miércoles, 31 de diciembre de 2014

"Medallero" del 2014

Este es un artículo que me he preguntado si debía escribir en el mismo instante en que he puesto el plumín sobre el papel (a pesar de que imita lo que ya he hecho en años anteriores). ¿Es correcto hacer un resumen de los logros conseguidos durante el año? ¿Acaso no habrá quien lo entienda como un exceso de pompa por parte de un autor que no tiene demasiado de lo que presumir? ¿No sería mejor cambiar esta "costumbre" y mostrarme más modesto?
Y al final he pensado que la falsa modestia no va conmigo. Quien me conoce sabe que le tengo mucho cariño a lo que escribo, y que me puede la ilusión por ver que a los demás (cuantos más mejor) les gusta. Pero no por eso dejo de ser igualmente realista, y sé que no sólo hay otros autores derramando su enorme creatividad en lo que escriben, si no que es muy complicado ser siempre tan bueno (al menos) como ellos. Así que creo que tengo todo el derecho del mundo a sentirme orgulloso de estos logros.
En ese recuento de cosas positivas la primera anotación corresponde a las antologías de cuentos en las que he ido apareciendo durante el año. Comenzando por Ácronos 2, que supuso además la confirmación del proyecto iniciado por Josué Ramos y Paulo César Ramirez, al unirse a sus filas figuras del panorama steampunk como Selena J. Chambers, Eduardo Vaquerizo o Rodolfo Martínez. Poco después le llegaría el turno a Alambre de Letras, con sus muchas versiones de la Gran Guerra que nunca fue (y que con toda probabilidad se trate del libro más llamativo en el apartado gráfico de todos en los que he participado este año). Y para completar el pódium del 2014, mi primera colaboración junto a los miembros de NOCTE: Donde reside el horror; la antología con reminiscencias de los mundos de Lovecraft que me ha permitido cumplir el sueño de todo aficionado a las historias del "genio de Providence": la oportunidad de intentar emular al maestro.

Las antologías que completan la lista de mis participaciones en el 2014 son Cuentos en el bolsillo y Navidades sangrientas, fruto de mi participación en los concursos del foro Abretelibro!. En ambas ocasiones, con relatos de corte terrorífico que obtuvieron unas críticas muy dispares (el cuento "navideño" entró en el palmarés del concurso, mientras que el otro les evocó a los lectores similitudes estilísticas con China Mieville pero no superó a sus competidores). Y aunque no estuviera incluido en una antología, creo que este es un buen lugar para mencionar Buscadores de leyendas, mi colaboración en el número dedicado al Steampunk de la revista INARI (con una versión extendida del relato que ganó el "Castillos en el Aire" de Dragones y Steampunk).
Logros de este año que no podré disfrutar hasta el 2015 fueron mi inclusión en la edición digital de The Best of Spanish Steampunk (con un relato significativamente terrorífico); la colaboración en el próximo volumen de Ácronos (en un ejercicio de mezcla de influencias que combinará a H.G. Wells, las películas de Miyazaki y los animes de robots gigantes); y, por último, la próxima publicación (espero) de los relatos ganadores del concurso Mil Palabras: Terror, para poder presumir de historia de actividades paranormales y el miedo al intruso invisible.
Aparte de todo esto, también me alegra recordar las oportunidades que me han dado para estar en los eventos de promoción y en alguno de "tertuliano literario". Y haciendo memoria, han sido más de los que esperaba.

