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lunes, 2 de mayo de 2011

"La Guerra de las Salamandras" de Karel Capek


(Reseña previamente publicada en Melibro)

En 1936, Karel Capek acabó de publicar por entregas su novela “La Guerra de las Salamandras”. Serio candidato al Premio Nobel de Literatura, sin embargo las presiones del Partido Nazi Alemán en contra de su nominación hicieron que esta posibilidad se desvaneciera. ¿La razón? Basta una somera lectura de “La Guerra de las Salamandras” para saber qué impulsó esta inquina del gobierno alemán contra el escritor de origen checo: la sátira de Capek a la filosofía de la superioridad aria debió de escocer mucho en Berlín.

La novela, escrita en pleno apogeo del nazismo, no se limitó a criticar el peligroso ideario de Hitler y compañía. A lo largo de cada página, Capek hace uso (y abuso) del sarcasmo para, sin medias tintas, retratar las incongruencias de la sociedad mundial que le había tocado vivir. En ese sentido, alcanza niveles de surrealismo comparables con “El Napoleón de Notting Hill”.

La trama de la obra se resume con facilidad: el capitán de un barco mercante descubre (accidentalmente) la existencia de anfibios inteligentes, con lo que traba profundos lazos de interdependencia: ellos le proporcionan perlas y él les provee de herramientas (amén de los rudimentos de la civilización). Con el paso del tiempo estas “salamandras” pasarán a ser obreros-esclavos a lo largo y ancho del mundo, adquiriendo en el proceso conocimientos de todo tipo. Y cuando estalle el conflicto entre humanos y salamandras, los primeros descubrirán aterrados que han estado desdeñando una terrible amenaza.

Personalmente, me resulta curioso que el creador del término “robot” (del checo “robota”, trabajador) sea también el autor de un libro que acumula muchos de los tópicos sobre los conflictos con las Inteligencias Artificiales, a pesar de que las salamandras no sean técnicamente máquinas en rebeldía (a saber: mano de obra inteligente que es considerada no-humana, comprada y vendida como mercadería; la discusión de sus derechos comparados con los humanos; el uso de ese colectivo como fuerzas militares que luego se vuelven contra sus “amos”; la aplicación de la represión contra la humanidad según la lógica más fría…)

Aún así, el valor principal de esta novela radica en la forma de presentar un supuesto ficticio y desarrollarlo hasta el absurdo. Pero un absurdo fundamentado en la capacidad de la humanidad para moverse bajo los principios del individualismo, y en el cual se considera a las naciones como individuos, representándolos tal y como se comportaban en el incipiente siglo XX: cada una de las potencias mundiales reacciona ante la aparición de las salamandras según su idiosincrasia “natural”. Capek hace sangre una y otra vez con ese mundo industrial y mercantilista, que trata a la nueva especie con el típico paternalismo imperialista de los europeos con negros o chinos, sin contenerse a la hora de imaginar las circunstancias en que se explotaría a las salamandras (digno de mención es el apartado en el que relata los experimentos científicos a los cuales serían sometidas), siempre bajo ese distorsionado prisma denominado “el trato civilizado” que oculta el “todo vale” con el cual se abona el camino del progreso económico. Pero que, en este caso, está alimentando su propia destrucción.

Y finalmente, embebida de ese discurso hipócrita, la rebelión de las salamandras se alzará apoyada en los más fríos valores de la raza que los sometió.


1 comentario:

  1. Mira, ese libro lo tengo en la estantería y no lo he leído. Error. Error. Me ha gustado mucho la reseña. yyyya. Estoy de mudanza y lo cierto es que no sé si aún lo tengo.
    Un saludo.

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