miércoles, 24 de febrero de 2010

Influencias III: "El descenso"


Además de elementos literarios particulares, también quiero hacer referencia en esta "sección" a novelas que me han influido, sorprendido, o sencillamente me han gustado tanto como para estar entre mis favoritas.

"El descenso" de Jeff Long es una de esas joyas que se descubren por casualidad. Leí la sinopsis en el catálogo del Círculo de Lectores, y decidí probar suerte. Pero cuando abrí sus páginas, me encontré con algo mucho más allá de mis (muy modestas, lo confieso) expectativas. Y aunque podría haber comenzado por otra novela, la he elegido para resarcirme de la terrible decepción que me provocó la más que libremente inspirada película con el mismo nombre de hace unos años. Valga esto como una defensa de la obra original, de la que muy pocos saben.


Durante la Guerra de los Balcanes, una patrulla de soldados descubre una extraña actividad geológica. Y cuando investigan lo que sucede allí, la Humanidad sabrá de dónde proceden todas las tradiciones sobre el Inframundo. Y que la idea de un lugar bajo tierra en el que los hombres son torturados de maneras inimaginables no era fruto de unas mentes simples y bárbaras.

La obra de Jeff Long combina mitología y ciencia-ficción de un modo espectacular. Por una parte está ese lugar recién descubierto, hostil, tan lejos del mundo que conocemos que es como un planeta alienígena. Un lugar habitado por criaturas extrañas, difíciles de comprender pero aún así algo más que unos simples monstruos dispuestos en la oscuridad para provocar miedo en el lector. Por otro lado está el propio misterio relacionado con la existencia de ese lugar. Porque somos conscientes en todo momento de su vinculación con el Infierno, y de que hay una fuerza superior que rige sobre ese mundo. Ese enigma mefistotélico (nunca mejor dicho) te mantiene atrapado en todo momento. Deseando saber cuál será la sorprendente resolución que Long ha imaginado para su versión de esta mitología.

La trama se enreda en esos dos aspectos, desarrollados durante la mayor parte de la novela entre el mundo subterráneo y el de la superficie. Un mundo exterior temeroso y deseoso de acabar con esa amenaza insospechada que ha dado un vuelco a su realidad. En una versión militarizada de "Contacto", la humanidad reacciona al descubrimiento de una civilización ajena y lejana mandando una expedición para arrasar a los nuevos vecinos. Sólo que el guía de este grupo de elegidos es alguien con un oscuro pasado y motivaciones no del todo claras, que ponen en duda hasta su fidelidad al bando de la superficie.

Comentar más cosas supondría desvelar elementos de la trama que merece la pena descubrir mientras se lee. Tan sólo añadiré que hay un extensivo uso de la cultura del tatuaje, algunos momentos que recuerdan a "Aliens" y mucho entretenimiento en esta versión retorcida del "Viaje al centro de la Tierra".

lunes, 22 de febrero de 2010

Primera crítica para "El secreto de los dioses olvidados"


22 de Febrero de 2010. Llego a casa después de trabajar y me encuentro con la más agradable de las sorpresas!!

Por fin, se ha publicado una crítica relativa a "El secreto de los dioses olvidados". Ha sido en FantasyMundo, y para mi mayor regocijo ha resultado de lo más positiva. Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero... y, en lo personal, me quita un gran peso de encima. Aunque de mis amistades había recibido comentarios tibiamente positivos, estaba deseando leer algo escrito por una persona que no tuviera relación conmigo.

Aunque sé que el libro está en manos de otros blogueros y foros, no sé aún si podré leer su opinión. Así que me alegra mucho que se haya "roto el fuego", y la verdad es que tengo un gran interés en poder leer esos comentarios. Creo que una crítica constructiva por parte de un extraño te puede ayudar mucho. Sobre todo a la hora de descubrir defectos o problemas con la comprensión del texto que, quien está más acostumbrado a leer lo que escribo, acepta con más facilidad.

Con esto se calman un poco mis nervios, y toma el relevo la curiosidad por lo que pueda empezar a comentarse sobre el libro en la red.

jueves, 18 de febrero de 2010

Cuadernos de viaje: Londres


Este post lo he post-puesto demasiado tiempo (perdón por la gracieta fonética), porque no tenía muy claro cómo redactarlo. El hecho es que a primeros de mes acudí, en una visita relámpago, a la capital de la "pérfida Albión". Un viaje que me llevaba por primera vez al otro lado del Canal de la Mancha.

Londres lo conocía (parcialmente) por datos recabados a través de internet o bibliografía escogida. Entre mis proyectos de novelas inacabadas yace aún una novela con tintes "Lovecraftianos", cuyos sobrenaturales eventos tenían lugar en el Londres de finales del XIX. Sin embargo, la dificultad de representar el aspecto y las sensaciones de esa ciudad acabaron por dejar el proyecto en un borrador inacabado. A esto se une los relatos de varios amigos que han vivido allí, y que me hablaban de varios puntos que parecían perfectos para usarlos como telón de fondo.

Con un sólo objetivo "innegociable" (visitar el British Museum), llegamos a la city de noche. Y cuando, al fin, salimos a la superficie, nos encontramos con Picadilly. Así que mi primera impresión de Londres fue haber salido a la Gran Vía madrileña un sábado cualquiera (con ciertos toques de Blader Runner, gracias a esos imponentes murales de video). Y debo decir que esa sensación de "nada nuevo" es lo que más ha afectado al regusto final del viaje.


Lo más parecido a ese Londres victoriano que esperaba encontrar, y cuyos paisajes inspiradores deseaba grabarme en la cabeza, sólo apareció en torno al lugar en el que nos hospedaron. Finnsbury Park posee toda una colección de casas bajas propias de los relatos de Sherlock Holmes, y gracias a eso me veo ahora capaz de enfrentarme al "Proyecto Lovecraft". Pero, y aunque la visita no durase más de dos días, lo cierto es que ver en el horizonte edificios como el BT Tower o el "Gherkin" le quita mucho encanto al centro de esa ciudad. Aunque, eso sí, el entorno del Parlamento durante la noche resulta bastante evocador (si ignoras la gigantesca noria que se puede ver).


Otro momento curioso sucedió en el British Museum, al visitar la zona dedicada a "La Ilustración". En la antigua Biblioteca del Rey, uno puede ver cómo habría sido una colección de piezas científicas en el siglo XIX. De hecho me hizo recordar la primera visita que hice, siendo muy pequeño, al Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ese ambiente se me ha quedado grabado en la mente, y supongo que es el que me gusta reflejar.


Por supuesto, hubo que aprovechar la ocasión para buscar libros que me pudieran ayudar con mi creciente afición a la época victoriana. Aunque los planos de Londres del XIX se me salieron del presupuesto (30 euros me parecían demasiado, de momento), me hice con un pequeño catálogo de ilustraciones antiguas de la ciudad y con el "Diccionario del Londres Victoriano" de Lee Jackson, que recomiendo como una lectura muy práctica para hacerse una idea sobre la ciudad en ésa época. Por desgracia, no encontré ningún ejemplar del manual que escribió Charles Dickens jr sobre su ciudad (tendré que conformarme con la versión PDF que logré capturar por la red).

Así pues, Londres dio para todo esto (o sólo para esto). A ver qué ocurre cuando acabe con lo que tengo entre manos y vuelva a echarle un vistazo a ese proyecto inacabado...