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lunes, 29 de junio de 2026

El consentimiento, de Vanessa Springora

Aquí estoy, dispuesto a cumplir la promesa que hice en mi anterior publicación, con la reseña de mi última lectura (que vino motivada por el club de lectura en el que participo): la polémica obra auto biográfica de Vanessa Springora, que sirve de testimonio de sus experiencias como adolescente seducida y abusada por un famoso autor en la Francia de los años 80.

Una descripción breve y sucinta de la obra es que se trata de un texto poco extenso, que se lee con facilidad y rapidez, a lo largo del cual la autora describe su situación familiar previa a conocer a Gabriel Matzneff (que en el libro es referido como M) un escritor 36 años mayor que ella, cómo fue seducida por él y acabó teniendo una relación romántica a la que accedió su madre y, por último, describe la degradación de la relación y de ella misma como persona cuando la realidad de la situación la desbordó, así como la aparente obsesión que ha mantenido el susodicho Matzneff por recuperar el trato con ella.




El título de la obra tiene un significado mucho más elevado de lo que podría parecer. El consentimiento constituye un pilón principal en torno al cual se articula no solo la realidad de esa sociedad en la que ocurren estos hechos, sino también la causa principal de auto culpabilidad de la protagonista y de otras víctimas del depredador de adolescentes.  

Y es que, sin restar importancia a la culpabilidad obvia de un depredador sexual que, según sus propias declaraciones, gozaba practicando el sexo con menores (a lo largo de los años publicó múltiples obras en las que se vanagloriaba de estas "hazañas"), la autora habla de cómo en la Francia de esos años existía un debate (que ha llegado hasta nuestros días) alrededor de cómo tratar legalmente las relaciones entre menores y adultos, especialmente porque el país establecía en ese momento los 14 años como la edad a partir de la cual un individuo podía ejercer su consentimiento para tener relaciones sexuales con otra persona. Y, por otro lado, se menciona la importancia de los intelectuales franceses herederos de los movimientos del 68, y de esa mentalidad que se regía por la máxima del "prohibido prohibir", entre los cuales estaba el propio Matzneff (y que promovió en 1977 la publicación de una carta a Le Monde y Libération, respaldada por muchos de estos intelectuales, en la que se solicitaba clemencia con los abusadores y la despenalización de las relaciones sexuales "consentidas" entre adultos y menores). Ese ambiente cultural se refleja en la aptitud que toma el entorno de adultos alrededor de Springora y el propio Matzneff: la madre acaba por aceptar la relación entre ambos cuando la descubre (llegando a escenas kafkianas como la que relata la propia autora, en las que la pareja cenaba junto con la madre con la más absoluta normalidad), y el círculo de amigos del escritor parece no haber hecho nada para evitar que prosiguiera.

La otra vertiente de este eje en el libro es el de la incapacidad de una menor para asimilar el hecho de estar siendo la víctima de lo que está pasando. Springora insiste en cómo su vehemencia a la hora de defender su amor (que provocó la decisión de su madre de permitir la relación) y su determinación al permitir que Matzneff la convierta en su pareja (aún sin saber realmente a dónde la están llevando esas decisiones), se convirtieron en el látigo con el que fustigarse después cuando descubre el terrible escenario en el que se ha metido. Puesto que, como "consentidora", le resultó muy difícil durante años el asimilar que realmente su decisión no había sido tan libre ni tan mesurada como habría debido serlo. Que las palabras de un adulto son capaces de retorcer la percepción de la realidad de un adolescente para que lleve su razonamiento hacia donde quiere dirigirlo. Un proceso que le resultó aún más complicado de superar, puesto que su historia con Matzneff fue hecha pública por él a lo largo de varias publicaciones durante los años posteriores. Obras en las que ella (así como otras de las "afortunadas" jóvenes que logró seducir) siempre fue retratada como una adolescente deseosa de descubrir el sexo con un adulto y cuya incapacidad para aceptar tan "elevado regalo" la hizo adoptar una postura recalcitrante en contra del gran intelectual. Una pesada carga mental que ella misma menciona como culpable de la imposibilidad para tener relaciones sentimentales normales durante la mayor parte de su vida.

En definitiva, El consentimiento constituye una obra de breve extensión pero cuya lectura puede darnos en qué pensar durante mucho tiempo, tanto por el contexto en el que se produjo esta atrocidad como por el hecho de que se produjo en un contexto "legal" (lo cual tampoco es cierto, pues Springora aún no tenía esos 14 años que la ley exigía para considerar que su relación era consentida).  

jueves, 25 de julio de 2019

Mitos que se tambalean: Orson Scott Card

Si habéis sido de los afortunados que acudisteis al último Festival Celsius, estáis al tanto de lo que se comenta en el universo fandom y/o seguís en redes sociales a autores del mundillo, es más que probable que tengáis conocimiento de la reciente polémica que ha suscitado el anuncio, por parte de la organización del festival, de su invitación a Orson Scott Card para formar parte del plantel de autores del año que viene. Tal hecho, que en primera instancia parece que debería ser motivo de regocijo para quienes tuvieran previsto acudir a Avilés en 2020, ha caído como una bomba entre un amplio sector de autores y lectores (entre los cuales me incluyo).

La razón para esta inesperada incongruencia proviene de un aspecto ajeno a la creación literaria (aunque quizás no, según me han dado a entender las declaraciones de algunas personas): las convicciones religiosas de Card. Yo, como muchos otros lectores, apenas tengo referencias sobre la vida personal de la mayoría de autores que he leído, y pocas veces indago en ella; de hecho, desconocía que Card era mormón hasta que el tema surgió durante el debate que hicimos en mi club de lectura al respecto de El juego de Ender. Un detalle que en aquel momento no me pareció más que pintoresco, pues no había percibido ningún intento de pontificar en las obras que conocía de él (los dos primeros libros de la saga de Ender). Sin embargo, el anuncio de su posible presencia en el Celsius 2020 ha desvelado algo totalmente desconocido para mí (y sospecho que para un@s cuant@s despistad@s más): la activa militancia de Orson Scott Card en contra de la homosexualidad.


Mentiría si dijera que, en primera instancia, no consideré que podía tratarse de una reacción exagerada contra los ideales religiosos que pudiera haber vertido en alguna de sus obras. Teoría que debí desechar de inmediato en cuanto empecé a consultar información al respecto en internet. Así es como he descubierto, con seis años de retraso, una serie de artículos muy reveladores publicados en la época del estreno en cines de El juego de Ender, y que me habían pasado inadvertidos por completo. De ellos, éste sirve como botón de muestra de los problemas que ya entonces estaba teniendo con la opinión pública y el sector homosexual. Pero, para aquellos que se defiendan en inglés, os dejo también el enlace al artículo que escribió en 1990 en contra de la derogación de una ley "sobre la constitucionalidad de la sodomía en el ámbito privado" (estoy traduciendo de forma libre), en el cual carga contra los homosexuales (en especial contra los que se declaran mormones), y se defiende de las acusaciones de homófobo apoyado en las críticas de quien le acusó de ser pro-gay por usar personajes homosexuales en El maestro cantor y Las naves de la tierra (a pesar de que, literalmente, en el artículo advierte de que cualquier adulto debería de renunciar a los apetitos sexuales "contra natura", y mostrarse en contra de cualquier equiparación legal de las parejas homosexuales con su contrapartida tradicional, o la posibilidad de enseñar a los niños que la homosexualidad es una opción aceptable y normal en la vida).

Por supuesto, a la luz de estas declaraciones comprendo el malestar de la nutrida comunidad LGTBI (tanto autores como lectores de género) que visita el festival. En un momento en que la creación literaria ha empezado a dar pasos para escapar a la corriente patriarcal que la ha dominado desde el inicio de los tiempos, otorgando mayor visibilidad y relevancia tanto a personajes femeninos como a las diversas identidades sexuales posibles, no parece muy acertado llevar a ese foro a alguien que podría utilizar su estrado para reivindicar esas posturas retrógradas (Rodolfo Martinez ha comentado ayer su experiencia con Card en la Hispacon 1997, cuando una brillante charla sobre la concepción de la realidad del mundo acabó derivando en un discurso a favor del Creacionismo, mientras que otros autores han recordado que algunas de sus obras están próximas a considerarse apología de la ultraderecha). Y, teniendo en cuenta que éste mismo año ya se lanzó una pulla desde el público, reclamando mayor protagonismo a los personajes no heteronormativos, en una mesa tan poco sospechosa de continuísmo patriarcal como la compuesta por Kameron Hurley, John Scalzi, Anna Starobinets, Brandon Sanderson y demás... no sé hasta qué punto se estaría jugando con fuego al poner a Card ante los micros del auditorio de Avilés.

