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miércoles, 28 de abril de 2010

"Fábulas"


Añado esta reseña plenamente consciente de no estar innovando en absoluto. Quizás aún pueda descubrir esta joyita del cómic a algún lector, pero doy por supuesto que se trata de una obra en boca de todos. En mi caso, me la habían recomendado de forma entusiasta y me arrepiento de haber tardado tanto en acercarme a ella.

¿Por qué hablar entonces de "Fábulas"? Porque me parece una idea ingeniosa, difícil de acometer y aún más complicado de mantener viva en el tiempo.


En primer lugar, Bill Willingham ha tenido la increíble idea de reconstruir el universo de los cuentos y leyendas de toda la vida, para situarlos en un mundo más "real" y más "adulto" (sobre todo, más adulto). Claro que, teniendo en cuenta el valor moralista y pedagógico que ha imbuido siempre los cuentos populares, quizás se deba decir que la tarea del guionista ha consistido en insistir en el aspecto adulto de los personajes y sus trasfondos. Al despojarles de las oropelas y los bonitos finales felices, lo que quedan son unos personajes con muchas posibilidades literarias. Pero para aprovecharlos había que tener el valor de convertirlos en personas de carne y hueso. Con todas las virtudes y defectos que eso supone. Sobre todo los defectos. En ese sentido, "Fábulas" me recuerda a otro de mis cómics "de cabecera": "Ruinas", donde Warren Ellis consiguió en 60 páginas demostrar lo cruel que sería el universo de los superhéroes Marvel si sus criaturas se comportasen como personas normales.

Por eso, al leer "Fábulas" uno ha de estar preparado para chocar con personajes a los que conocía de su infancia y que ahora, pasado el tiempo, han perdido esa inocencia que conservaban en nuestra memoria. Príncipes, princesas, humildes fregonas, sastrecillos valientes y un largo etcétera demuestran hasta qué punto pueden ser crueles, traicioneros, ambiciosos y hasta timadores.

Lo más complicado, sin embargo, no es humanizar a todos esos seres de fantasía. Lo que le da valor a la creación de Willingham es haber creado una línea argumental que se desarrolla con firmeza tras cada arco de historias. Después de más de 80 números publicados, lo que sigue impulsando la colección es la idea que sirvió de embrión para todo el universo: la presencia en el mundo real de los protagonistas de los cuentos, exiliados tras haber sido expulsados de sus reinos de ficción por un ominoso enemigo llamado El Adversario. Eso es lo que mueve a los lectores a querer más. Con cada historia no sólo se nos revelan nuevos matices de Blancanieves, Pinocho, El Principe Azul, Ricitos de oro... Willingham también va aproximándonos hacia un conflicto incierto y a todas luces desfavorable para el bando de las Fábulas exiliadas. Porque el enemigo demuestra desde un principio que no va a ofrecer clemencia, y nada ni nadie parece capaz de resistirse al arrollador avance de sus ejércitos.

¿Dará Willingham un final feliz a este cuento, o deberemos llorar a esos protagonistas de los que nos hemos ido encariñando? Aún no se sabe, pero yo prefiero no ser demasiado optimista. La muerte ya se ha llevado a varios personajes de "Fábulas" sin que le temblase la mano al cortar sus cuerdas...

Pero no por ello dejaré de leerlo. Porque necesito satisfacer la curiosidad que se ha despertado en mí.

2 comentarios:

  1. Realmente una de mis series favoritas del momento. Estoy enganchado y hasta me he leído creo que 7 volúmenes, a la espera de más. :D Por si te interesa, también yo he escrito algunas reseñas sobre la misma:

    http://laespadaenlatinta.blogspot.com/search/label/F%C3%A1bulas

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