La primera, y en la que más protagonismo tuve (aunque fuera sólo por falta de más compañeros con los que compartirlo) fue la entrevista radiofónica en La Biblioteca Encantada de Radio 21 para hablar sobre Ácronos 2. Sin la presión de un público que pudiera causarme miedo escénico y en un ambiente tan amigable como el del Pub Ithilien, se convirtió en casi dos horas de disfrute. A esta entrevista le siguieron las múltiples presentaciones de Ácronos 2, tanto en librerías como en grandes eventos (Feria del Libro, Sant Jordi, Festival de Fuenlabrada, SteamCon de Zaragoza) que me sirvieron para conocer a un buen número de los autores que colaboraron en este volumen... y trabar amistad con algunos de los colectivos steampunk del país.
Aparte de estas actividades de promoción, también merece la pena comentar mi colaboración en la Semana Gótica de Madrid; el compromiso que más miedo escénico me provocó y, a la vez, el que más ilusión me hizo. Reconozco que me sentí un poco empequeñecido frente a mis compañeros de debate, eso sí, pero es una experiencia que espero seguir repitiendo en el futuro.
¿Qué más puedo reseñar de este año? Pues el haber sido "aceptado" dentro del grupo de tertulianos que conforman el grupo Madrid Escribe, en el cual he podido trabar amistad con unos cuantos soñadores que, como un servidor, mantienen la ilusión por contar historias que hagan disfrutar a los demás. Y en ese mismo sentido, debo recordar también la muy satisfactoria experiencia que fue mi asistencia a la HispaCon de este año.
Si no me equivoco, hasta aquí puedo llegar. Este es el resumen más completo (y breve) que puedo hacer de los momentos más significativos del año. Ahora sólo queda esperar a que el 2015 iguale (por lo menos) estas emociones y mantener la ilusión para sacar adelante los proyectos que me he ido planteando durante estos meses (señores editores, ahí voy a estar). Así que me despido, confiando en que vuestro recuerdo de este año sea igualmente grato y que en los próximos 365 días podáis celebrar también muchos momentos felices.












viernes, 26 de diciembre de 2014

"Aleación de Ley" de Brandon Sanderson

Entre los años 2006-2008, Brandon Sanderson publicó la trilogía de Nacidos de la Bruma; una saga de fantasía épica en un universo dominado por el terrorífico Lord Legislador, donde existía un reducido grupo de elegidos capaces de usar el poder de una extraña magia llamada alomancia (una habilidad de tintes alquímicos, en la que el cuerpo de la persona actúa de crisol para determinados metales). Sin embargo, tras dar por terminada esta historia, Sanderson quiso fantasear sobre cómo se desarrollaría en el futuro esa sociedad que había inventado. Y un punto intermedio entre la trilogía original y la que sería su nueva ambientación se ubicó Aleación de Ley: una novela de aventuras clasificable como Weird West.

Personalmente, me considero una fan "no practicante" de Brandon Sanderson. A pesar de la extensa cantidad de obras que ha publicado, sólo había leído una de ellas antes de esta: Elantris. Sin embargo, mi falta de fidelidad se debe al hecho de que las ambientaciones de las demás novelas no me resultaron atractivas. Elantris planteaba un mundo de fantasía épica en decadencia, y Aleación de Ley me picó la curiosidad precisamente por su trasfondo Steampunk.


(portada británica del libro)

¿Steampunk? ¿Pero no era Weird West? Me explico. Esa ambivalencia se debe a que el universo nos recuerda a esos dos géneros: Elendel, una ciudad de brillantes avances tecnológicos (una especie de Nueva York decimonónica, mejorada por la ciencia del vapor y la electricidad), contrapuesta a los Áridos, un territorio donde la ley es practicada sólo por unos pocos valientes, enfrentados a grupos de forajidos. Cierto es que la mayoría de la acción transcurre en la ciudad, pero el protagonista y sus compañeros no dejan de compara cada lado de esta moneda una y otra vez. Amén de que el vestuario de los personajes recrea de inmediato la imagen de un vaquero en la mente del lector. Y el hecho de que el componente "mágico" (la alomancia) tenga una gran relevancia argumental me hace situarla dentro del género Far-West fantástico.

El planteamiento de la historia es sencilla: tras muchos años ejerciendo de Vigilante en los Áridos, una terrible pérdida personal empuja a Lord Waximillian Ladrian a regresar a Elendel para tomar las riendas de su decadente casa nobiliaria. A partir de entonces su costumbre de inmiscuirse en los asuntos de la policía le irá causando problemas de lo más variopinto, hasta verse inmerso en una increíble conjura que amenaza socavar los cimientos del poder aristocrático de Elendel.