A título personal, y retomando el título del artículo, estos descubrimientos han hecho tambalearse a uno de mis mitos literarios. No tanto por su producción en general, como por la obra que (creo) le había hecho ganarse más adeptos: El juego de Ender. No sé si comparto experiencia con muchos admiradores de ese libro, pero yo lo leí en la adolescencia y no pude sentirme más identificado con el protagonista. Mi lista de amigos en aquella época podía contarse con los dedos de una mano, era demasiado listo, no compartía ninguna afición con mis compañeros de clase (salvo quizás, la lectura de cómics y alguna serie de televisión) y en el colegio había sufrido continuas "bromas" (hoy quizás ubicables en la frontera del bullying) por parte de algunos de mis compañeros de curso. Empatizar con Ender, en ese contexto, fue muy fácil y supongo que, para la mayoría de lectores que lo descubrieron a esa edad, el efecto debió de ser similar. Era un ejemplo de resiliencia para todos los que se sintieran menospreciados e incomprendidos, enfrentados a un mundo cuyas reglas, desde la perspectiva de un quinceañero, son injustas y arbitrarias. En mi caso, estoy bastante seguro de de que me sirvió para entenderme mejor que cualquier libro de autoayuda. Y por eso me resulta especialmente difícil renegar de él, aunque no veo ninguna forma de reconciliar lo que sé ahora con lo que pensaba en el pasado. 

La conclusión final a todo esto puede ser que, sin proponérselo, Orson Scott Card se ha convertido en el enemigo insector para una generación de autores y lectores, dispuestos a llegar al final del juego para ganar la guerra por reivindicar sus propias identidades.


P.D: Mis sinceras disculpas si he usado el término "identidad sexual" de forma incorrecta en algún momento del artículo.

lunes, 8 de octubre de 2018

Stephen King, el éxito a pesar de uno mismo.

Con la reciente reimpresión de Mientras escribo, un buen número de aficionados a la escritura y seguidores del maestro del terror vuelven a tener a su disposición en las estanterías de todas las librerías este peculiar texto.

Personalmente, confieso que mi relación como lector de King pasó del amor al odio, para equilibrarse hace unos años en un respeto profesional tras leer éste libro. En la adolescencia disfruté de forma inmensa La zona muerta, (mi primer contacto, gracias a la biblioteca de un familiar), Ojos de fuego y Carrie (por su temática, que entroncaba de manera perfecta con mi afición a los cómics de mutantes), y La larga marcha (que considero una extraordinaria obra distópica y de terror psicológico); pero después de It, ninguna otra novela logró tocarme la fibra sensible. Cujo y Maleficio me parecieron ya menores en comparación con las otras y, cuando el maestro del terror anunció que iba a hacer una historia en un mundo fantástico, acabó de defraudarme con Los ojos del dragón. A partir de ese momento me uní al amplio sector de detractores que opinan que "King escribe demasiado y demasiado rápido para que todo sea bueno" (opinión que en Padre de Familia escenificaron a la perfección en un sketch en el que el autor, en una entrevista con su editor, se inventa sobre la marcha que su próxima novela tendrá a un flexo como el monstruo).

(Padre de Familia, ep. 11 temp. 2. Para haters de King)

A pesar de todas esas reticencias, había oído a muchas personas recomendar el libro y lo veía de vez en cuando en la lista de obras para "futuros escritores". Así que, coincidiendo con su publicación en formato de bolsillo, me hice con mi ejemplar un día que fui a la busca de libros dedicados a la escritura. Y solo con sus primeras páginas me impresionó.

King arranca la obra con una autobiografía centrada en su progresión literaria, desde la infancia errabunda provocada por el abandono paterno (salpicada de muchas anécdotas graciosas propias de semejante entorno en la niñez), pasando por su matrimonio a una edad muy joven y las dificultades económicas como profesor de lengua teniendo que mantener a una familia con dos hijas, hasta llegar al éxito de Carrie y sus primeras novelas... uniendo este ascenso al Olimpo literario con su muy personal descenso a los infiernos de la adicción: de su primera borrachera con menos de veinte años, a caer en el alcoholismo durante décadas, mezclado con el consumo de drogas en sus momentos más oscuros; llegando incluso a emular a los personajes del Yonqui de Burroughs, al acabar tomando jarabes con derivados de opiáceos. 
"El primer paso que dio Tabby fue vaciar en la alfombra una bolsa de basura llena de cosas de mi despacho: latas de cerveza, colillas, cocaína en botellitas de gramo, más cocaína en bolsitas (...) Valium, Xanax, frascos de jarabe Robitussin para la tos y de NyQuil anticatarro, y hasta botellas de elixir bucal."
Aunque sea una de las novelas que menos me gustó, resulta terrible leer su testimonio respecto a cómo le afectó su adicción durante la escritura de Cujo.
"... tengo una novela, Cujo, que apenas recuerdo haber escrito. No lo digo con orgullo ni con vergüenza; sólo con la vaga sensación de haber perdido algo. Es un libro que me gusta, y ojalá guardara un recuerdo agradable de haber redactado las partes buenas."
Una espiral que su familia le ayudó a cortar, por suerte para sus fans, ya que le sirvió para ver las cosas en perspectiva tras sufrir un gravísimo atropello en 1999 (que él describe como la escena de una de sus novelas) a resultas del cual comenzó la redacción del libro que nos ocupa.


La segunda mitad, dedicada ya a la escritura, se titula "Caja de Herramientas" y define la forma en que él entiende el oficio: hacerse con una serie de buenas herramientas que te ayuden a la hora de fabricar historias. Así comienza a describir la necesidad de saber manejar el vocabulario, la gramática, a seguir un manual de estilo, y a aprender a trabajar los párrafos. Los últimos consejos serían leer mucho y escribir mucho.
"El programa agotador de lectura y escritura por el que abogo (de cuatro a seis horas diarias toda la semana) solo lo parecerá si son actividades que ni te gustan ni responden a ningún talento tuyo. De hecho, puede que ya estés siguiendo uno parecido. (...) La lectura constante te lleva a un lugar (o estado mental, si lo prefieres) donde se puede escribir con entusiasmo y sin complejos.  También te permitirá ir descubriendo qué está hecho y qué por hacer, y te enseña a distinguir entre lo trillado y lo fresco, lo que funciona y lo que solo ocupa espacio. Cuanto más leas, menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo o el procesador de textos."
Por supuesto, también habla de su rutina de escritura diaria. Un ejercicio estajanovista que es bastante conocido entre los aficionados.
"Me gusta hacer diez páginas al día, es decir, dos mil palabras. En un mes son 180.000 palabras, que para un libro no está mal..."
Cada capítulo se completa con varios ejemplos prácticos, incluidos fragmentos de textos propios de King, en los que desgrana los aspectos prácticos de su proceso creativo. Cómo estudia el manuscrito (a diario, y una vez terminado el manuscrito) para eliminar aquello que es superfluo o afecta a la calidad del texto, amén de repasar la mayoría de recomendaciones de estilo de todos los manuales (evitar adverbios, las repeticiones, los problemas de vocabulario, etc...)

De todo ello, el ejemplo sobre cómo leer un texto propio con ojo crítico fue con el que logró que volviera a respetarle. De todo el trabajo detrás de las horas invertidas en levantar una novela, esa capacidad para recortar "paja" al texto y decidir que tal o cual parte necesita reelaborarse o sobra del todo, es la más difícil de desarrollar. Pero también ocurre que, cuando lo consigues, la sensación después de corregir un manuscrito es satisfactoria en extremo.

En definitiva, Mientras escribo constituye una obra de referencia para cualquier persona que aspire al oficio de escritor. ¿Les convertirá en otro Stephen King? No lo creo posible, ya que no da ninguna receta secreta. De hecho, una de las primeras cosas que dice es:
"No hay ningún Depósito de Ideas, Central de Relatos o Isla de los Best-sellers Enterrados."
Lo mejor es que sus consejos le servirán de forma general a cualquier escritor. Y, en todo caso, quien tenga el talento y la capacidad para igualar su velocidad de escritura, podrá aspirar a niveles similares de prolificidad. Siendo consciente en todo momento, eso sí, de que si el propósito es alcanzar el oficio de escritor profesional ésta es una carrera de fondo en la que, a quien flaquea, le conviene quedarse en la cuneta igual que en su Larga marcha.

domingo, 15 de julio de 2018

Recomendación de lecturas veraniegas

Ahora que se ha acabado el Mundial de fútbol y Agosto empieza a llamar a la puerta, llegó por fin el momento de poder disfrutar de unas tardes tranquilas en vuestros destinos vacacionales. Así que, antes de que dejéis las ciudades vacías, os propongo hacer más amenos esos ratos de asueto entre chapuzón y chapuzón (o de caminata por la montaña), con unas cuantas recomendaciones de lecturas ligeras y aptas para todos los públicos.

