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martes, 31 de diciembre de 2013

Repasando el 2013

Para el último día del año, y copiando la idea de la manera más burda a la mayoría de cadenas televisivas, me pareció que lo más apropiado es un resumen con lo más destacado de los anteriores 364 días. En especial porque el 2013 ha servido para fijar una nueva marca a superar en lo que a "obras publicadas durante el año" se refiere. Pero ha habido algunas cosas más, y no está de más recordarlo (con efecto especial clásico incluido)


Ya que han servido para abrir cada mes, lo primero de lo que toca hablar son las entrevistas realizadas en Párrafos Perturbados. Este año, por aquello de las implicaciones del número 13 con la superstición y el terror, decidí que sería una buena idea convertir la sección del Cuestionario en un apartado temático. Y por suerte para mí, unos cuantos de los miembros de NOCTE se avinieron a contestar a mis preguntas. En total fueron once entrevistas, que han servido para dar a conocer una buena cantidad de obras de terror patrio, y a sus respectivos autores: algunos cuya carrera empieza a subir como la espuma, otros cuya trayectoria les convierte en veteranos del mundo editorial, alguna dama que oculta su lado oscuro bajo un sonrisa beatífica, y algún que otro joven con ganas de despuntar...


En segundo lugar, me apetece comentar ciertos detalles sobre los relatos que han ido publicándose a lo largo del año. Una actividad que se concentró sobre todo durante los primeros meses, cierto es, pero también sirvió para que me cargara de ánimos para la segunda mitad del año.

El relato que "rompió el hielo" de este año fue La caja mágica, incluido en la recopilación de relatos de Primavera del 2012 del foro Abretelibro!. Una historia breve e intimista, que ya había circulado por otros concursos. Si me alegró verlo publicado es porque el concurso del foro, año tras año, se ha enriquecido con participantes de bastante calidad. Y aunque siga sin conseguir el triunfo en ninguna de las convocatorias, aparecer entre los mejor valorados es un premio en sí.

Poco después se publicó la colección de cuentos que, personalmente, mayor relevancia ha tenido en este año en cuanto a "mejora del currículum": Ácronos. Para la ocasión, y con la idea en mente de distinguirme entre los demás relatos, acabé presentando Wukan Inké: un relato ubicado en un far-west dominado por la magia tribal de los indios, pero cuya idea original había sido un relato en el espacio... casi veinte años atrás. Teniendo en cuenta que el 2013 ha acabado siendo el año en que las editoriales "descubrieron" el Steampunk escrito en España, me alegra no haberme quedado fuera de este movimiento.

En primavera, mi suerte continuó gracias a la publicación de El sueño de volar. Un relato cuyo recorrido es casi tan curioso como el del anterior. Escrito primero como un ejercicio para un taller literario, luego se recortó para aparecer en un concurso de Mensa y finalmente lo aceptaron en Ekto Magazine. Otra historia intimista, que vuelve a situarse en ese intervalo entre el final del XIX y el principio del XX al que tengo tanta querencia. Lo único malo es el hecho de que, por lo visto, Ekto nació y probablemente murió en ese número 1. Porque me hubiese encantado volver a participar.

El otoño, después de una espera que se me hizo bastante larga, me dio la oportunidad de estrenarme con un género que se puede considerar en las antípodas de mi estilo habitual: el relato infantil. Cuentos de Ciudad Esmeralda, con un propósito altruísta al que fue muy complicado resistirse, me ayudó a redactar una idea que llevaba un tiempo intentar poner en negro sobre blanco (inspirada por la influencia que tuvo La Historia Interminable en mi juventud). En mi opinión el resultado fue bastante satisfactorio, aunque sigo esperando críticas de personas fuera de mi círculo de amistades.

