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lunes, 22 de junio de 2015

Presentando Ni colorín, ni colorado.

El pasado sábado, 20 de Junio, tuvo lugar la definitiva puesta de largo de Ni colorín, ni colorado. La tienda de Generación-X en la calle Puebla nos cedió su espacio para el evento y allá que convocamos a amistades y seguidores, para charlar sobre este proyecto que tanto tiempo ha estado buscando un "padrino editorial". 

Para acompañarme en la tarea de comentar con los presentes los pormenores del proyecto, pude contar con la gran ayuda de Juan Antonio Román, compañero en la tertulia Madrid Escribe y autor del blog Umbral del dolor. Después de mi primera presentación (cinco años atrás, todo un mundo), ya había descubierto que no era recomendable hacerla en solitario; por eso busqué algún voluntario  con quien compartir los nervios entre las amistades "del gremio" y, cuando Juan Antonio se ofreció a ayudarme, acepté sin pensármelo dos veces. Una decisión que se demostró más que acertada.

La presentación en sí consistió en una charla en petit comité, en la que se habló del origen del proyecto, de cómo me planteé la reelaboración de cada cuento y sobre las particularidades concretas de algunos, amén de resolver las dudas que les surgieron a los asistentes. Así pues, durante una hora hablamos de cómo el germen de todo el libro estuvo en un cuento sobre Peter Pan; del tiempo que tuvo que pasar hasta que se me ocurrieron relatos similares, y empecé a considerarlo el posible "leitmotiv" de una colección; de esos "cuentos cuánticos" que acabaron surgiendo, llevándose a los personajes a mundos totalmente ajenos a los de su origen... etcétera. 


Una pregunta que contestaré más veces en el futuro (porque ya ha surgido en las entrevistas de radio) fue la de cómo he hecho para inventarme esas versiones "adultas" de los personajes, que aparecen en la primera parte de la recopilación. Lo cual me lleva siempre a hablar de mi intención de recuperar el tono oscuro de los cuentos clásicos, ya que, en general, me centré en los posibles traumas que habían podido vivir en el relato original (y que fueron una buena fuente de inspiración); sin olvidarme de tener en cuenta las acciones que llevaron a cabo durante el mismo (y las consecuencias que podrían tener si las proyectamos la futuro) o buscar la forma de desarrollar los aspectos más cuestionables de su personalidad. Al final, la decisión final ha variado según el protagonista, y es probable que haya habido variantes que he dejado sin explorar. Sin embargo, también se dieron casos como el de El flautista de Hamelin, la Bella durmiente o Peter Pan, cuyos relatos se escaparon a esa norma y siguieron sus propios planteamientos (no por ello menos interesantes).

La otra cuestión que surgió (y seguirá surgiendo) fue en referencia a los "cuentos cuánticos", ya que, al fin y al cabo, aquí me moví en torno a dos variantes muy sugerentes: llevarme los personajes (y sus tramas) al universo de géneros literarios que me parecían apropiados, o bien ubicarlos dentro de relatos que imitaban las peculiaridades de algún autor muy concreto y representativo de su género (Bradbury, Lovecraft, Neal Stephenson...). Y aunque es seguro que otros escritores llegarían a conclusiones diferentes, mi elección final se basó en una sola premisa: ¿en qué género literario podría encajar mejor una historia y unos personajes como los de este cuento? Y así fue como la Cenicienta viajó a un futuro Ciberpunk, la Sirenita a una pesadilla de Lovecraft, Rapunzel a un thriller de espionaje en plena Guerra Fría... etc.

Por supuesto, también se planteó la pregunta de cuáles serían mis relatos favoritos; algo que resulta muy complicado de responder cuando influye el "amor paternal" hacia tus criaturas, y que además sabes que en el futuro puede acabar teniendo una respuesta diferente.

De cualquier manera, la experiencia fue muy buena. Lo único que se le podía pedir era mayor concurrencia de público, y creo que ese es un deseo común de todos los escritores en sus presentaciones. Así que sólo puedo dar las gracias a todos los que quisieron acercarse a compartir la tarde del sábado, y esperar que la lectura les resulte tan buena como para recomendarme a sus amistades. 

Mientras tanto, me encomendaré a los dioses para que todas las críticas sean tan buenas como las de la primera reseña oficial (que, para ser más especial aún, llegó desde un blog del otro lado del océano) y se demuestre así que no me equivocaba al confiar en este proyecto.

P.D: Si vivís en Madrid y sois alérgicos a comprar por internet, en Generación X Puebla quedaron ejemplares para aquellos a los que os haya picado la curiosidad.

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