¿Listos? Pues vamos allá:


20.000 leguas de viaje submarino. ¿Qué puede haber más refrescante que leer sobre el viaje de Pierre Aronnax a bordo del Nautilus? Aventuras a lo largo de todos los océanos, inmersiones a gran profundidad, un paseo por la Atlántida... La única novela de Verne que podría ajustarse aún más a la temática que he propuesto sería Dos años de vacaciones, y no sé si podría resultar contraproducente (sobre todo si lo leemos a la vuelta del viaje).


El corsario negro. Otra historia para los que prefieren irse de vacaciones al mar, aunque éstas aventuras transcurren en la época en que el Caribe aún no era un destino propicio para viajar a relajarse (no os haré spoiler, pero los caribes daban miedo). A cambio, en sus páginas encontraréis todo lo que se puede esperar de una buena historia de piratas: duelos a espada, osadas huidas, galernas terribles y jugosos botines de oro americano.


Sin noticias de Gurb. Ésta lectura puede ser la menos apropiada para las horas de siesta, sobre todo si se comparte espacio con alguien que guste de dormir, ya que las carcajadas que pueden arrancarte las aventuras del comandante alienígena en la Barcelona previa a los Juegos Olímpicos de 1992 son capaces de despertar a cualquiera. No importa que el apartamento sea más pequeño que en el anuncio, que haya una plaga de medusas cuando vayamos a la playa, o que pillemos una insolación. Leyendo a Eduardo Mendoza, la sonrisa está asegurada.


Mi familia y otros animales. Otra historia que puede provocar envidias entre espíritus con ganas de más tiempo de ocio, ya que se relatan poco menos que años y años de "vacaciones familiares". Aún así, si eres fan de las mascotas exóticas no encontrarás una lectura mejor que ésta crónica de la infancia de Gerald Durrel en la isla de Corfú. 


El color de la magia. Creo que hay pocas cosas tan divertidas como las aventuras de un turista en un lugar desconocido. Sobre todo, si ese lugar es un mundo medieval fantástico. Que es plano como un disco. Y se mueve por el espacio soportado por cuatro elefantes, que viajan a lomos de una tortuga gigante. ¿Hace falta decir más para que os animéis a leerlo? ¿Que después podrás elegir entre una veintena de libros dedicados al Mundodisco, si es que te gusta? (por favor, no digas que no te gustó).


Monozuki, la chica zorro. Me dispensaréis si incluyo mi última obra en la lista, pero Monozuki os puede entretener tanto como cualquiera de las otras novelas. Y además ocurre en un mundo que recuerda a los universos de Estudio Ghibli, poblado por unas de las criaturas mágicas más originales que podáis imaginar.

Con éstas seis lecturas creo que podéis ir bien provistos de entretenimiento allí donde vayáis a pasar vuestro descanso estival. Así que aquí me quedo, esperando a que me contéis cuáles fueron vuestras lecturas veraniegas cuando volváis.

martes, 22 de diciembre de 2015

"Faraway: Crónicas de Lejana" de Janaceck Jadehierro

No suelo hacer reseñas sobre obras de autores a los que conozco en persona. Me preocupa que mis comentarios pueden herir sensibilidades y tener que afrontar algún reproche (ya fuera virtual o cara a cara). Digo esto para señalar lo extraordinario de estar redactando una crítica sobre la obra de alguien que es, cuando menos, un conocido por el que siento un gran aprecio.

Crónicas de Lejana es una colección de relatos steampunk, pero esta etiqueta debería considerarse como algo destinado tan sólo a saciar el espíritu catalogador del mundo editorial. Lejana es un mundo steampunk, sí, pero los relatos que nos ofrece el libro están más centrados en las personas que lo habitan que en las maravillas que lo cubren de vapor. En ese sentido creo que, los lectores de la ciencia ficción especulativa clásica que le den una oportunidad al libro, se encontrarán paladeando estructuras y propuestas que les resultarán conocidas.

El rasgo principal de este libro es la diversidad. Janaceck ha acometido cada cuento desde una perspectiva distinta, y eso ha ayudado no sólo a hacer amena su lectura, si no que da como resultado una radiografía de ese mundo con el que lleva años fantaseando. Humor, historias detectivescas, fantasía científica, drama social... su microscopio va fijándose en aventureros, máquinas pensantes, artistas, aspirantes a mesias o criminales, de modo que logramos atisbar el desarrollo de esta peculiar sociedad colonial hasta formarnos una idea de conjunto (incompleta, eso sí) del vasto universo que orbita en la cabeza de su creador. Es probable que hay quien le reproche no haber sido más espléndido (y minucioso) con los datos que aporta en los relatos, pero eso también es parte de su gracia.


Puestos a elegir algunas de las historias para ejemplificar todo lo que he dicho, mi selección estaría compuesta por: 

Una carambola de billar francés. Historia que respira aromas de novela negra, con uno de esos protagonistas para los que ya no hay posibilidad de redención, pero aún están dispuestos a salvar otras almas de su mismo destino.

Un milagro. Otro relato curioso, que acaba escarbando en ese terrible lado de la humanidad que nos empuja a veces a hacer el mal "por un bien superior".

El experimento. Ejemplo de ci-fi especulativa trasplantada al steampunk, que recordará a relatos clásicos sobre la investigación de la IA.

El valor de lo sencillo. Si digo que es un chiste, podría considerarse una ofensa. Pero la brevedad y el hilarante final de esta historia sobre un curioso inventor no pueden ser descritos de otra manera.

Finis Terrae. Otro ejemplo de ci-fi especulativa, con un toque de humor negro que combina la avaricia, el negocio de la muerte, y una alquimia sorprendente.

Lo que refleja un espejo. Una comedia "picante" ubicada en un circo que resulta muy amena, aunque (en mi caso) fue sencillo anticipar la simpática sorpresa final.

La misma moneda. Un tema clásico como el de la guera y la deshumanización de los soldados, llevada a un extremo sorprendente y curioso a la par.


Y para acabar una última anotación, aunque no por ello menos importante. Y es el significado de esta obra para el fandom steampunk. Porque, como el propio Janaceck dice en la apertura del libro, no es éste un universo que quiera reservarse para sí mismo. Con Crónicas de Lejana nos pone en la mano un breve portulano en el que faltan muchas costas por explorar, sí, pero el portal sigue abierto para todos aquellos dispuestos a volar hasta allí. Cualquier aficionado puede ayudar a poblar esas islas, bosques y mares, multiplicando las maravillas que nos han mostrado. Si algo tiene de precioso este libro es que, al igual que el Ithilien que regenta su autor, se ofrece como un punto de reunión para todos aquellos que sueñan con un siglo XIX distinto al que muestran los libros de historia. Y sería una pena que se desaprovechara esa oportunidad.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Autores Acrónicos: Paulo César Ramirez

Tal y como prometí, empieza Diciembre y termino con mi recorrido por la lista de autores de Ácronos 2. Una despedida que tiene como protagonista al autor que llegó desde más lejos hasta estas antologías: Paulo César Ramirez. Escritor mexicano que durante este 2014 ha colocado su nombre en varias de las recopilaciones de relatos steampunk que se han publicado, amén de estrenarse en solitario con Reward, una novela Weird West de la mano de Neonauta Ediciones. Lo único que debemos lamentar es que aún no haya habido ocasión de unirle a las muchas actividades que se están desarrollando al amparo de la efervescencia steampunk en España, porque es obvio que estamos ante un autor que está disfrutando de la oportunidad que le ha brindado el género. Así pues, vaya un saludo virtual desde aquí y la esperanza de que sigamos leyéndole en el futuro.