Finalmente, un poco antes de que llegara el invierno, vio la luz una segunda recopilación de relatos auspiciada por Abretelibro!. En esta ocasión, se trataba de los relatos seleccionados de entre los participantes en su concurso de Ciencia Ficción. Extrañamente, siendo uno de los géneros que mejor debería manejar, acabé rescatando un relato de tiempo atrás que no consiguió destacar entre el resto de obras. Betia Tría explora las posibilidades de unir computadores y cerebros orgánicos, junto a una temática clásica (que siempre me ha atraído): la autoconsciencia de las IA, si bien el planteamiento no caló en los lectores y ha sido de mis participaciones menos exitosas en los concursos del foro.

(Gothicus, ilustración de Sketchbook)

Otro aspecto que ha ocupado bastantes artículos del blog han sido las reseñas de libros. Desde que empecé a colaborar en Melibro, he procurado publicar al menos una reseña al mes. Una intención que no siempre ha sido fácil de cumplir, pues en los momentos de mayor actividad de escritura suelo desconectar de la lectura de cualquier libro. Finalmente, sólo hubo tiempo para comentar siete obras, aunque confío en que aquellos que lean mis artículos puedan usar mi opinión para decidir si quieren sumergirse en las páginas del libro. Eso sí, este año la ciencia ficción ha ganado por goleada al resto de géneros. Salvo por la aparición de La Princesa Prometida, las historias con toques futuristas o retro-futuristas han sido las protagonistas de mis reseñas.


Una de las razones para que haya consumido tanta ciencia ficción radica, seguramente, en el hecho de que los proyectos que he ido manejando durante el año iban encaminados a ese género. Pero, mientras que las ideas para relatos han salido adelante con mayor o menor éxito (por los comentarios de mis lectores críticos, quisiera tener aún más confianza en ellos), los proyectos para historias de mayor recorrido se han estancado igual que me había ocurrido en el pasado. Esto ha acabado produciendo un atasco considerable que, espero, pueda aligerar al inicio del 2014. Hay al menos tres historias cuya trama tengo clara, y quisiera retomar para poder darles el punto final: una novela de terror, una historia steampunk-pulp, y la secuela de Úmbrales, cuyo desarrollo se detuvo hace tiempo y mi tendencia a la dispersión ha dejado aparcada mucho más tiempo del que quisiera. Por otra parte, puedo decir que el año que viene debería empezar con la aparición de varias recopilaciones en las que estoy muy orgulloso de haber participado. Y que espero sirvan para seguir dándome a conocer entre los lectores de steampunk y terror.


Por último, relacionado con todo lo anterior, debo hablar de mi participación en eventos literarios. La mayoría de los cuales ha estado relacionada con mi introducción en los círculos del Steampunk nacional. Y aquí hay que hacer un apartado para unas personas que se merecen toda mi admiración: Josué Ramos (coordinador de Ácronos) y Janaceck Jadehierro, de los mayores fans del movimiento steampunk y organizador de uno de los eventos nacionales destinados a promocionarlo. Con ellos he coincidido en varias de las presentaciones que se hicieron de la antología (la más importante, en la Feria del Libro), y puedo decir sin temor a equivocarme que son la personificación de la ilusión por un proyecto, cada uno en su campo.

En cualquier caso, y reconociendo que me gustaría volver a repetir con la cita en la Feria del Libro, este año que viene procuraré estar atento a cualquier evento Steam y no dejar pasar algo como el MadLab. De hecho, mi intención es intentar estar "hasta en la sopa". A ver si así conseguimos que este dirigible despegue finalmente y nos colocamos un escalón más arriba en el mundillo editorial.

Y hasta aquí mi breve resumen del 2013. Nos vemos (y leemos, espero) en el


domingo, 15 de diciembre de 2013

Nocteautores: Míkel Rodríguez

Antes de terminar el año, voy a dar por finalizada la presentación de miembros de la asociación NOCTE con uno de sus decanos (si no por antigüedad en la misma, por edad y experiencia). Se trata de Mikel Rodriguez, profesor en el País Vasco y resucitador de seres fantásticos del folklore del esa zona, al cual se ha podido ver recientemente en las jornadas de la TerBi (con vídeo incluido). A quien le guste ese universo, le recomiendo fervientemente que se acerque a una librería y se haga con algún ejemplar de sus libros.


