran componente de épica, en la que sensaciones y experiencias tienden a buscar el exceso para darle vida a un universo en el que buscas transmitir al lector emociones muy poderosas, más allá de la cotidianidad.

Así que ya sabéis. Salir a la calle. Vivid. Darle más piezas a vuestro vocabulario para que los manuscritos ganen en frescura.

lunes, 4 de enero de 2010

La maldición del "Arco-X"

Debo comenzar explicando a qué se debe el título del artículo, para que quede claro a qué me estoy refiriendo. La anécdota procede del mundo de los juegos de rol. En 1992, la traducción del manual del Dungeons and Dragons trajo a los aficionados un arma desconocida e insólita: el Arco-X. Durante meses nadie supo de qué se trataba, hasta que alguien logró desentrañar el misterio: se referían al Crossbow (Ballesta). Desde entonces, en el mundillo de quienes leímos fantasía y buceamos por la práctica del "role-playing" hablar del Arco-X es hacerlo de un fallo garrafal de edición.
En la primera ocasión en que conseguí publicar un relato, allá por 1997 (como finalista del certamen El Fungible), me enfrenté cara a cara con ese problema. El inicio del relato vio cómo mutaba una frase ("Ya no") por un "Yo no" que reducía su significado. Y ahí comenzó mi relación con el terror a que lo escrito por mí no fuese exactamente lo que apareciera después impreso.
Las veces en las que he conseguido publicar posteriormente me habían ido tranquilizando al respecto. Salvo por algunos cambios en la maquetación del texto, no tenía motivo para quejarme. Ya no me hacía falta ir con un bolígrafo en la mano para corregir las palabras mutadas.
Hasta que un comentario en Los secretos de los dioses olvidados me hizo estremecer de nuevo. Se trataba sobre todo de una crítica a los errores gramaticales que aparecían en la novela. De forma explícita, acusaba la inexistencia de un corrector de estilo. Y me la tomé con bastante tranquilidad hasta que un amigo me descubrió la posibilidad de una errata garrafal dentro del texto. Con toda la pena de mi corazón, llegué a casa y comprobé que era cierto. Se ha colado hasta la edición impresa una nota de la última corrección del manuscrito.
Lo que consideraba imposible ha ocurrido. La maldición de los "lapsus editoriales" me ha alcanzado. Por supuesto he realizado una revisión del texto y parece que los fallos se reducen a esa errata, pero la consecuencia inmediata es que tengo miedo por las críticas. Empiezo a temer que las reseñas de la novela se centren en cosas como ésta en lugar de en la narración en sí. Y me veo acumulando notas para corregir el texto en una futurible segunda edición.


sábado, 21 de noviembre de 2009

La cuadratura del círculo


Después de muchos días esperando a recibir noticias de parte de la editorial, hoy me ha llegado un correo del Grupo AJEC sobre la publicación de "El secreto de los dioses olvidados". Ha sido un mensaje agridulce, que procedo a desgranar para informaros de las novedades.

Primero, el libro estará a la venta a partir del 23 de Noviembre. Eso sí, sólo a través de internet. En la página de Cyberdark, donde ya lleva tiempo anunciado como novedad de la editorial.

Segundo, la distribución a librerías queda pospuesta hasta Febrero, aproximadamente. Un problema va a impedir que se puedan encontrar los ejemplares "fisicos", aunque se podrá hacer una petición a la editorial (Grupo AJEC) por vía telefónica (creo que la información es accesible, pero por si acaso me enteraré).

Tercero, la semana que viene podré tener entre mis manos uno de los ejemplares. Ya puedo irle haciendo hueco y estudiando dónde quedará más lucido...

Total, que comienzo la andadura pero de una manera que se puede calificar como "coja". La época de lanzamiento prevista era muy buena, y éste problema con la editorial parece que lo va a echar por tierra. Un desastre que espero compensar con las críticas, que ojalá sean lo suficientemente buenas como para animar a la gente a hacerse con el libro.

Y menos mal que el 23 me parece una fecha muy buena. Es un número al que le tengo un aprecio personal. Ojalá sea una buena señal, después de todo.