De paso, me gustaría aprovechar también la ocasión para darles las gracias a todos los autores que han querido participar en esta ronda de entrevistas durante el año. Además de para darles a conocer, espero que estos artículos hayan servido para animar a mucha gente a acercarse al Steampunk, tanto lectores como escritores, y así lograr un fin aún mayor: que las calderas no se apaguen y los engranajes sigan moviéndose...
Y ya, sin más... pasamos a la entrevista. Que ustedes la disfruten.
1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
Creo que todos los escritores tenemos muchas cosas que decir. En nuestra mente se entretejen historias, mundos y personajes que piden a gritos ser plasmados en el papel. Desde pequeño siempre me gustó escuchar y contar historias, así que ponerme a escribir fue el siguiente paso lógico cuando crecí. No voy a decirte que siempre quise ser escritor porque sería mentirte, pero el darme cuenta que siempre tenía alguna idea para desarrollar una historia clavada en la cabeza fue una de las razones que me llevó a querer publicar.
2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial?
Tendría que dividirla en dos partes. Primero, en México es muy difícil publicar un libro. No existen suficientes editoriales que volteen a mirar a los escritores del país y si encima hablamos de géneros como la fantasía o la ciencia ficción, más que difícil se convierte en imposible. En segundo, ya podría hablar de lo que ha ocurrido en mi experiencia personal. En definitiva no es como la esperaba, o al menos como lo decían mis profesores de los talleres de escritores. Actualmente parece que las editoriales están únicamente enfocadas en publicar y el trabajo de difusión corre un poco más a cargo de los autores. Vaya, quizá simplemente los tiempos han cambiado porque tampoco puedo decir que me ha ido mal.
3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
Leyendo mucho, documentándome. Soy de la firme creencia que un escritor no puede hablar sobre algo que desconoce. Puede intentar plasmar una historia con elementos imaginarios o fantásticos, pero si no los sustenta aunque sea solo para él mismo a la larga se notará en su escritura. Por eso, y especialmente hablando del Steampunk, suelo recurrir a momentos históricos para poder empaparme de ideas, haciendo una mezcla de historia alternativa y ficción especulativa al mismo tiempo. Eso me ayuda a construir un universo verosímil y por supuesto la historia fluye mejor.
4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Curiosamente me inclinaría más por la novela. Y digo curiosamente porque me he iniciado en esto con relatos cortos para las dos antologías de Ácronos y mi primera publicación en solitario es más bien lo que yo llamaría una novela corta. Me siento en ocasiones presionado por llegar al final cuando hay que escribir relato, con menos libertad vaya. Aunque disfruto de ambos, si he de elegir lo hago por la novela.
5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
En realidad no lo había pensado nunca, pero imagino que sí han tenido que ver. Estudié psicología y es muy difícil no hacer perfiles psicológicos de los personajes de los que escribo. También estuve dando clases de filosofía y teología, por lo que escribir al respecto de algún personaje con cierta ideología o corriente de pensamiento se me facilita. Pienso que no han sido determinantes, pero sí han influido lo necesario.
6. ¿Cuál fue tu camino para llegar al Steampunk?
Yo no voy a responder con el típico cliché de decir que desde hace mucho era Steampunk y yo no lo sabía. Primeramente entré por la puerta por la que, me parece, muchos de los aficionados entran. Me refiero a la parte estética, no es un secreto que el Steampunk es bastante visual y es algo que cuando lo miras o te atrapa o simplemente lo rechazas. En mi caso fue al ver la fotografía de un amigo con su bombín, bufanda y goggles. A partir de ahí me sumergí en el mundo para averiguar todo lo que he podido al respecto. Como se conjuntan muchas cosas que disfruto como son la ciencia ficción, la historia, la fantasía, la aventura y por supuesto la literatura fue sencillo quedar atrapado por ese universo.
7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Creo que llamarle rutina es darle un adjetivo agradable. Más bien tengo muchos vicios al sentarme a escribir, desde tener mi cajetilla de cigarros y un cenicero de vidrio en color verde a la mano, servirme un refresco de cola en un vaso especial y ser preferentemente nocturno. Encima de ello tengo que ambientarme, ya sea con música o viendo imágenes. Después de que tengo todo eso, me dejo llevar. Pueden ser vicios o manías incluso, pero desde ahora creo que será agradable llamarle mi rutina de escritor.
8. ¿Qué se van a encontrar los lectores cuando lean tu relato en Acronos 2?
La Revolución de los hermanos Serdán es un relato que transcurre en el México de inicios del siglo XX en lo que sería el equivalente a la época eduardiana, lo cual ya marca una diferencia de las típicas historias centradas en el Londres Victoriano; pero además está basada en un acontecimiento histórico muy importante que es el inicio de la Revolución Mexicana. Pero no es un relato histórico estrictamente, ya que contiene elementos anacrónicos. Es en definitiva lo que se llama una ucronía que, por supuesto, cuenta con diferentes elementos que lo convierten en un Steampunk fresco, fuera de clichés innecesarios. Espero que los lectores disfruten del relato y les guste.
9. Algo que puedas contar sobre tu próximo proyecto literario...
Si todo marcha bien, en unos meses NeoNauta ediciones publicará mi primera obra. Se trata de una historia de Weird Western con toques Steampunk. La historia trata respecto de un grupo de forajidos formado por las minorías de la época, que son dirigidos por un mexicano que posee el ojo del diablo, un artefacto mecanizado a la vez que maldito. Es una historia con un universo muy rico y que espero que pueda haber más a futuro. Ahora mismo trabajo en una novela de corte pulp con una idea que me surgió a partir de la convocatoria de Alambre de Letras también hecha por NeoNauta.

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Se me ocurren varios libros que, por diferentes razones, rescataría a toda costa. Algunos los rescataría por su valor sentimental, otros por su contenido e información. Algunos más por su rareza y por último elegiría por simple gusto. Por ejemplo, se me ocurre que por valor sentimental elegiría Ilusiones de Richard Bach, que es un libro que me regaló mi padre cuando yo era un adolescente. Por su contenido e información El Universo de la Kabbalah de Shimon ben Halevi. Tengo un manual para aprender español que está escrito en alemán publicado en 1873 que rescataría por su antigüedad y por último La historia interminable de Michael Ende que es un libro que me gusta mucho, tanto por su historia como por la maquetación.
11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Actualmente estoy leyendo Lendaria de Josué Ramos, que es una space opera steampunk y la cual me ha sorprendido gratamente. Me parece que es una obra muy adelantada dentro del género steampunk en español, con mucha visión. Aunque aún no la he terminado, dudo mucho que el final me defraude. En definitiva la recomiendo.
12. ¿Con qué escritor te gustaría coincidir en un ascensor? ¿Qué le preguntarías?
Con Philip K. Dick, aunque no sé si charlaría con él como escritor que quiere aprender o como observador en una especie de terapia de ascensor. Creo que sería una experiencia fascinante de cualquier modo.
13. Aparte de la escritura “literaria”, ¿hay algún otro medio que practiques, o que te gustaría probar? (poesía, periodismo, teatro, guión de cine/cómic/tv...)
Desde Marzo de 2011 dirijo la revista digital El Investigador que trata sobre Steampunk y otros retrofuturismos. He escrito varios artículos de la temática y he tenido la fortuna de entrevistar a artistas y escritores dentro del movimiento. Además, me gustaría escribir un guión de cómic o alguna novela gráfica Steampunk, que es algo que me parece le está faltando al género en español.
14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
En mis ratos libres (que no suelen ser muchos) estoy aprendiendo a realizar modificaciones de armas de juguete y la creación de goggles de manera más artesanal, que en lo personal lo considero una especie de arte decorativo. Finalmente el Steampunk es muy amplio y permite esa libertad al momento de expresar la creatividad en diferentes áreas.
15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Pues pienso que me quedan muchos sueños por cumplir. Así, sin pensarlo demasiado me gustaría andar por España para asistir a alguna EuroSteamCon o algún evento con cualquiera de los amigos que tengo por allá.
Una vez más, encantado de haberte tenido aquí. Y ya sabes que cuentas con este tablero para subirse encima y hacerse notar cuando sea necesario...


















