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jueves, 4 de agosto de 2016

"Ready Player One" de Ernest Cline

Publicada en 2011, y con una versión cinematográfica prevista para 2017-2018, de la mano del mismísimo Spielberg, no hace falta decir mucho más para dejar claro que estamos ante un best-seller de aventuras. Una obra cuyo éxito, en mi opinión, se ha cimentado en una particular mezcla de nostalgia de la adolescencia, una trama sencilla pero absorbente y, por encima de todo, tratarse de un libro escrito por un friki para todos los que somos o hemos sido frikis.

El punto de partida del libro es bastante atractivo: una distopía situada en un futuro cercano (mediados del siglo XXI), en el que la escasez de combustibles fósiles ha derivado en una depresión mundial y una crisis social de graves consecuencias: los suburbios de las ciudades lo conforman torres construidas a base de apilar cualquier cosa que sirva como vivienda improvisada, lo cual incluye miles de vehículos de motor abandonados; muchos dependen de vales de comida para su sustento; algunas personas viven incluso como esclavos para las empresas a las que deben dinero; fuera de las ciudades se nos pinta un espectáculo propio de la saga Mad Max; y en ese estado de cosas, la realidad virtual es el lugar en el que todos los habitantes huyen de su horrible vida real y se relacionan. Para los amantes del cyberpunk, éste sería un estado temprano de cualquiera de sus universos.

En medio de esa predicción tan oscura tenemos a Wade Watts: un héroe que ejemplifica la mayoría de los estereotipos del friki, tal y como ha sido representado en el cine y los libros. Un muchacho poco agraciado, lo cual le provoca problemas para relacionarse en la vida real, demasiado listo y a la vez demasiado pobre para poder salir del agujero en el que está metido. Un crío cuyo minúsculo círculo de amistades está en OASIS, el mundo virtual que le permite ocultar todas sus inseguridades tras un avatar electrónico. Un círculo de amistades que se reduce a un amigo, con el que comparte su única afición: la cultura de los años 80 (videojuegos, películas, música, juegos de rol...), ya que está enfrascado en una "búsqueda del tesoro" a través de los incontables mundos virtuales de OASIS, cuyo premio es la fortuna multimillonaria de su creador.

Con esta premisa, cualquier lector que haya entrado en la adolescencia a lo largo de los ochenta se encontrará disfrutando de una especie de revival de su juventud. Y cuanto mayor fuera su afición a las películas, los videojuegos y/o la música, mayor será la diversión, pues el libro está plagado de referencias directas e indirectas a todo ello. De hecho, se pueden buscar en internet listados más que extensos de todos esos elementos. Y dudo que haya mucha gente capaz de haberlos identificados.

(ilustración de Florian de Gesincourt)

Por supuesto, como toda buena historia de aventuras con "chico marginado", a lo largo de la novela hará amistad con otros "buscadores del tesoro", que se convertirán en sus mejores aliados cuando haya que enfrentarse al terrible enemigo que acecha en la oscuridad virtual de OASIS: una corporación, que ha creado un ejército de esos buscadores, con el único propósito de ser ellos quienes consigan el premio final (lo cual incluye el control absoluto de ese universo virtual). Y mientras tanto tendrá tiempo para conocer el amor, sufrir que le rompan el corazón, pelearse con sus amigos por ser quien encuentre el tesoro, convertirse en un personaje famoso, escapar a un atentado y llevar a cabo proezas de espionaje informático.

Como ya he dicho al principio, ésta es una sencilla historia de aventuras. Pero Ernest Cline desarrolla con enorme talento la trama, de modo que nos pasamos todo el tiempo preguntándonos ¿cómo va a resolver Wade esto? De hecho, para aquellos lectores que comparten las aficiones del protagonista y han jugados los videojuegos, han visto las películas o escuchado las canciones a las que se refiere, la novela se suele convertir en una de esas lecturas absorbentes que sólo se dejan cuando se llega al último punto y final. Si eres de los que disfrutó en el cine de La historia interminable, de Tron (la original), de Juegos de Guerra, de Lady Halcón, de MazingerZ, has conocido la prehistoria de los videojuegos, la década de las hombreras y te gustaría tener un DeLorean... Ready Player One no puede defraudarte.

(imagen promocional para la película)

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