Eso sí, aunque la historia gire en torno a un caso misterioso (unos escurridizos asaltantes de trenes) y el protagonista (y su amigo/ayudante) actúen como defensores de la justicia (a pesar de la policía), la comparación con cierto detective asesor no son fáciles. A menos que lo comparemos con el Sherlock de Guy Richie, estrenado en cines dos años antes del lanzamiento de la novela. Comento esto porque, aún siendo discutible el nivel de influencia que pudiera tener sobre Anderson, cierto es que al pensarlo uno encuentra bastantes similitudes en la ambientación y la personalidad de sus protagonistas (aunque en la novela es probable que debieran intercambiarse los roles entre Robert Downey Jr y Jude Law). De todo esto puede deducirse cuánto prima la acción a lo largo de la trama: tiroteos, persecuciones, explosiones...

Sanderson hace evolucionar la historia siguiendo el esquema arquetípico de una trama de detectives: presentando el misterio y dejando luego que el protagonista demuestre sus habilidades deductivas, reuniendo las piezas del puzzle de forma paulatina junto con sus compañeros de aventuras; lo cual lo va llevando hacia los preceptivos enfrentamientos con los aliados o lacayos del cerebro criminal responsable de todo. Eso sí, aparte de esas escenas de acción trepidante el lector también puede divertirse con la traviesa conducta de Wayne, el ayudante de Waximillian, y con los muy peculiares problemas del antiguo Vigilante con las mujeres y la encorsetada sociedad de Elendel.


(imagen de la portada en la edición USA)

La parte más original (y que, habiendo leído la trilogía inicial, supongo que será más fácil de entender) es el funcionamiento de la alomancia y la feruquimia: una "anomalía" física por la cual ciertos individuos actúan como catalizadores de un metal (o par de metales) concreto. Estas habilidades se activan de formas diferentes, pues en un caso la persona consume (literalmente) ese metal para llevar a cabo ciertas proezas físicas o mentales, mientras que otras le son "innatas" por esa misma relación con el metal, de forma que puede hacer un uso más generalizado de ellas. Así, por ejemplo, el protagonista tiene vinculada su naturaleza al acero (y lo ingiere en forma de limaduras diluídas en alcohol), lo cual le permite "quemarlo" para percibir la presencia del metal alrededor y actuar sobre el acero que le rodea, con una forma muy especializada de "telekinesis", por así decirlo. Sin embargo, cada metal tiene asociadas una propiedades alománticas diferentes, por lo que las habilidades que despliega cada personaje varía según el metal (o aleación) vinculado a su naturaleza (aceleración temporal, regeneración, control mental...)

Como ya he dicho, aparte de la dificultad de comprender cómo funciona la alomancia y la feruquimia al principio, la novela es muy amena. Como libro independiente funciona a la perfección ya que la mención al pasado de Elendel, a través de ciertos personajes mitológicos y sus religiones, no estorba a la lectura (y puede desarrollar interés por la saga de Nacidos de la Bruma). Un detalle interesante, y casi pintoresco, es el uso de portadas de periódico figuradas que abren varios de los episodios; una nota de color que permite a Sanderson introducir detalles sobre esta nueva versión del universo de Scandriel sin estorbar a la historia. El único pero, eso sí, se puede encontrar en el hecho de que deja abierta la puerta a una secuela que remate del todo la trama; y, como sucedió con Elantris, se trata de continuaciones "en preparación".

lunes, 15 de diciembre de 2014

Mi Primera Aventura HispaCon

Aunque la convención acabó el lunes pasado, y de seguro que habréis podido leer muchos artículos contando las noticias más relevantes de lo que allí ocurrió, ajetreos varios y otros compromisos me han impedido sentarme a redactar la crónica de mi primera experiencia en una HispaCon. Así que empezaré diciendo que la he disfrutado mucho. Confieso también que no había previsto asistir, ya que siempre pensé que era un evento para profesionales y veteranos del mundillo (entre los cuales aún no me atrevo a añadirme). Sin embargo, durante la presentación de Retrofuturismos de Nevsky me recomendaron que asistiera de una forma bastante vehemente y, por suerte, hice caso a mi consejero.
Para aquellos que no se enterasen, la HispaCon tuvo su sede este año en Montcada i Reixac; un municipio en la provincia de Barcelona, que de hecho (aunque apartado) forma parte de la capital. Allí se dieron cita editores, profesionales de la traducción, blogueros y autores de ciencia-ficción, fantasía y terror, para hablar sobre asuntos de interés, presentar nuevos libros, y de paso conocer a los ganadores del premio Domingo Santos y los Ignotus.