miércoles, 1 de octubre de 2014

Autores Acrónicos: Eduardo Vaquerizo

El autor que honra este mes la sección de entrevistas de Parrafos Perturbados es Eduardo Vaquerizo. Personaje con todas las implicaciones de la palabra en lo que se refiere al mundo de la ciencia ficción, porque posee una de las trayectorias más dilatadas que conozco. De hecho, y según la Wikipedia, ya andaba recogiendo premios (Ignotus y Domingo Santos, por ejemplo) cuando un servidor aún no escribía más que redacciones para el profe de turno. Además, he tenido durante este año el gran gusto de conocerle y tratarle en persona, y me alegra haber tenido la oportunidad de compartir espacio en Ácronos.
Aunque su última obra en publicarse ha sido Tres Motivos Para Morir en Madrid, quizás os suene su nombre por las muy premiadas Danza de Tinieblas y La Última Noche de Hipatia. Y, por experiencia personal, también os animo a acudir a cualquier evento en el que vaya a contarse con su presencia. Porque es de esas personas de las que se aprende algo, por poquito que sea, cuando se le oye hablar. Además de que resulta casi imposible aburrirse si él está presente. Y ya, sin más dilación, pasamos a la entrevista. Para saber más sobre él, como siempre, acudan a su blog. 1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
La insensatez. Era joven y creía en la mística del escritor. De mayor, ya descreído, persigo con un puñal a mi voz interior que me dice que publicar es la caña. Aún no la he acorralado convenientemente, pero ya la pillaré ya. Es broma. Publicar es como alcanzar una meta, subir un escalón más en la “carrera” de un escritor. Pongo las comillas porque posiblemente haya tantas definiciones de ese término como escritores. Cuando comenzaron publicarme algún texto el acceso era mucho, mucho más difícil y los filtros más arduos. Eso era bueno porque, si lograbas acceder a una editorial o revista de prestigio, sabías que habías hecho algo bien, progresabas. Ahora llegar a ver tu texto impreso (o digitalizado) es más sencillo. No es que eso sea malo, me parece estupendo que existan miles de editoriales y que se pueda uno autopublicar, pero eso obliga al escritor a buscar otros criterios para la evaluación de sus textos, lo hace un poco más complicado medir tus progresos. Y, créeme, eso es fundamental. Es muy fácil enamorarse de un texto defectuoso y no ver sus verrugas y sus malos hábitos. Lo sé porque me ha pasado. 2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial?
Buena, aunque tampoco tengo una carrera editorial muy larga. Lo mejor de acceder a una editorial es, con diferencia, la eficacia de los editores que seleccionan los textos, de los correctores, maquetadores y demás. En algunas, además, te pagan, que no es mala forma de incentivarte a seguir escribiendo y mejorando. Curiosamente, mis mejores experiencias editoriales no siempre han sido con editoriales grandes, a veces las pequeñas le dan un amor y un oficio a su trabajo que lo engrandece. No todo han sido rositas, claro. Algunas editoriales con las que he trabajado han mostrado poco respeto por el trabajo bien hecho. Otras poco respeto con las ventas de un autor pequeñito como yo. No soy un superventas, eso no es un secreto, cosa que te deja en una situación incómoda en una editorial enorme, que mide los éxitos por cientos de miles de ejemplares vendidos. 3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
Me alegro que me haga esa pregunta. Ni idea. Dentro de la cabeza supongo que tendré un montón de iteraciones cuánticas raras que, combinadas con el impacto aleatorio de alguna partícula de alta energía, logre eso, una idea. Lo normal es que cuando me siente a escribir no tenga ninguna, o solo un germen pequeño, inane, un bichillo de idea que apenas respira. Luego, con el sonido de la tecla, parece que las ideas se animan a salir en desbandada y, a veces, tengo que pararles los pies y decirles a alguna de ellas. “oye, no te da vergüenza salir e intentar colarte en el texto, con esa pinta” No me suelen hacer caso. 4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Siempre había sido un escritor de cuentos y cuentos no muy largos. Me horrorizaba la extensión de novela, tantas palabras y páginas que controlar, argumentos, personajes, tensión. Primero di el salto a la novela corta y luego, con Danza de Tinieblas, a la novela larga. Bueno, para los estándares actuales, medio larga. Tanto me he hecho a ello, que ahora me es difícil lo contrario, escribir cuentos cortos. Enseguida me enrollo y se me van a las veintemil palabras. Me pasó con el cuento que aparece en Más allá de Némesis. Quería que fuera de cinco mil palabras o así y se me fue a las quince mil sin darme ni cuenta. Ahora mismo, me encuentro más cómodo en las extensiones largas, aunque me hagan sufrir de impaciencia. Es mi mejor defecto, no tengo paciencia, me aburro enseguida y quiero cambiar de proyecto enseguida, por lo que concentrarme en una novela, se me convierte en un esfuerzo notable. 5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
Memos de lo que la gente piensa. Al ver mi carrera y mi profesión, siempre me colocan en el lado hard del género. En realidad he escrito muy pocos cuentos hard. Stranded es hard, Rax podría serlo, definitivamente La Última Noche de Hipatia no. Y las novelas steampunk tampoco son muy hards, aunque sí procuro que la ciencia que sale en mis escritos sea sólida. Incluso en el cuento de la antología, me he resistido a poner un motor de éter y lo he cambiado por otra cosa. Y las naves que salen son bastante hards, dentro de que alguna de ellas es de madera. Supongo que la influencia mayor es la necesidad de coherencia, aunque no estoy seguro si viene de ahí o es algo consustancial al género, o géneros. Sea fantasía desbocada o ciencia ficción más o menos hard, necesito que las premisas sean coherentes y que se mantengan en la narración. Más que un escritor muy cientificista o tecnológico, a lo Egan, no me gusta hacer de la idea, la trama tecnológica, el centro de la narración, pero sí que en la periferia se respeten las leyes científicas. Vamos que lo que soy es un escritor respetuoso del propio orden establecido en los mundos creados.
6. ¿Cuál fue tu camino para llegar al Steampunk?
Claramente la diversión. Y un elemento que estimo esencial en los retrofuturismos: la añoranza de un positivismo a ultranza, de un futuro luminoso al que correr con los brazos abiertos. Desde que dimos la espalda a la exploración del espacio, se acabó, la tecnología da miedo, no crea expectativas de un mundo mejor. Creo que es un error y que volveremos a estimar la ciencia y la técnica en lo que valen, que es mucho. Mientras, especulemos con otros futuros que no han sido. Mi camino al Steampunk fue literario y no a través de Sterling y los otros, ni de películas o cómics, que conocí después, sino de Pavana, de Keith Roberts, un libro magnífico dónde hay locomotoras de vapor que se mueven por los caminos, dónde España ha conquistado Inglaterra y la ha hecho católica y más cosas maravillosas y chocantes. Llegue al steampunk cuando era tan poco conocido que lo llamaban ucronía, que también es, claro. 7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Tengo una rutina sí, releer lo escrito el día anterior y corregir algo y luego darle a la tecla hasta alcanzar una cifra de palabras razonable. La hora, hora y media que me deja la niña y las cosas que hacer de la existencia mundana familiar, me dan para unas mil palabras, a veces algo más, dos mil si tengo algo más de tiempo. Lo más importante, he descubierto, es escribir todos los días. Es como un entrenamiento, si lo dejas de hacer, luego volver a recuperar el tono se hace muy duro. Ah y el chocolate de almendras del Lidl. Antes era una copita de oporto o de Mac Allan, pero eso a diario se hace muy cuesta arriba. Me avergüenzan un poco mis drogas, comparadas con las de otros como Dick o Bukowski la verdad. 8. ¿Qué se van a encontrar los lectores cuando lean tu relato en Acronos 2?
Un relato divertido y desenfadado, canónico dentro de los límites del género, un cuento de aventuras, de barcos reconvertidos en naves espaciales, de persecuciones, peleas y grandes conspiraciones desveladas. No he querido salirme está vez de los límites del Steampunk y he manejado la subversión —si no se pulsan los límites de alguna manera, no es divertido— de otro modo. Los lectores juzgarán. Al menos espero que pasen un buen rato leyéndolo. 9. Algo que puedas contar sobre tu próximo proyecto literario...
En estos momentos estoy corrigiendo una novela de Ciencia Ficción de futuro cercano, muy emparentada con el ciberpunk clásico al que he mezclado con un Apocalipsis que, está vez, no es zombi. Ha sido un proyecto curioso, surgió como una idea sencilla y se ha vertebrado y ha adquirido densidad a través de la protagonista, un personaje de esos que crecen solos y que casi se te escapan de las manos y hacen lo que les da la gana. Es, igual que en el cuento de Acronos 2, una mujer. Debería considerarlo, desde La última Noche de Hipatia me estoy aficionando a escribir con mujeres como protagonistas. Creo que dan una dimensión a las historias de Ciencia Ficción que me resulta interesante explorar. Es como si, visto a través de los ojos de ellas, los argumentos y métodos de la CF se vieran de otra manera más fresca e interesante. 10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
¿Uno solo? como decía aquel memorable personaje de El hombre tranquilo cuando le ofrecían agua “ni los Borgia eran tan crueles”. Sería difícil elegir un libro; durante un tiempo mi libro preferido fue El señor de los anillos. Durante otro periodo, lo fue Regreso de las estrellas de S. Lem. Por periodos, he tenido muchos libros preferidos, pero ninguno ha aguantado en el podio por siempre. Creo que mi mejor elección ahora mismo sería el libro electrónico, dónde tengo unas cuantas novelas por leer que me interesan mucho.
11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
La Canción Secreta del mundo. Cotrina era ya grande, pero se está volviendo un gigante. Incluso ahora me parece hasta más guapo y todo :) No es la novela que más me ha gustado de él. La saga de la Luna Roja tiene unas dimensiones épicas y de calidad apabullantes. La canción Secreta, es un libro que se disfraza de fantasía urbana juvenil para pegarte más duro y fuerte. Tiene un calidad literaria muy alta. Lo recomendaría a todos los aficionados a leer libros de calidad y que no tengan miedo a mancharse los ojos de la sangre y la intensidad que salpica de la novela. 12. ¿En qué personaje literario te reeencarnarías?
Esa es fácil. Dios. Sería genial aparecerse en sueño a algún obispo casposo o político meapilas. Además, luego me suicidaría de un modo que no dejará abierta la posibilidad de ninguna religión más. Sería genial. 13. ¿Edición tradicional, o edición digital?
La edición digital es el futuro sin duda alguna. Es probable que ya sea también el presente y la industria editorial aún no se haya dado cuenta. Hace ya algunos años, posiblemente una década, que la mayor parte de los registros de nuestra civilización son electrónicos. ¿Por qué los libros no? algunas razones tecnológicas hay y, sobre todo, culturales. Sospecho que cambios como el del papel al ebook son generacionales, más por la parte industrial que por los consumidores, mucho más ágiles que la industria y que, incluso, los escritores. 14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
El malabarismo presupuestario se practica mucho en casa, sí. No, por desgracia no lo hago, y no por falta de ganas. No tengo tiempo para desarrollar alguna habilidad que no sea a un nivel vergonzante. Me gustaría saber tocar bien la guitarra, dibujar, hacer portadas e ilustraciones y cocinar como Ferrá Adriá, pero me quedo en aficionado torpe. Si me preguntas, de todas esas disciplinas artísticas, la que más me hubiera gustado desarrollar es la de ser guitarrista de un grupo de blues y tocar en bares llenos de gente bebiendo cerveza. 15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Me gustaría escribir mejor, escribir como Borges, como Cortazar, como Lem, como Ballard, todos ellos a la vez y encima, ser divertido y friki y... bueno, no son sueños muy realizables, pero está bien soñar.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Autores Acrónicos: Cristina Puig

