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viernes, 1 de abril de 2016

Entresijos Editoriales: Juan Angel Laguna (Saco de Huesos)

Después del breve parón de Marzo, vuelven las entrevistas al blog para abrir el nuevo mes. En este caso, con todo un personaje del fandom del terror: Juan Ángel Laguna, editor de Saco de Huesos y que entre sus muchos méritos tiene el de haber dirigido a la Asociación NOCTE de Escritores de Terror durante largo tiempo. Y es que además de un estupendo autor de terror, Juan ha ayudado a que muchos otros aficionados al género pudieran dar sus primeros pasos en el mundo editorial gracias a él y a la editorial que ayudó a levantar.


1. Defínete como lector/a. Gustos, influencias...
Soy un lector errático y desordenado. Sucumbo a cantos de sirena de todo tipo: novela, relato, poesía, cómic, ensayo... ¡incluso manuales de rol! Y sin distinguir demasiado por idioma (me apaño con el italiano, el inglés, el francés y, en mucha menor medida, el portugués). Eso sí, me gusta acabar los libros que empiezo, por lo que últimamente intento afinar más las elecciones. Solo con los manuscritos de la editorial soy más inflexible: esos van por orden de llegada.

En cuanto a gustos, prácticamente de todo, aunque tengo debilidad por las historias de terror atmosférico y corte quizás algo clásico y los cómics de espada y brujería.

2. ¿Qué te empujó a crear un sello editorial?
Como se suele decir, una cosa llevó a la otra... En la difunta OcioJoven nos juntamos unos cuantos escritores con talento y muchas ganas de hacer algo y publicamos por nuestra cuenta y riesgo El desván de los cuervos solitarios, la primera antología fosca denominada como tal. La experiencia fue divertida y me permitió abordar otros aspectos de la creación literaria más indirectos, como son la selección, la corrección de estilo, la edición... También, a medida que conocía a más y más autores nacionales, constataba que teníamos una cantera muy interesante y que se enfrentaba a pocas opciones de publicación. De esta conjunción nació Calabazas en el Trastero. Y como el experimento salió bien, tras el segundo número pusimos en marcha el sello editorial: Saco de huesos.

3. Autopublicación, piratería... ¿No es un momento arriesgado para embarcarse en esta aventura?
Lo que hace malo este momento, en realidad, es la propia crisis. Las empresas de autopublicación no son competencia para los editores tradicionales porque sus clientes son distintos: los primeros buscan autores que paguen y los segundos lectores que compren.

En cuanto a la piratería... ese es un tema más complejo y solo la punta del iceberg de todo lo que falla en el sistema productivo (no solo editorial). Tenemos una economía basada en el consumo, pero desde un punto de vista meramente material vamos hacia el colapso, por un lado por aspectos medioambientales y por otro, por el propio sistema de producción, que premia la gran escala y el abaratamiento de costes salvo excepciones. Personalmente, creo que a un sello pequeño no lo ahoga que haya piratería digital; al menos, no tanto como que haya conglomerados editoriales vendiendo libros en supermercados como si fueran sacos de patatas o el no poder permitirte distribución convencional porque no puedes seguir el ritmo de novedades que exige.

En Saco de huesos hemos optado por la small press. De entrada renuncias a que el sello funcione como medio de vida, al menos a medio plazo, pero a cambio puedes dedicar más tiempo a la edición, a cuidar el libro. Es una perspectiva romántica, sin duda, pero es que el sector editorial, si eres pez pequeño, no te deja muchas más opciones.

4. También se dice que hay demasiados escritores y demasiados pocos lectores...
Los escritores son también lectores y, por lo general (no siempre), leen más libros de los que escriben. Aun así, sí que es cierto que hay mucha oferta lectora, pero el problema no viene tanto de que exista esta oferta, que en sí es positiva (mejor tener más donde elegir), sino de que, al tratar el libro como un producto de mercado más, su valor económico es reducido. Esto hace que poder vivir de escribir sea muy difícil, porque hace falta una cantidad de lectores anual muy grande, tanta que solo sellos muy importantes pueden conseguirla... y a estos les viene mejor concentrar sus esfuerzos en bestsellers. Es decir, que hay poco tejido editorial para los autores intermedios y la posición de estos es precaria.

