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lunes, 17 de noviembre de 2014

"Herejía de Horus VII (Legión)", de Dan Abnett

Aprovechando un impass entre libros he retomado la lectura de la saga de la Herejía de Horus (cuya traducción al castellano fue lamentablemente interrumpida hace ya unos meses). En este caso, obviando algunos de los volúmenes que seguirían en orden al último que leí para llegar al séptimo publicado. Un libro que además adquirí por recomendación de un amigo, ya que la historia que contiene no me llamaba la atención, y que ha resultado ser una muy satisfactoria sorpresa.

Tampoco es que convencerme para adquirir Legión fuera tan complicado, ya que ese amigo jugó una baza muy buena: su autor es Dan Abnett. Y para alguien que disfrutó tanto con la saga del Inquisidor Eisenhorn, esa era una razón más que válida para confiar en la calidad del relato. Un convencimiento que se vio corroborado por completo. Aunque, hasta que no cogí el libro y empecé a pasar páginas, embarcarme en una lectura sobre la Legión Alfa (cuyo trasfondo en el juego es casi inexistente, y siempre había considerado una legión "de segunda fila") no me parecía demasiado interesante. Máxime cuando la sinopsis sugiere que se trata de eventos apartados de la trama principal de la Herejía de Horus. Sin embargo, debo reconocer que la forma en que Abnett desarrolla la trama y, sobre todo, la resolución final, te absorben para luego escupirte y dejarte con esa cara de "esto no me lo esperaba" que sólo algunas historias consiguen.

¿Y cuál es la trama de Legión? Pues se trata de la campaña contra el planeta Nurth, durante los últimos años de la Pre-Herejía. Otra de esas misiones de "reencuentro" con las sociedades humanas que habían quedado aisladas del resto en la Era de los Conflictos y que, una vez más, acabó como una simple invasión y exterminio de los habitantes del planeta. Sin embargo, a diferencia de todas las ocasiones anteriores, la 670ª Flota Expedicionaria del Imperio de Terra se iba a encontrar en Nurth con un rival que le pondría las cosas muy difíciles.

En estas circunstancias, la historia se va desgranando a través de un numeroso grupo de personajes de la flota, de los que dos mantienen una relevancia mayor: John Grammaticus y Peto Soneka. El primero es un psíquico de alto nivel que actúa como espía infiltrado entre los nurthenos... y cuya lealtad resulta estar realmente del lado de una facción poderosa y sorprendente en extremo: la Cábala. Peto Soneka es un oficial de alto rango de la Geno Cinco-Dos Chilíada, una brigada cuyo origen se ubica en tiempos anteriores a la fundación del Imperio, que se verá envuelto de pronto en el peligroso juego del cambio de lealtades, las intrigas y las mentiras. Y por detrás, como una sombra, a veces más un enemigo que un aliado, atisbamos la actividad de la Legión Alfa.

Dan Abnett aplica en esta obra esa maestría que posee para narrar historias de espionaje, tal y como hizo en la saga del Inquisidor Eisenhorn. A pesar de estar narrando unos sucesos que tienen lugar en plena campaña de conquista, y de contar con una legión de marines espaciales para regodearse en combates extraordinarios, la parte "bélica" queda en segundo plano durante la mayoría del tiempo para centrarse en las dudas que acosan a los protagonistas: dudas sobre estar haciendo lo correcto al engañar a los suyos, dudas respecto a aquellos a los que sirven, dudas sobre la lealtad de aquellos que les rodean... Durante el 90% de la novela no sólo no tenemos claro cuáles son las intenciones de la Legión Alfa o de esa Cábala que guía a Grammaticus, si no que es imposible saber a cuál de las facciones deberíamos considerar "malvada".

Sólo en el último tramo de la historia se aparta un poco ese velo misterioso y podemos vislumbrar, de una forma muy fugaz, cuáles pueden ser las verdaderas intenciones de las dos fuerzas que han estado usando como peones a los componentes de la 670ª Flota. La más curiosa, por lo inesperada, es la Cábala: un elemento que resulta poco menos que incompatible con todo el trasfondo "canónico" del universo Warhammer 40000, ya que es una especie de Consejo de Seguridad de razas alienígenas. Y que, si bien demuestra tener intenciones benéficas para la supervivencia del universo, sólo puede plantear medidas desesperadas para conseguirlo. En el otro lado, la Legión Alfa se muestra como una fuerza bajo sospecha: sus métodos no tienen nada que ver con el procedimiento habitual de los marines espaciales, y tanto su gusto por el subterfugio como el uso de agentes dobles, la mentira y la tortura recordarán mucho a los aficionados otras historias que involucran a la Inquisición. Y que, llegado el momento, deberán tomar una decisión muy complicada para cumplir con el juramento que hicieron de proteger a la Humanidad.

¿Qué más puedo contar para acabar esta reseña sin estropear el misterio final? Pues que, tal y como han ido haciendo en esta saga con mucha de la "historia conocida" del universo Warhammer 40000, al acabar la novela nos encontraremos replanteándonos nuestras filias y fobias hacia el "bendito" Imperio de la Humanidad o las "Legiones Traidoras".

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