Después del parón veraniego, vuelve de nuevo la sección "Otros Autores" para presentaros a esos escritores de los que probablemente no habéis oído hablar pero deberíais empezar a tener en cuenta. Con la llegada del otoño es el turno de Cristina Puig: una autora balear que está pugnando por hacerse un hueco en el mundillo con sus relatos y novelas (hace dos años vio la luz su Crónicas de Erehländ), a la vez que hace gala de su talento artístico con los lápices en alguna que otra obra.


Lo único que puedo hacer, antes de pediros que disfrutéis leyendo sus respuestas al cuestionario, es que os paséis por su página de facebook y la obliguéis a actualizar su blog, que lo tiene muuuuy abandonado (precisamente ahora, que empiezan a verse los frutos de sus esfuerzos). Y es una pena, porque durante este año me consta que se ha embarcado en unos cuantos proyectos interesantes, tanto a nivel artístico como literario.

Y ya, sin más,.. vaya la entrevista.

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
Hace tiempo que tenía pensado intentar publicar una compilación de relatos. Iba a empezar a buscar editorial, aunque también barajaba la posibilidad de publicar en alguna plataforma de auto publicación, pero no me convencía del todo la idea. Por casualidad contacté con Ediciones Parra a través de Facebook. La editorial era nueva y buscaban manuscritos. Envié los relatos a efectos de valoración, y finalmente se interesaron en publicarlos.

2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial?
Positiva. He tenido la suerte de trabajar con gente que ama la literatura y a la que le apasiona su trabajo, estoy muy satisfecha con el resultado. Además he conocido a escritores, editores e ilustradores que con el tiempo se han convertido en grandes amigos. También he aprendido mucho en poco tiempo, ya que me he apuntado a talleres literarios como el que imparte el escritor Santi Baro, que me han ayudado a mejorar diversos aspectos de una novela.

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
La inspiración la encuentro en cualquier cosa: una ilustración; un gesto de una persona; una película…pero lo importante es el trabajo y saber desarrollar bien las ideas que tengas.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Prefiero la novela, porque supone un gran reto. Además en un relato estás bastante limitado por lo que hace a extensión. La novela ofrece más posibilidades.

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
La verdad es que ser historiadora del arte me ha ayudado bastante, en especial a la hora de describir edificios, obras, hablar sobre pinturas…porque ya tenía conocimientos y notaba soltura al hacer descripciones o tratar sobre ello.

6. ¿Cuál fue tu camino para llegar al Steampunk?
Empecé leyendo relatos y novelas de diversos autores, investigando, documentándome para la novela… y me di cuenta de que no tan solo es un género, ni una moda, es todo un mundo.

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Para escribir necesito estar tranquila, normalmente pongo sándalo, tomo un té, y de fondo música (aunque no siempre). Suelo planificar previamente lo que sucederá en cada capítulo de la novela, pero muchas veces la misma historia te lleva donde le da la gana, y debes elegir el camino a seguir.


8. ¿Qué se van a encontrar los lectores cuando lean tu relato en Acronos 2?
Se encontrarán con una historia bastante sombría. Tal vez venga a la mente algún relato lovecraftiano o de Poe al leerlo. En el relato he tocado el Steamgoth, es decir, la vertiente más oscura del Steampunk.

9. Algo que puedas contar sobre tu próximo proyecto literario...
Actualmente estoy escribiendo una novela que se aleja del género fantástico y de las anteriores que he escrito. Se trata de dos historias de ficción que en un principio parece que no tienen relación pero después se entrecruzan, en las que se tratan temas como la organización interna de una doctrina religiosa concreta, la soledad del ser humano, o la pervivencia de la religiosidad popular en determinados ámbitos, entre otros.

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Por ejemplo El viejo y el mar, de Ernest Hemingway, entre otros miles. En serio, no sería capaz de rescatar solo uno.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
El despertar. Historias de la Tierra Incontable, de Hazael González (Alberto Santos Editor). Es una novela maravillosa que recomiendo encarecidamente. Ahora voy a comenzar a leer la segunda parte.

12. ¿Con qué escritor te gustaría coincidir en un ascensor? ¿Qué le preguntarías?
Por ejemplo con Neil Gaiman. Le preguntaría en qué se inspira y de dónde saca esas ideas tan locas para escribir sus novelas o relatos. Es un autor al que admiro mucho. Hace poco leí su novela: El Océano al final del camino, y también la recomiendo.

13. Aparte de la escritura “literaria”, ¿hay algún otro medio que practiques, o que te gustaría probar? (poesía, periodismo, teatro, guión de cine/cómic/tv...)
Tal vez cine, pero soy algo tímida. Creo que se me da mejor escribir o dibujar que interpretar.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Sí, dibujo desde que era pequeña. He realizado algunos encargos de ilustración y colaboraciones, y es algo a lo que me gustaría dedicar más tiempo. Es mi espinita clavada. De hecho años atrás quise estudiar Bellas Artes, pero finalmente me decanté por estudiar Historia del Arte.

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Viajar y conocer muchos lugares, aunque en parte ya lo hago con la escritura.
Muchísimas gracias por la entrevista, os deseo muchísima suerte. Un saludo.

martes, 1 de julio de 2014

Autores Acrónicos: Pedro Moscatel

El autor que inaugura el verano en Párrafos Perturbados viene de la provincia de Zaragoza, y es otra de esas figuras emergentes que están empezando a asomar la cabeza dentro del mundillo de los "junta letras". Con la veintena aún fresca, ya ha publicado dos libros en solitario y está haciéndose un habitual de las recopilaciones de relatos. DLorean, Calabazas en el trastero, y Ácronos, se pueden preciar de haber contado con sus obras. Y no serán los únicos, seguro.


Algo debe tener Aragón, porque ya es la segunda ocasión en que presento a una joven promesa literaria que proviene de allí. El caso es que Pedro Moscatel parece muy dispuesto a quedarse y a demostrar que la juventud no es un problema para desarrollar historias maduras. Y para aquellos a los que les surja la curiosidad después de leer la entrevista, su blog está sólo a un clic (pero sólo después de leer la entrevista, por favor...)