Por eso, a mi parecer, la reflexión está mal planteada: no hay muchos escritores. Que haya mucha gente escribiendo es una buena noticia. El problema es que hay poca infraestructura para esos escritores, por lo que no pueden desarrollar su labor de un modo profesional, o semiprofesional, hasta que dan un pelotazo. Y, a veces, ni siquiera. No nos engañemos: si hubiera la mitad de escritores, incluso una cuarta parte, seguiría habiendo “demasiados” para la perspectiva del mercado. El tema es que, cuando hablamos de cultura, la sobreproducción no debería ni considerarse tal.

5. Lectores, escritores, editores... ¿Cuánta influencia tienen a la hora de «poner de moda» cierto género?
No sabría decir. Por aventurar algo, creo que, a día de hoy, las modas se marcan de un modo más global y que en buena medida bailamos al ritmo de la industria audiovisual (cine, televisión, videojuegos) americana, aunque en algunos sectores haya otros focos que sirvan de contrapunto, como Japón o Europa. En ese sentido, la publicidad marca pautas insoslayables. Ahora ha vuelto StarWars y está en todos lados, desde el servicio de correos francés a los cereales. La narrativa de la franquicia va a crecer, sin duda, y con suerte otras obras de space opera disfrutarán del efecto arrastre.
Sí que hay ocasiones donde parece que la chispa prende en otros estratos, como pasó con La sombra del viento de Zafón o las conspiranoias de El Código DaVinci, pero llega un momento en el que para que la tendencia pase a ser moda propiamente dicha tienen que ponerse en marcha engranajes más grandes.

6. Para publicar en tu sello... ¿Cuentos o novela?
Publicamos tanto relatos como novelas. Y también microrrelatos, cómics, librojuegos, juegos de rol y cualquier otra forma de narrativa escrita. Tenemos en catálogo hasta un refranero. Es una de las ventajas del small press: no estamos sujetos a la tiranía de los formatos que mejor venden. Podemos permitirnos apostar por el contenido más que por el continente.


7. ¿Qué buscas en un manuscrito a la hora de valorarlo?
Voz propia. Y, cuando ejerzo de editor, no pretendo siquiera que esté en sintonía con mis gustos más acérrimos. Cuando leo los manuscritos que nos presentan busco decirme “esto no lo hubiera escrito yo”. Me pueden ganar por calidad pura y dura, claro, pero también, y esto es muy importante, por enfoque. Creo que en este mundo saturado cada libro debería tener su propia alma.

Me entristecen las cartas de presentación que te dicen esto se va a vender bien porque tal cosa tiene tirón, porque ahora molan los vampiros o porque al público le gustan los thrillers erótico dinámicos, como si solo aspirasen a hacer más de lo que ya está en marcha. Sobre todo es triste que nos manden cartas así a Saco de huesos. Hay que tener un profundo desconocimiento del sector para entrar en consideraciones de este tipo cuando llamas a la puerta de un sello de small press. Si en Saco de huesos hubiéramos publicado La sombra del viento, no se hubiera convertido en un fenómeno internacional. Es duro decirlo, pero es lo que hay. Ojalá llegue a cambiar esta sentencia.

8. ¿Cuál es el principal error que cometen los autores al enviar manuscritos?
No saber a dónde los mandan. A veces nos llega un email con una novela histórica que han mandado en copia abierta también a Valdemar, Edhasa, Autoediciones Paco y veinte sellos más. Y, bueno, mola verte en el mismo saco que Valdemar (aunque ellos tampoco publiquen novelas históricas) y Edhasa, pero cualquiera debería saber que no nos dedicamos a lo mismo. Si ya no distinguimos una empresa de autoedición de un sello internacional, apaga y vámonos.

