viernes, 1 de mayo de 2015

"Risa en la Oscuridad" de Vladimir Nabokov

Camera Obscura es una novela que Nabokov publicó por episodios a lo largo de 1932 (en ruso), y cuya primera traducción al inglés, en una fecha tan temprana como 1936, le disgustó lo suficiente como para llevar a cabo su propia versión; esta vez, bajo el título de Risa en la oscuridad. Y quizás haya que agradecerle de forma muy efusiva su esfuerzo porque (habida cuenta de la tendencia a trabajar sobre traducciones al inglés cuando se habla de versiones en castellano), de otro modo es probable que sólo unos pocos estudiosos de lenguas eslavas pudieran disfrutar ahora del genio del autor ruso.

Lo primero que se debe decir sobre Risa en la oscuridad es que constituye un preludio a la obra por la que Nabokov es mundialmente conocido: Lolita. Un dato que debería bastar para atizar la curiosidad de los lectores y que ilustra a la perfección la costumbre del autor por retomar temas que ya había tratado con anterioridad. Dicho esto, casi parece innecesario comentar la sinopsis general de la novela: Albert Albinus, un adinerado hombre de mediana edad conoce a Margot Peters, una adolescente berlinesa de origen humilde, y se enamora de ella; desarrollando una relación malsana que acabará por destruirle. De todo lo cual queda avisado el lector en el párrafo que abre la novela:
Érase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un día abandonó a su mujer por una amante joven; amó; no fue amado; y su vida acabó en un desastre.
¿Qué le queda por hacer a cualquiera después de semejante advertencia? Poco más que sentarse a leer e intentar no sufrir demasiado con la sucesión de calamidades que Nabokov va lanzando, cuan plagas bíblicas, contra Albinus. Calamidades que, justo es señalarlo, el propio Albinus va a propiciar de forma más o menos consciente, y que son consecuencia de la ciega pasión que siente hacia Margot; tan intensa como interesada es la respuesta de ella, que acabará reduciendo todo a una simple relación comercial destinada a sacarla de la mediocridad. Unas intenciones que no se ocultan en ningún momento, pues los propios personajes se las expresan al lector al inicio de la historia, y que acaban por provocar cierta antipatía hacia los actores principales de este drama.


Albert Albinus, para empezar, es un hombre que disfruta de una posición acomodada, bien considerado y relacionado con el mundillo del arte. Sin embargo, enseguida se nos revela que sufre algo parecido a la "crisis de los cuarenta". Le falta algo. Su matrimonio es demasiado tranquilo. En esa tesitura Margot surge como un objeto de deseo inalcanzable, en un  principio, e irrenunciable cuando al fin la consigue (o él cree que la ha conseguido). Pero, al igual que esas personas que le son infieles a su pareja sin decidirse nunca a romper del todo, Albinus se niega a cortar los lazos con su esposa incluso después de haber sido descubierto el adulterio. Así que, a pesar del intenso deseo que siente hacia Margot (tan intenso como para desearla muerta antes que lejos de él), queda la idea de que ella sólo es el medio por el que Albinus procura satisfacer sus deseos de reafirmación personal. Que sólo le mueve el anhelo por demostrarse que puede tener la vida llena de excitación que echaba en falta.

Margot Peters, por su parte, tampoco se queda atrás en el egoísmo de sus motivaciones. Descrita como una nínfula más bien asilvestrada e ignorante, no por ello deja de disponer de una aguda picardía callejera. Nabokov la retrata como una cría de extracción humilde que se convence de que puede alcanzar la fama como actriz; y, aunque al principio parece destinada a ser un juguete a manos de buscavidas y timadores, enseguida queda claro que se hace consciente de la atracción que provoca en los hombres y se decide a aprovecharse de ese poder. Todo lo cual demuestra al hacer uso de varios ardides para comprobar que Albinus puede respaldar sus promesas de amor con dinero, y con los esfuerzos para provocar la ruina del matrimonio (buscando que se produzca el divorcio y reemplazar a la frágil esposa). Una conducta terrible si no fuera porque su ignorancia la convierte en un cliché cómico del "nuevo rico" (condición que Nabokov explota mediante diálogos magistrales, que retratan a la perfección tanto a Margot como a los demás personajes), rebajando esa villanía a la de una arribista descerebrada.