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿qué te motivó a hacerlo?
Creo que publicamos por lo mismo que escribimos: para que nos lean. Pero si me preguntas por la primera vez que lo pensé, la verdad es que ni siquiera recuerdo cuándo ocurrió eso. Ya con diez u once años escribía un intento de novela más entrañable que otra cosa, El sobrino de Nemo. Por supuesto, era terrible y estaba plagada todos los errores que esperarías encontrar en el texto de un niño de quinto de primaria, pero ese fajo de folios también tenía una portada, unos capítulos numerados y un índice, porque yo ya tenía la noción de que las historias se cuentan, se difunden… y si se escriben, es para que alguien las lea. No solo hay mil razones más o menos egoístas por las que queremos ver nuestro nombre en una portada, sino que además es, casi, lo correcto. La vocación de una historia es ser lo bastante buena para merecer su difusión. La inteligencia colectiva debe crecer. La especia melange debe fluir.

2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial?
Empecé con muy buen pie. Mi primer editor inauguró editorial conmigo: El rebaño del lobo no solo fue la primera novela de un chaval de veinte años, sino también el primer título publicado por Setelee. Hubo un contacto cercano y constante, y pude seguir todo el proceso de publicación y hasta participar en algunas decisiones. Aprendí muchísimo y di ese salto enorme de casi-escritor a escritor-por-los-pelos. Después vinieron los relatos en revistas y antologías, casi siempre llevadas adelante por gente majísima y llena de ilusión, y al mismo tiempo emprendí una búsqueda larga y llena de anécdotas que ha terminado con la publicación de Ciencia y revolución, mi segundo libro, a manos de Libralia. La verdad es que tampoco me puedo quejar en esta ocasión. Ahora busco editorial para un par de libros más.

Pero eso no significa que no haya visto (aunque por suerte de lejos) todos los trapos sucios que esconde el sector. Desde gente que obtiene beneficio de tu obra y no te paga, hasta la gente que te cobra por publicarla o incluso por participar en un concurso. Hay mucho sinvergüenza y muchos compañeros que callan por miedo a represalias y polémicas que parecen de mafia calabresa. A quien esté buscando editorial: ¡mucho ojo y que no os engañen!

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
No la busco. Ni siquiera creo mucho en ella… siempre tengo montones de ideas que en ese momento me parecen geniales. A veces no puedo escribirlas por cualquiera de una enorme lista de cataclismos domésticos y con suerte las apunto, a veces las intento escribir y se me deshacen en las manos, otras las escribo pero resulta que el fogonazo de genio que creía haber tenido se ha convertido en una chispa de ocurrencia algo mediocre, y por fin alguna vez, milagrosa, el teclado quema bajo las llemas y sale algo bueno de verdad. Sería genial saltarse las anteriores y quedarse con esta última, pero no se puede. La hora de trabajo que vale es una de cada diez, pero no puede existir sin las otras nueve que son igual de esforzadas pero más baldías.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Me encantan los dos. Creo que son muy diferentes y también que mucha gente parece no entender hasta qué punto, pero no puedo elegir uno sobre el otro. Es como elegir entre la comida dulce o la salada. Un chuletón de ternera no se mide en la misma escala que una tarta de queso con pasas, y de nuevo me encantan las dos cosas. Me ha salido la respuesta culinaria…

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y/o tu profesión a la hora de escribir?
Soy informático (porque lo pone en una cartulina con filigrana) y músico (porque lo digo yo), así que en algunas de mis historias hay pinceladas de informática y en otras pinceladas de música, pero ahí termina todo. He oído que ser periodista es una formación genial para sacar «callo de escritor», pero me quedé en la programación. También tecleamos lo nuestro, aunque usamos más paréntesis y simbolitos matemáticos la mar de raros que harían llorar a un filólogo.

6. ¿Cuál fue tu camino para llegar al Steampunk?
Mi camino empezó en Steam Tales, la antología que publicó Dlorean. Había una convocatoria para participar y me pareció interesante. Disfruté un montón escribiendo aquel relato, El azul del cielo, y conseguí entrar en la selección. Yo vengo de la ciencia ficción y este subgénero me pareció un entorno genial en que ambientar mis especulaciones, así que cuando me enteré de que Josué Ramos estaba recabando relatos para Ácronos 2 volví a probar suerte. De nuevo fue un placer meterme en harina… comprobé que esto del vapor engancha. Sin embargo, por el momento no formo parte del movimiento cultural: yo no voy más allá del subgénero literario.

Para el escritor de ciencia ficción hay algo atrayente en el retrofuturismo, y creo que es el cambio de perspectiva que proporciona. Solemos mirar hacia delante, y en este caso retrocedemos un poco antes de hacerlo, nos alejamos más de nuestro entorno. Es más disociativo pero también por eso puede ser un vehículo de ideas muy potente.

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Escribir al menos un poco todos los días y leer mucho más es obligatorio. A veces puedo permitirme rutinas, sentarme ante el ordenador todos los días a la misma hora durante digamos cuatro horas, pero por mil razones esto no suele durar más de una semana y media y siempre tiendo al caos. Un día escribo tan solo una entrada para mi blog, y al siguiente me doy una paliza de ocho o diez horas. Esto último ocurre porque escribo mejor cuando llevo un rato en ello, así que soy proclive a darme atracones.

8. ¿Qué se van a encontrar los lectores cuando lean tu relato en Ácronos 2?
Un relato amargo que cambia optimismo utópico por fatalismo distópico. La historia de un hombre que quiere volver a casa. Un duelo a pistola en una azotea. Un porro. La angustia de no saber qué pasa con el cerdo. Otro universo.


9. Algo que puedas contar sobre tu próximo proyecto literario...
Bueno, Ciencia y revolución acaba de salir. Mientras intento que el mayor número de gente posible la conozca y la lea, estoy tratando de publicar otra novela antológica (esta de terror) y una novela corta de ciencia ficción. También tengo una novela corta de horror macarra que está en manos de una amiga ilustradora, un proyecto que me hace mucha ilusión, y mientras todo eso llega o no a puerto (los tiempos editoriales son así) estoy dando los últimos retoques a una novela de ciencia ficción que será mi proyecto más ambicioso hasta la fecha.

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Si lo rescato de un incendio, Cita con rama, porque me gusta mucho la edición de Edhasa y me daría pena que la quemase el fuego. Si lo rescato de un cataclismo global, Las estrellas mi destino, porque puede ser difícil de encontrar incluso sin la sociedad retrayéndose a niveles precivilizados. Y si lo rescato de una invasión extraterrestre, La guía del autoestopista galáctico, porque 42.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Hace poco disfruté como un enano con Marte Rojo de Kim Stanley Robinson, que es ciencia ficción dura pero la palabra que me viene a la mente al pensar en ella es épica. Y lo último, lo último que he leído es Alimañas de Óscar Pérez Varela. Es una de esas obras que si pasan desapercibidas sería un crimen: también la recomiendo a quien le guste la literatura de autor para leer con calma y escarbar entre las frases.

12. ¿Con qué escritor te gustaría coincidir en un ascensor? ¿Qué le preguntarías?
Es una pregunta difícil… un ascensor es un lugar en que las relaciones humanas son casi siempre distantes y, puntualmente, demasiado cercanas, y yo admiro mucho a Terry Pratchett pero no tanto. Sí que me fascinaría hablar con él, a ser posible en algún pub de las islas británicas. Le preguntaría… bueno, le preguntaría si alguna vez se arrepintió de haber escrito El color de la magia.

13. Aparte de la escritura “literaria”, ¿hay algún otro medio que practiques, o que te gustaría probar? (poesía, periodismo, teatro, guión de cine/cómic/tv...)
La poesía me ha demostrado varias veces que no es lo mío. La respeto con la fascinación del contable que va a un taller mecánico y no entiende nada de lo que ocurre a su alrededor. El teatro me parece una manera de comunicar que contagia; es en sí mismo un lenguaje propio y poderoso, me llama muchísimo. El guión para cine/tv me parece muy difícil de ver llevado a la pantalla sin contactos, y tengo la noción de que los guiones los hacen los mismos directores o sus conocidos, pero sería una gozada participar en algo así. El cómic es un medio muy visual y con muchas posibilidades, pero salvo excepciones, nunca le he prestado demasiada atención.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Toco la guitarra en un grupo y aunque desde hace años me gusta componer mi propia música en solitario, ahora empiezo a hacerlo profesionalmente para otra gente, una gozada.

