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miércoles, 19 de mayo de 2010

En curso


A pesar de que este mes de Mayo debía de disponer de más tiempo, al estar a la espera de que lean el manuscrito de la última novela mi grupo de "críticos", al final apenas le he dedicado tiempo al blog. Parte de la culpa la tiene el hecho de que he comenzado un Curso de Escritura. Quizá pueda sorprender, pero llevo dos semanas inmerso en él y la verdad es que me absorbe más tiempo del que esperaba.

Desde el otoño pasado no me había centrado más que en mi último proyecto, así que me planteé la inscripción en el curso como la mejor manera de conservar la rutina escritora. Y, sobre todo, como una forma de apartar de la cabeza el manuscrito recién acabado hasta que llegue el momento de la reescritura.

No sé si quienes también escribís habéis pasado por lo mismo, pero yo siempre me he dejado llevar por el instinto. Al escribir, iba usando aquellos recursos que había visto en alguna obra y que me parecían buenos. Hasta ahora, mis "maestros" en esto de la narrativa habían sido algunos manuales sobre el tema y fascículos sueltos de cursos que he ido adquiriendo. Quienes han recurrido también a estas fuentes sabrán lo complicado que es asimilar y seguir todos los consejos que se acumulan, aunque repasándolos de vez en cuando acabas por ir asimilando los que mejor te vienen. Y si yo no había dado aún el paso hasta el nivel del "curso tutelado" se ha debido más a dificultades para encontrar tiempo libre o la simple deficiencia de fondos con los que pagar las clases.

Hasta ahora, la cosa va bien. Aunque soy bastante crítico como me es posible con todo lo que escribo, me gusta que me indiquen nuevas aristas que pulir. Además, me impone la tarea de acometer ejercicios obligatorios. Así que trabajo aspectos que, de otra manera, podría soslayar o ignorar directamente. A eso hay que unirle también todas las notas que me van haciendo sobre cómo mejorar mi narrativa, algo que me interesa por encima de todo lo anterior. Al final del curso, espero haber descubierto "malos vicios" que pueda eliminar de mi estilo y tener unos cuantos buenos consejos para mejorar. Y no es que mis amigos no me den ideas útiles y sus críticas no sean constructivas, pero a todos nos pasa que intentamos no herir al autor en esos casos. Y para mejorar, también interesa que te señalen los errores de forma clara.

2 comentarios:

  1. Creo que lo del curso es una idea excelente. Además, siempre hay miles de cosas, detalles que parecen no importantes, que se pueden mejorar.
    Y me ha llamado la atención esta necesidad de apartarse de lo escrito. Ayuda, creo que ayuda y da objetividad.

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  2. La experiencia que yo tengo del anterior libro es que apenas me aparté del manuscrito más de una semana o quince días. Y al igual que pasa cuando te obsesionas con algo que no acaba de resultar perfecto, pierdes un poco la capacidad para analizarlo y ver en qué te estás equivocando.

    No voy a decir que me haya olvidado por completo, porque de vez en cuando se me ocurre alguna idea sobre cómo mejorar el texto, pero sí es cierto que hace un mes que no lo toco.

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