El tercer protagonista de esta historia es Axel Rex, un pintor cuyo papel principal en la trama es la de "echar leña al fuego" de la malsana relación entre Albinus y Margot. En un momento de la narración se le define como un cínico, pero más bien es un hedonista que ronda al "sociópata bien integrado". Es alguien que jamás intervendrá para evitar un desastre, sólo por el placer de contemplar las consecuencias del mismo. Pero además resulta ser el único hombre por el que Margot puede sentir lo mismo que Albinus siente por ella, y el confiado burgués va a dejar que semejante lobo se le cuele en su casa. Un error que, como puede suponerse, sólo podía ocasionar desgracias.

Para no estropear la lectura del libro extendiéndome demasiado en su trama, prefiero hablar de la relación entre esta obra y el cine. No en vano el título original (Camera obscura) se refiere al mecanismo en que se basaron todos sus precedentes, como la linterna mágica. Aprovechando los desvelos de Albinus por hacer realidad el sueño de Margot de convertirse en una gran actriz de cine, Nabokov nos lleva de la mano por todo un corrillo de "primadonnas" ignorantes, directores dispuestos a aprovecharse de las aspirantes a actrices y, en general, un grupo de personas que resultan grandilocuentemente vácuos, Pero, aparte del crítico retrato que se hace de este mundo, parece extraño que sea esa toda la razón de Nabokov para escoger el título. Así que, aventurándome en el campo de la pura especulación, me surge la duda... ¿estaría pensando Nabokov en la capacidad del cine para crear ilusiones, y en ese principio de mostrar al espectador un ejemplo de "vida perfecta"? ¿Acaso imaginaba a Margot y Albinus como dos espectadores ensimismados con esa ficción de vida que están viendo, y que acaban deseando para ellos mismos? Sé que la idea es peregrina, pero la lanzo pensando en cómo se dejan guiar ambos por un ideal de futuro que sólo ellos se creen. Un sueño que sólo va a durar lo que dure la proyección.

Por cierto, que la relación de la obra con el cine continúa más allá de las páginas. En 1969 se llevó a cabo una versión para el cine, que contaba inicialmente con Richard Burton para encarnar a Albinus, y de la cual Nabokov expresó su malestar por el enorme hincapié que se había hecho en rozar la pornografía. 

viernes, 24 de abril de 2015

Asustando a las nuevas generaciones

Aunque este año me he quedado con las ganas de poder colarme en alguna sesión de firmas (sufriendo mucha envidia con los tuits y publicaciones en Facebook de los conocidos que han estado al pie del cañón), tampoco puedo quejarme demasiado. Porque, gracias a una reciente amistad literaria, se me presentó la oportunidad de dar una charla en la Semana del Libro de la universidad Carlos III; y, como suelo comentar en estos casos, mi osadía ganó por goleada a mi prudencia. Así que para allá que me fui, dispuesto a compartir lo (poco) que sé con unos cuantos adolescentes.

La verdad es que me hizo mucha ilusión cuando Laura Orens (escritora del álbum ilustrado "Del revés") me escribió para preguntarme si estaría disponible el 21 de Abril y luego empezó a explicarme en qué consistiría el evento: intercambiar anécdotas sobre nuestra llegada al mundillo literario, hablar de nuestras "manías", influencias literarias, métodos de trabajo... e intentar de paso dar consejos útiles a los posibles aspirantes a escritores que tuviéramos entre el público.

Sin embargo (y aquí viene la explicación al título de este artículo), cuando empecé a plantearme los consejos que podría dar a los asistentes, decidí que quería darles una visión de conjunto del mundo editorial (o, por lo menos, del mundo editorial tal y como lo percibe un autor "recién llegado" como yo). De hecho, cuando le expuse a mi compañera de charla cómo pretendía enfocarlo, el guión quedó claramente dividido entre "el romanticismo de la vocación" y "la realidad del mercado editorial" (cuyo desarrollo dejó en mis manos).

(en el estrado, antes de empezar. A esa hora aún temes que sea un patíbulo)

Los que sigáis este blog ya sabéis que, a grandes rasgos, no me puedo quejar de mi trayectoria literaria. Probablemente, esté siendo menos meteórica de lo que a cualquiera le gustaría (una metáfora extraña, la de compararte con un meteoro para hablar de éxito, ¿no? Una carrera veloz que acaba estrellándote...); pero, aún así, pensé que sería bueno exponer de la forma más clara posible cuáles son los pros y los contras que, a mi juicio, tienen los distintos modelos actuales: publicar con una editorial tradicional (siendo un desconocido); lanzarte a la autoedición, animado por las noticias sobre autores que se convierten en super ventas (ignorando todo el trabajo que requiere, antes y después de publicar); o arriesgarte en las procelosas aguas de la co-edición (que desaconsejo por norma, aunque ahora existan algunas excepciones que pueden resultar "aceptables").