¿Qué puedo añadir? Pues que es una de esas personas a las que, después de conocerlas por correo, entran ganas de compartir un café (y lo que se tercie). Y, teniendo en cuenta la afición de ambos a recurrir a hechos y personajes reales para crear historias, probablemente sería una charla muy larga. Pero ahora, es tiempo de dar paso a la entrevista.

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
En mi caso existe una dicotomía. Como autor de “no-ficción”, mis libros han intentado devolver la palabra y la memoria a los perdedores, a los invisibles de la Historia. Por eso publiqué Maquis y mis siguientes libros. Pero en el campo de la ficción, mis móviles son mucho más egoístas. Se trataba de cumplir un sueño que albergaba desde adolescente: ambientar en mi contexto geográfico y cultural los relatos de terror que por entonces leía. Cambiar las Trece Colonias puritanas o Transilvania por San Sebastián o un valle del norte de Navarra. Poner negro sobre blanco relatos de gizotsos (hombre-lobos), lamias (vampiras acuáticas) y asesinos en serie reales como Díaz de Garayo, el “Sacamantecas”. Relatar cómo a diez días de navegación de la colonia española de Ponape “el muerto Cthulhu espera soñando” y como se erigió el Seminario Seráfico de Lekaroz para evitar que se levantase de nuevo.

2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial?
Excelente. Soy consciente de ser un afortunado. Me han publicado cuatro editoriales diferentes y siempre eran mi primera opción. Muchos compañeros mejores que yo han tenido que peregrinar de editorial en editorial con el manuscrito bajo el brazo. Pero en mi caso todo se ha desarrollado rápido y a satisfacción de ambas partes.

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
En la literatura de terror clásica (Stoker, Lovecraft, Alexei Tolstoi...) y en el folclore y la Historia del País Vasco. Curiosamente, no existe una tradición escrita de terror en Euskadi pese a que los mitos y leyendas transmitidos por vía oral son muy numerosos. Que yo sepa, previamente a mi libro se había escrito únicamente el relato La antigua raza de Lovecraft, Infierno helado de Martínez Biurrun y algún cuento de Miguel Ángel López. Así que parece que me toca hacer de pionero.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Yo solo escribo relatos. Pero no porque los prefiera. La novela, de momento, queda más allá de mis aptitudes literarias. Con esto no afirmo que sea un género superior, simplemente que no me veo capacitado.

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
Totalmente. Soy profesor de Historia y eso se aprecia en mi obra. A menudo mis lectores me comentan: “¡Me gustó mucho ese relato ambientado en el siglo XVI! Más que el que se desarrolla en el Festival de Cine de Terror de San Sebastián o en el instituto”. Soy viejuno por vocación y profesión, no lo puedo evitar. Por otro lado, a menudo mis protagonistas son personajes históricos reales, más o menos conocidos. Escritores como Pío Baroja o Samaniego, notables como la reina Juana de Albret o el conde de Peñaflorida, aventureros como Jean Lafitte o Martina Ibaibarriaga, asesinos en serie como Díaz de Garayo...

6. ¿Son los foros literarios el mejor medio de promoción de los autores noveles? 
No sabría decir si son “el mejor”. Y, como no soy tertuliano de televisión, no lo digo. Lo que sí está claro es que ayudan mucho a los que estamos empezando.


7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
No, simplemente espero que surja la inspiración y, en ese mismo momento, escribo todo el andamiaje del relato, que luego retocaré y embelleceré durante meses. La putada es si la inspiración te llega en la cama a las tres de la madrugada, que en mi caso es lo que suele pasar.