Lo primero que tendría que hacer un escritor es mirar quién publica los libros que le gustan, al lado de quién le gustaría verse en una estantería. Y luego ponerse a trabajar para que su novela, antología o lo que sea no desentone junto a esos libros. Ese es un trabajo arduo, por supuesto, y a veces no se puede hacer en solitario.

9. ¿Cuál es el libro del que estás más satisfech@?
Como editor, quizás sea Alimañas, una novela corta de Óscar Pérez Varela ilustrada por Jean Gilbert Capietto. Es el proyecto en el que más activamente he participado, creo. Cuando nos llegó el manuscrito nos encantó: era extraño, tenía fuerza, mensaje, una estructura peculiar... y unos cuantos dibujos a boli que le daban mucho encanto pero que estaban hechos a vuelapluma de cualquier manera. La propia maqueta del archivo, quizás descuadrada por mi ordenador, era una aberración no-euclidiana de estas que tanto gustaban a Lovecraft. Así que decidimos publicarla, pero buscando un ilustrador para recrear el espíritu de esos dibujos de un modo más profesional. Jean, con quien ya había trabajado un par de veces, fue mi primera opción y, a decir de Óscar, acerté de pleno.

Luego, fue un libro entretenido de maquetar, porque quería que hubiera un auténtico diálogo entre la ilustraciones y los textos. El resultado es una obra con mucho carácter propio en la que he podido aportar algo.

10. ¿Un/a autor/a que te haya hecho ilusión publicar, o quien te gustaría trabajar?
Con todos me ha hecho ilusión trabajar, aunque los motivos son distintos. Por ejemplo, desde que descubrí al Cruciforme he sido un gran admirador del trabajo de Santiago Eximeno y Pedro Belushi. Contar con ellos en la editorial es algo que me enorgullece. A Ignacio Cid Hermoso le publicamos su primer libro en solitario con el convencimiento de que iba a llegar muy lejos y ahí está con un carrerón imparable. La relación, además, ha sido magnífica con todos ellos y eso que tenemos poco que ofrecer. Me cuesta, de hecho, morderme los dedos y no contar más anécdotas, pero es que no acabaría.

Por otro lado, hay mucha gente con la que me gustaría trabajar pero preferiría no hacerlo, aunque suene horrible: Saco de huesos surgió para cubrir un hueco que, por desgracia, sigue ahí. Los autores de calidad que tenemos no encuentran casi tejido editorial para publicar en condiciones, sobre todo si se dedican al terror. Ahora que Valdemar ha abierto su línea Insomnia, que Fantascy también ha fichado a algunos autores y que sellos como Tyrannosaurus Books están saltando a nivel nacional llegan posibilidades, pero esto sigue siendo un páramo. Eso es lo que explica que un sello como el nuestro, que prácticamente no tiene difusión, esté publicando lo que estamos publicando. Hemos llegado a recibir como manuscritos obras que han sido finalistas del Planeta, y no solo una vez. La anécdota sería graciosa si no pusiese de manifiesto lo precario que está el panorama.

11. Un proyecto del que puedas hablar...
Tenemos varios en marcha, pero los más inminentes son What's up, Doom?, una novela humorística de Martin Sinister ilustrada por Pedro Belushi, y Walpurgis, el retrojuego de rol de fantaterror de los '60 y '70 realizado por Víctor Conde, que, como todo proyecto creativo que se precie, parece estar maldito: debería haber sido publicado hace más de un año y todavía estamos batallando con mil imprevistos.

12. Recomiéndanos una lectura (que no sea de tu editorial).
Alma y el poeta, de José María Tamparillas, una delicia publicada por Dissident Tales con ilustraciones fotográficas de Marifé Castejón. En general, las ediciones de la editorial son una pasada, pero en este caso el resultado es de orfebrería. La mezcla de terror, costumbrismo dislocado y filtro de novela negra dan algo único.

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