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martes, 23 de febrero de 2016

"Alif, el invisible" de G. Willow Wilson

Desde hace años, mi pila de libros pendientes de lectura se ha convertido en una obsesión. Nunca me había ocurrido nada similar, porque siempre he leído mucho y a buen ritmo. Pero, a medida que empecé a acumular libros sin leer, se me fue haciendo más difícil atacarlos. Y no porque hubiese perdido el interés por ellos, si no porque suelo guiarme por mi estado de ánimo para elegir qué voy a leer. Según ande mi humor, así escojo literatura detectivesca, épica, libros de viaje, histórica... pero ahora me ocurre que, si tengo ganas de leer, lo primero que hago es repasar la pila de pendientes a la búsqueda de uno que encaje con lo que me apetece (y de hacerla desaparecer). Sólo que lo hago pensando en una obligación más que en un deseo. Y, la mayoría de las veces, soy incapaz de escoger uno. Resultando en que la pila sigue sin menguar.

Digo esto porque Alif, el invisible formaba parte de esa pila de libros y, por lo tanto seréis capaces de imaginar ya mis dudas respecto a lo que podría depararme su lectura (sobre todo, teniendo en cuenta que formó parte del "pack de bienvenida" de la MirCon, lo que acrecentaba la posibilidad de que no coincidiera para nada con mis gustos literarios). Sin embargo, y para dar por terminado este errático soliloquio, os diré que espero que sea la primera de muchas buenas sorpresas literarias.

Sobre la autora, G.(wendolyn) Willow Wilson, decir que me era tan desconocida que, por alguna asociación de ideas extraña respecto a sus apellidos, me había convencido de que era un hombre. Y al investigar sobre su obra descubrí que ha guionizado múltiples cómics y novelas gráficas para las principales compañías de cómics de superhéroes del mundillo. Me sorprendió, sobre todo, averiguar que es la responsable de la nueva versión de Ms Marvel en los cómics de la compañía homónima (una renovación controvertida, porque el personaje pasó a ser una adolescente musulmana con raíces americanas). Pero, a pesar de esa carrera como narradora gráfica, Alif... es su primera y, hasta ahora, única novela. Una pena.


La forma más sencilla de definir Alif el invisible es decir que podría estar escrito por Neil Gaiman: tenemos el mundo real, en la actualidad, unos personajes que no resultan demasiado heroicos... y un universo paralelo, escondido a los ojos de los humanos, habitado por seres mágicos. Estas características, y muy en especial la última, me gustan mucho; así que el sentimiento de "estar leyendo a la fuerza" se desvaneció a medida que fueron haciéndose presentes. Por supuesto, Willow Wilson tiene sus propias características y la novela no se limita a ser una imitación al estilo del autor de Neverwhere. Pero quería empezar con esta observación, porque sus seguidores podrán imaginarse muy bien la clase de historia que se oculta en sus páginas.

El principal interés de la trama reside en el espíritu revolucionario que impregna el fondo de su lectura. El protagonista, Alif (aunque este es sólo su alias), es un adolescente convertido en hacker en un país árabe (de cuyo nombre Willow Wilson no quiere acordarse), dirigido por un emir y controlado a niveles de un estado policial. En esa tesitura, este joven genio de la informática se dedica a colaborar con cualquiera que desee escapar al escrutinio de la censura digital, hasta que su vida se ve puesta patas arriba por dos razones: la chica de la que se ha enamorado le deja, y un poderoso artefacto místico es puesto en sus manos. Un objeto que el villano de turno anhela para poder estrangular de forma definitiva cualquier voz crítica, ya sea en el mundo real o en internet. Todo lo cual ha hecho que haya quien encuentre paralelismos entre las posturas políticas mostradas por sus protagonistas y los movimientos de la Primavera Árabe.

Hay un detalle que quizá merezca la pena incluir: William Wilson es musulmana, y eso la ha permitido escribir la novela desde el punto de vista de un joven criado en los tabúes y las intolerancias religiosas de esa sociedad. De modo que resulta interesante observar a un personaje que, por un lado, se resiste a las injusticias apoyadas por el ideario islámico, a la vez que demuestra en varias ocasiones un enorme orgullo y respeto por él. Un aspecto que se hace de notar de modo muy concreto en el trato con "la conversa", una mujer occidental que les ayudará con su misión, en la cual se vuelcan muchas de esas imágenes estereotipadas de la intolerancia islámica. Sin embargo, y puedo suponer que debido al sexo de la autora, reconozco que los personajes femeninos albergan el deseo de reafirmación y liberación más potente del libro. E, igualmente, nos plantean el problema que supone para una sociedad así el modernizarse sin dar carpetazo a la herencia cultural que les da sentido. La resistencia interna a que el precio por "ser más igualitarios" sea dejar de ser musulmanes.

Aparte del protagonista, la mitad "mundana" de la novela se completa con la muchacha de la que se ha enamorado Alif (y que debería estarle prohibido por su status social), una amiga de la infancia que se ha enfundado (literalmente) en la ortodoxia religiosa, varios personajes del mundo geek y un  viejo maestro del Corán que se verá envuelto en las aventuras de estos jóvenes. A través de ellos, William Wilson nos muestra las contradicciones de esa sociedad situada entre la tradición y la modernidad.

La otra mitad, la sobrenatural, disfruta de la vividez y esa riqueza de detalles mágicos que tan familiares les resultarán a los aficionados a Gaiman. Estoy seguro de que la descripción del Callejón Inamovible, así como La Ciudad de los Pilares, hará las delicias de más de uno. Djinns, Effreites, y otros seres extraídos de la mitología árabe se pasean por allí con toda naturalidad, demostrando una muy variopinta selección de cualidades asombrosas. Incluso se hizo un concurso en la página oficial del libro, para diseñar el aspecto de algunas de esas criaturas.. Y entre todos ellos destaca Vikram; un ser cuyo origen se remonta a viejas leyendas hindúes, jactancioso, grosero e imprevisible, que acabará echando una mano a Alif en sus momentos de mayor angustia.

Por otro lado, aparte de ese mundo sobrenatural e invisible para la descreída humanidad contemporánea, se nos presenta también un tercer plano de realidad: el mundo digital. De ahí es de donde proviene el sobrenombre de Alif (pues su actividad como hacker consiste en hacerse a sí mismo y a sus clientes invisibles), y es en ese mundo de microcircuitos en el que deberá llevar a cabo su batalla para derrotar al causante de todas sus desgracias: el villano conocido como La Mano. Una pelea en la que estará involucrado el control de un poderoso código secreto, oculto entre las páginas de un antiguo libro que se creía perdido.

Así pues, y como colofón, reiterar que Alif, el invisible es una entretenida historia de aventuras, cuya trama entremezcla el atractivo exótico de ese mundo mágico orientalizado con la áspera y asfixiante recreación de un país islámico cuasi dictatorial. Sólo por lo peculiar del punto de vista, merece la pena.

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