8. ¿Hay algún manuscrito que guardes en un cajón porque aún no lo consideres suficientemente bueno?
No, el 12 de diciembre de 2012 envié a mi editorial todo lo que guardaba en el cajón y ya lo ha publicado. Los manuscritos que no funcionan a la primera alimentan a la chimenea.

9. Algo que puedas contar sobre tu último proyecto literario...
Sí. Como acabo de comentar he publicado mi segunda antología de cuentos titulada Caperucita y otros relatos vascos de terror, que sigue la fórmula del primer libro, Sacamantecas. Ahora estoy de promoción y, en cuanto recobre aliento y ganas, me pondré a buscar la trilogía.

10. Qué te falta por hacer ¿Plantar un árbol? ¿Tener un hijo?
Árboles... Mi abuelo de niño me hizo plantar uno, lo que siempre le agradeceré. Luego en el colegio más y posteriormente en mi casa. Pero la paternidad de momento se me escapa. Porque ellas no quieren, yo lo intento regularmente.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Acabo de terminar, con excusable retraso, Las manos del carpintero. Digo excusable porque no estaba traducida al castellano. Es una novela policíaca, cruel y brillante, que me atrapó totalmente y el giro final es de lo mejor que he leído nunca.

12. ¿En qué personaje literario te reeencarnarías?
George Orwell. Soy bastante mitómano, así que para elegirlo no me basta que escriba bien, tengo que admirar al personaje. Y Orwell, además de portentoso (estoy pensando en Homenaje a Cataluña), me parece un ser excepcional.


13. ¿Edición tradicional, o edición digital?
Por gusto, la tradicional. ¡Ese olor a libro nuevo y su deterioro paulatino por el uso...! El libro de papel, que con el tiempo se va haciendo mayor y más sabio, envejeciendo mejor que nosotros. Pero los recursos del planeta son finitos y nuestras necesidades a la fuerza tienen que serlo también. Así que la edición digital deberá crecer a costa de la tradicional. Aún así, no creo que ésta desaparezca.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Sí, la circense, con escaso aprovechamiento. Intento domar orangutanes, cebras, ñus y jirafas todos los días de 8.30 a 15 horas, en el Instituto de Lekaroz. También escribo guiones para cortometrajes, siempre en el género de terror. Mal debe de andar el cine porque alguno ha sido premiado.

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Con evitar las pesadillas ya me doy por satisfecho.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Nocteautores: Anna Morgana Alabau

Llegamos al final del año con una nueva entrevista. En esta ocasión se trata de una compañera Nocteña que, según mi escaso conocimiento de la asociación, puede aspirar al título de vagabunda honorífica dada su afición a ir de país en país: Anna Morgana Alabau.


¿Qué puedo decir de Anna? Pues que es de esos artistas multi-disciplinares que, en algún momento, tendrá que "reventar". No puede ser que tocando tantos campos no acabe nadie por descubrir su talento. Y, mientras tanto, es de admirar su constancia y capacidad de aprovechar las nuevas tecnologías para darse a conocer. Un ejemplo en el que pueden mirarse otros autores que estén planteándose probar suerte con la edición digital. 

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo? 
A decir verdad, creo que no lo pensé mucho. Tenía un libro de cuentos escrito, una correctora muy entusiasta y pensé “¿Por qué no? Voy a mandarlo, a ver qué pasa”. De hecho, el “a ver qué pasa” es una gran filosofía de vida, a veces. Lo intentas. Si no sale, bueno, pues te quedas como estabas, y si sale… En mi caso recibí el e-mail de la editorial y me puse a saltar por la casa como un canguro anfetamínico. Luego llamé a todo el mundo que pude, escribí mails, mandé mensajes… Supongo que ese subidón de autoestima que te da el reconocimiento ajeno tiene bastante que ver con los motivos por los que uno publica. Al menos en mi caso, que tengo un niño interior que se me come por dentro. De todas maneras, lo mejor de publicar es ver a mi abuela de 93 años leerse los cuentos que escribo. 