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Tengo un sueño pero es muy poco realista. Quiero vivir de la escritura. No quiero forrarme, solo quiero malvivir haciendo lo que me gusta. Creo que esto se puede decir, no es malo. Es iluso. Pero no es malo. ¿No?



domingo, 1 de junio de 2014

Autores Acrónicos: Hector Gómez Herrero

Comenzamos el mes de Junio con la entrevista a otro autor de Ácronos 2. En este caso, Hector Gómez Herrero. Otra de las "jóvenes promesas" que se ha colado, al fin, entre nuestras filas, tras haberlo intentado en la convocatoria de la primera antología. Y eso que desde 2008 su nombre viene sonando en concursos literarios del género bastante reconocidos (Visiones, Ovelles Elèctriques...)


Ante otro talento para la narración corta como es este caso, lo único que puedo hacer es pediros que os leáis la entrevista antes de pasaros por su blog. Y advertiros de que, en cuanto hayáis disfrutado de Bajo la linterna, no tendréis más remedio que buscar las demás antologías en las que ha participado para comprobar si os puede transportar a otros lugares igual de evocadores. 

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
Supongo que fue durante la adolescencia. Entonces escribir ya era un hábito, y supongo que empecé a plantearme tratar de publicar algo. En aquel momento escribía bastante y me parecía lo más natural tratar de publicarlo. Menos mal que por aquel entonces no lo conseguí porque lo que escribí en aquellos años dejaba mucho que desear. Me quedaba (y me queda) mucho por aprender. 

2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial? 
¿Hasta ahora? Relativamente escasa. He publicado algunos relatos, principalmente en antologías resultado de algún concurso. Me gustaría lanzarme a publicar alguna novela, o al menos algo completamente propio, pero es algo en lo que todavía tengo que trabajar bastante, me he acomodado demasiado en el relato. 

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras? 
Por lo general, no suelo buscar la inspiración en ningún lugar concreto. A veces estoy leyendo un libro (principalmente de mitología) o haciendo algo completamente cotidiano y algo encaja. Mi cabeza relaciona dos o tres ideas que no tienen nada que ver, pero a las que llevo dando vueltas varios días y ya tengo una historia, un comienzo, un hilo del que tirar y con el que poder crear un relato. Otras veces es una imagen mental, como le pasaba a C.S. Lewis, la que me da toda una historia. O me obsesiono con algún detalle hasta que termino por exprimirle algo que contar. Siempre es algo distinto, pero por lo general no es algo que vaya buscando, es algo con lo que más bien me suelo encontrar. 

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela? 
Ahora mismo el medio en el que más cómodo me encuentro es el relato. Aún no he sido capaz de acabar de escribir una novela. Tengo algún relato largo que casi llega a novela corta. Que es quizás el espacio donde más a mis anchas me siento. Siempre que no tengo una limitación de espacio termino tendiendo a esa longitud, lo suficientemente detallada, pero sin necesidad de la cantidad de complicaciones y giros de una novela. 

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir? 
Soy geólogo, aunque ahora mismo no ejerzo como tal. Así que a priori quizás mis estudios no hayan influido, pero sí es cierto que con una formación científica uno se enfrenta de forma distinta a algunos problemas. La ciencia es más creativa de lo que parece, sobre todo a la hora de enfrentarse a los problemas que trata de resolver, así que una formación así te enseña a aplicar otras soluciones, otros puntos de vista a la hora de hacer cualquier cosa, y eso es muy útil a la hora de escribir. Además, mis años de universitario me han influido muchísimo como persona, no sólo desde el aspecto académico, si no como experiencia personal, y eso sí que ha tenido un impacto innegable en mí como escritor. 

6. ¿Cuál fue tu camino para llegar al Steampunk? 
La verdad es que me topé con el steampunk cuando empezó toda esta proliferación de concursos sobre el tema. Y me gustó. Me divierte escribir dentro de un género con el que nunca había jugado y que me resulta tan versátil si sabes mirarlo desde la perspectiva adecuada. Ha habido otras oleadas literarias, o modas anteriores con las que también se podía jugar, pero llegaba un momento en el que era fácil que todo estuviera ya muy manido. El steampunk es todo un género, y con todo un género siempre hay algo nuevo que hacer, algo nuevo que contar. 

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar? 
Cuando escribo, suelo hacerlo por las noches. Sí he tenido temporadas de seguir una rutina muy estricta, cuando tenía una historia muy definida en la cabeza y era algo más largo (una de esas novelas cortas que comentaba antes). Pero cuando estoy sin un proyecto así, y sólo escribiendo relatos, todo termina siendo más caótico, y al final tengo que sacar un rato para exprimir la idea y rezar para que no me pille el toro con la fecha tope del certamen de turno.

8. ¿Qué se van a encontrar los lectores cuando lean tu relato en Acronos 2? 
Algo que no es del todo steampunk. Que creo que es lo que pasa con muchos relatos de este segundo volumen. La idea, la imagen, que me inspiró el relato no era del todo steampunk, me permitía mucho mezclar varios géneros un poco a lo loco, y todos ellos bastante fuera de lo que suelo escribir. Así que aunque es un relato con mucho estética y ambiente retrofuturista tiene mucho de otras ramas de la ciencia-ficción.

(imagen "inspirada" en su relato: Lantern City de Justin Yun)

9. Algo que puedas contar sobre tu próximo proyecto literario... 
Llevo bastante tiempo tratando de recuperar un proyecto un poco viejo, pero que siempre he querido hacer. Encadenar toda una serie de relatos, de forma más o menos evidente. Ambientarlos en un mismo mundo y crear un pequeño universo personal. Me gustaría poder recopilar al menos una antología que funcionase de esa forma, distintas historias pequeñas esparcidas a lo largo del tiempo, pero todas ellas dentro del mismo universo. Lo curioso, es que de forma inesperada he visto que empiezo a tener ideas para hacer lo mismo con un segundo proyecto, así que tendré que aplicarme bastante para dar abasto con todo. 

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
La verdad es que no tengo ediciones demasiado especiales de ningún libro. Si mi biblioteca saliese ardiendo me tocaría volver a comprar un montón de libros de bolsillo. Sí es cierto que tengo una edición relativamente antigua de Las mil y una noches, heredada de mis padres, que es una delicia. Y unos Cuentos Completos de Andersen que recuerdo desde niño y que me daría muchísima pena perder porque recuerdo hasta sus dibujos desde que era bien pequeño. 

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías? 
Pues la última novela que he leído y recomendaría sin duda ha sido El océano al final del camino de Neil Gaiman, porque ha sido un libro que no era para nada lo que esperaba. Gaiman tiene esa facilidad para contar una historia sin importarle lo que esperen de él, pero en este libro ha conseguido al tiempo escribir algo que no se parece en absoluto a nada que él hubiera escrito o pudiera escribir, y que a la vez es completamente personal y auténticamente suyo. Hacía mucho que una novela no me sorprendía tanto. 

12. ¿Con qué escritor te gustaría coincidir en un ascensor? ¿Qué le preguntarías? 
Sabiendo lo cortado que soy para hablar con la gente que no conozco probablemente fuese quien fuese tendríamos un silencio incómodo. A no ser que fuese Terry Pratchett, estoy convencido de que es la clase de persona que nunca tiene uno de esos. 

13. ¿Edición tradicional, o edición digital? 
A mí me gusta pasar hojas, ¿qué le voy a hacer? Pero no tengo nada en contra de las ediciones digitales. Son supercómodas, sobre todo cuando viajas o cuando buscas autores que ya están descatalogados en papel. 

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística? 
Últimamente llevo algún tiempo dedicándome como hobby a la fotografía, de hecho empieza a quitarme tiempo para escribir y comienza a ser algo problemático cumplir con ambas aficiones sin descuidar ninguna demasiado. 

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar? 
Seguir mejorando, y que llegue el momento en que esté completamente satisfecho con lo que escribo, pero creo que ese perfeccionismo es común a todos los escritores. 

También me gustaría poder publicar algo propio fuera de una antología comunitaria. Para eso toca trabajar y no conformarse con lo logrado hasta ahora. Para mi contar historias se hace con la intención de que haya alguien que las lea o que las oiga. Me suelo considerar más narrador o cuentacuentos, que escritor, así que ésa es mi meta más que mi sueño, compartir lo que escribo, llegar a toda la gente posible. Y a día de hoy el método principal para ello sigue siendo la publicación tradicional, así que por ello trabajo, por tener algo que considere digno e interesante para ser publicado.