Por desgracia para mi, me fue imposible acudir a la primera jornada de actividades, el día 6. Así que no pude asistir a presentaciones (Calabazas en el Trastero, Retrofuturismos) y charlas (la ci-fi "hard" en español, los límites del steampunk, la nueva ciencia ficción...) que había marcado al ver el calendario de actividades. De hecho, en ese día sólo tuve tiempo para acercarme a Montcada y descubrir que había sido demasiado optimista respeto a la regularidad de paso de los trenes de cercanías. Aunque, por suerte, coincidí con un compañero habitual de la tertulia Madrid Escribe: Magnus Dagon, junto con Raelana Dsagan, lo cual sirvió para cenar en compañía y ponerme al día sobre lo que me había perdido.
El domingo 7 comenzó con la desilusión de no poder llegar a tiempo al inicio de las actividades (de lo cual aprendí que debería haberme hecho con los horarios de cercanías), pero fue evolucionando a mejor hasta acabar con una enorme satisfacción. La mejoría comenzó con las mesas de debate a las que asistí: tanto el problema de la traducción en la literatura fantástica como la posterior charla sobre los blogs (y su influencia en el mundo literario) reunieron a una numerosa audiencia con ganas de escuchar anécdotas y preguntar a los ponentes. De hecho, la mesa sobre blogs me permitió poner cara y voz a Sergio Mars, cuyo Rescepto indablog es una fuente inagotable de datos sobre la literatura de fantasía y ciencia-ficción. Y a pesar de la coincidencia de horarios, me alegró poder acudir después a la charla con Nina Allen (la autora de Máquinas del Tiempo), o recorrer las distintas formas en que el cine ha abordado la representación del futuro.

(Aunque parezca mentira, esto es una charla sobre la traducción de literatura fantástica)

(De izquierda a derecha: Sergio Llamas, de El Rincón de Koreander, Alfredo Álamo de Lecturalia, Alexander Páez, y Marc Miarnau de La Casa de El. El mundillo blogger bordeando la masa crítica)
Sobre todo, lo más interesante de este día (y de la HispaCon en general) fue la posibilidad de coincidir con esos autores y departir con ellos sobre la situación del mundo literario desde diferentes puntos de vista, amén de aprovechar para comentar proyectos literarios futuros con algunos editores a los que ya había tenido el placer de conocer (véase Tyrannosaurus Books, por ejemplo). Conversaciones que tuve el placer de continuar durante la cena de la gala de entrega de los Ignotus, al coincidir en la mesa con Ignacio Borraz (compañero de antología en Libro de Monstruos), Inés Arias de Reina (profesora de Escuela de Fantasía), Pedro Moscatel (autor Acrónico) y Ricard Ruiz Garzón (profesor en el Ateneu Barcelonès). Nada mejor que compartir charla con unos profesores tan reputados y unos autores tan simpáticos para hacer de la velada algo interesante.
De la gala, por cierto, recordar el premio Ignotus otorgado a la web Tercera Fundación (uno de cuyos responsables, José Cárdenas, también es contertulio habitual de Madrid Escribe); el galardón por duplicado que se mereció Eduardo Vaquerizo (con quien es un honor haber compartido sitio en Ácronos 2 y Alambre de Letras); y, por último, el premio Domingo Santos que se concedió a Juan Laguna Edroso, presidente de NOCTE, y que fue recogido por nuestro compañero de mesa Pedro Moscatel.
La única desilusión, y muy pequeña, fue una de las actividades paralelas que se habían organizado: el juramento de la Guardia de la Noche. A pesar de reunir a unas treinta personas, más que dispuestas a vestir el negro, me había hecho la ilusión de que contarían con la colaboración de algún grupo de cosplayers para hacerla más "verídica". Pero eso sí, conste que hice mi juramento.

Ya por último, insistir en la muy buena sensación que me llevo de la HispaCon. Que el año que viene estaré atento para no faltar a la cita en Granada. Y que la gala me ha creado una nueva ambición: poder colocar un monolito en el salón de mi casa.