2. ¿Cómo ha sido, hasta ahora, tu experiencia en el mundo editorial? 
Escasa. En una palabra. Firmé con una editorial pequeña, que se comprometió a publicar “el libro en formato papel o e-book” en menos de un año. Y lo hizo, con el e-book. Lo malo es que el formato papel lleva ahí parado desde 2010, así que contenta, lo que se dice contenta, no es que esté. En cuanto a las demás publicaciones, he tenido la gran suerte de ir de la manita de algunos miembros de NOCTE, que se han encargado de pactar las condiciones con las editoriales. De ellos he aprendido muchas cosas (y las que les quedan por enseñarme), del mundo editorial y de otros mundos, así que espero que mis futuros contactos con el mundo editorial sean, por lo menos, más productivos. A parte de esto (y ahí es donde cojo la pala y me cavo la tumba), soy una gran partidaria del Creative Commons y estoy tremendamente expectante ante el cambio en el mundo editorial que creo que se está avecinando. Mis motivos son egoístas, pero son los míos: si las editoriales me pagan una miseria por cosas que hago yo, que saco de mi cabeza y de mi tiempo libre, y el precio que ponen ellos impide a mucha gente acceder a ello… prefiero que lo tengan gratis y lo difundan, aunque yo gane menos. El hecho de que alguien considere algo mío digno de difundir a la otra gente… En fin, es pura egolatría, pero si los derechos que paga la industria editorial no me dan para vivir (o para un mínimo sobresueldo), mi prioridad en cuanto algo está escrito es que lo lea el mayor número de gente posible. Suena un poco naïve y no es tan simple como acabo de ponerlo, pero a grandes rasgos, soy una romántica (de Bécquer, no de Danielle Steel) y estoy condenada a sufrir por ello… 

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras? 
En la naturaleza, en lo que conozco y en lo que aprendo. La vida es algo terrorífico, terrible, con un destino final desconocido y espeluznante. Tengo amigos biólogos a los que avasallo a preguntas, que me cuentan las cosas más horrendas que se puedan escuchar sobre avispas parásitas, animales que se comen a otros desde dentro, virus y bacterias que se reproducen de maneras bestiales… Si escuchas un poco a la gente que sabe cosas que tú desconoces, o que sabe más que tú de las que conoces un poco… En fin, hay para escribir durante todas las eras de la humanidad elevadas a infinito. Creo que la curiosidad es lo único con lo que naces que eres capaz de llevarte a la tumba, así que intento mantenerla tan viva como cuando era una niña y preguntaba todos los porqués 

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela? 
Es difícil. Diría que el relato, porque he escrito más. Hasta hoy, he escrito una novela que guardé en un Dropbox porque no acaba de gustarme, tengo una a medias que se arrastra como un zombi a medio descomponerse y la Novela, en mayúscula, que llevo un año escribiendo y que espero acabar algún día. Es complicado: escribir un relato es como montar en una montaña rusa. Es empezar con expectativas, escribir como una loca durante momentos de tensión, drama, inquietud, emoción… y acabar con el corazón encogido y la respiración entrecortada. Luego queda repasar, reescribir, borrar y todo lo demás, pero es una manera de escribir que no puedo repetir en una novela. Es un proceso distinto, con el que quizá me sienta más cómoda. De todas maneras, la novela te permite cosas que en el relato están vetadas por extensión y ritmo, y me apetece probar a llevarlas a cabo… “a ver qué pasa”. 