(estampa de los dos ponentes, listos para "iluminar" a la concurrencia)

A grandes rasgos, el resultado fue hora y media de charla bastante animada, rematada con la muy reconfortante sensación que te provoca el que algunos de los presentes se te acerquen después a pedir consejo sobre cómo dar sus primeros pasos (no sé si, asustados por mis palabras, o reafirmados en su deseo a pesar de ellas). Casi hasta te arranca una sonrisa ver el respeto con el que te tratan, cuando tú mismo consideras que apenas estás unos peldaños por encima de ellos. Pero, sobre todo, resulta impagable el charlar con alguien y ver en él esa ilusión del "ideal romántico" que el paso de los años va diluyendo en otros.

¿Qué más puedo decir? Que después de esto le sigo perdiendo el miedo a hablar en público y, lo más importante, me voy convenciendo de que puedo afrontar compromisos más allá de la firma de libros (y aportar algo de paso). En resumidas cuentas, que cuenten conmigo para próximos años.

miércoles, 15 de abril de 2015

La hora de mis cuentos "huérfanos"

Supongo que llamar huérfanos a unos cuentos es una forma un tanto extraña de clasificarlos, ya que la paternidad de los mismos está clara y aún (toco madera) no he dejado este mundo. Sin embargo, me quería referir más bien a una falta de "padrino" con los que presentarlos a la sociedad.

El hecho es que, desde el año 2013, he estado buscando una editorial a la que le interesara publicar una serie de relatos que había empezado a escribir unos dos años antes. Una labor bastante ingrata porque parecía imposible obtener una respuesta positiva, a la que además se acabaron añadiendo los comentarios de algunas personas que me venían a decir que "esa temática no interesa actualmente" (donde "interesa" debería sustituirse por "vende" para ser más exactos), de modo que la autoedición empezó a ganar más y más fuerza como mi única opción.

¿Y cuál es la temática de los relatos? Pues revisitar los cuentos clásicos infantiles. En principio no parece que sea un tema muy de mi estilo, más dado a la épica y la ciencia ficción, y de hecho mi único interés por ellos se había reducido a disfrutar con el trabajo de actualización/revisión que habían estado llevando a cabo en series como Once Upon a Time o en los cómics de Fábulas. Incluso ahora, si me preguntasen, ignoro qué clase de influencia pudieron tener esas obras para hacer que los cuentos clásicos empezaran a pulular por mi cabeza. Pero el caso es que, a mediados de 2012, me olvidé de todos los proyectos que tenía sobre la mesa y me centré única y exclusivamente en esos personajes a los que había dejado muy atrás en mi infancia.

(ilustración de Zdzislaw Beksinski)

Perdonad si no me extiendo mucho en explicar el proceso creativo y cómo me planteé la realización de los cuentos, pero eso lo he dejado para la introducción del libro. Porque, y esa es la noticia que quiero presentar, tras años esperando que alguna editorial le diera el Ok a mi propuesta, decidí que no me apetecía seguir aguardando a que "la temática volviera a interesar". Así que me embarqué en la tarea de autoeditarme. Y como primer paso, el otoño pasado busqué a un nutrido grupo de lectores en el foro Abretelibro! para que me hicieran una crítica lo más honesta posible y, así, sacar a la luz todos los posibles defectos que se me hubieran escapado hasta entonces.

El resultado final de sus comentarios va a ver la luz muy pronto, bajo el título de Ni colorín, ni colorado, en el cual presentaré dieciséis relatos inspirados por otros tantos personajes de cuentos infantiles (Peter Pan, la Sirenita, Pinocho, Mowgli, el Sastrecillo Valiente...). Y, si la fortuna quiere aliarse conmigo, espero que sean del agrado de todos aquellos que se han entretenido hasta ahora con  Fábulas, Érase una vez..., Grimm, Merlin, y todas esas películas que están reinterpretando a los personajes de cuentos (y cuyo éxito, en mi fuero interno, me había convencido de que mis relatos podían tener un público más que evidente).

De momento, eso es todo. Dentro de poco os haré la presentación formal, con más información sobre los contenidos y dónde conseguir el libro.

Un saludo para todos.