5. Aparte de la escritura “literaria”, ¿hay algún otro medio que practiques, o que te gustaría probar? (poesía, periodismo, teatro, guión de cine/cómic/tv...) 
En realidad empecé con el cine. Estudié Comunicación Audiovisual porque quería dirigir cine (¡qué cagada!), y no lo descarto si alguna vez se presentase la oportunidad. Luego me interesé mucho en el guión y en el cine de animación en especial. He trabajado como animadora (de dibujos animados, no de gente de la tercera edad, aunque seguro que también es interesante…) y es un mundo que me encanta. Ahora trabajo como escritora de contenido para páginas web en Londres: periodismo, artículos, notas de prensa… y no está nada mal. A decir verdad, me gusta bastante, pero no tiene punto de comparación con ponerme ante una página en blanco y dejarme llevar por toda la mierda que llevo dentro y la que pasa fuera para crear algo que es sólo mío en ese momento pero puede llegar a ser de muchos más… El cómic también es un medio que me fascina. Tengo mis pinitos hechos en fanzines y tal. Supongo que casi todos los que sentimos el impulso empezamos por el mismo lugar… Como decía, la curiosidad es una de las mejores cualidades del ser humano, y desde luego es una que no estoy dispuesta a desaprovechar. 

6. ¿No crees que actualmente se enfoca demasiado la carrera de escritor hacia la consecución del éxito editorial, sacrificando incluso la calidad literaria? 
Es una tendencia, sí. Personalmente creo que los monstruos editoriales están intentando pegar las últimas dentelladas antes de morirse. Creo que podemos estar ante un cambio de paradigma, para bien o para mal, y la industria está intentando sacar el máximo dinero que pueda antes de que ocurra. Desafortunadamente, muchos escritores están de acuerdo con ello y por eso tenemos un montón de best-sellers que no pasan de fanfic glorificado. No digo que yo sea mejor, o que pueda hacerlo mejor. Lo intento y con eso, de momento, me basta. Tengo fanfics escritos por ahí, pero ni los voy a borrar ni voy a intentar que me los publiquen. Me parece una ridiculez, aunque tenemos muchos ejemplos de ello… A mucha gente le gusta leerlos, ¿por qué no? Pero cuando yo leo un libro, espero algo más que simple entretenimiento, una calidad, un “algo especial”… Así que, a la hora de escribir, escribo lo que me gusta leer. Nada más. Al final, todo acaba siendo una decisión personal de cada escritor y de cada lector y, aunque no las comparta, las respeto. Después de todo, podría ser yo la que esté equivocada… 

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar? 
Tengo una entropía rutinaria, por así decirlo. No tengo mucho tiempo, así que intento sacar las horas que puedo de dónde puedo para escribir, aunque sea un ratito. Como no tengo un “hogar” fijo ahora mismo, me voy a bares, a cafés o dónde sea que haya gente paseando y pueda tomarme un té o una birra. Me empano un rato mirando a la gente hablar, caminar, gesticular… y pienso en cosas, en lo que siento… intento entrar en un estado de ánimo. Luego me pongo a escribir como una demente, en el ordenador o en una libreta, hasta que me siento muy cansada y veo que me cuesta sacar las palabras, o hasta que me tengo que ir a currar o a hacer algo. No es una rutina, per se, pero es la única manera en la que puedo trabajar ahora mismo. Me gustaría poder vivir de escribir por el simple motivo que, a veces, necesito poder permitirme pasar dos horas ante la página en blanco sin que se me ocurra nada. Ahora no puedo hacerlo y eso convierte el proceso de corrección y reescritura en algo un poco más tedioso, porque muchas veces, cuando escribo, lo que hago es un vaciado mental que tendré que reordenar luego. Por suerte, he empezado a usar yWriter y Dropbox para no volverme completamente loca entre libretas, ordenadores distintos, mil versiones de un mismo archivo, el orden de los capítulos… Escribir, sobre todo novelas, puede ser un tanto abrumador para una persona un poco obsesiva-compulsiva… 
8. ¿Hay algún manuscrito que guardes en un cajón porque aún no lo consideres suficientemente bueno? 
Sí, vaya que sí. Lo que pasa es que mis cajones actualmente se llaman Dropbox, Google Drive y Muninn (el nombre de mi disco duro extraíble). Tengo algunos textos allí que no me acaban de gustar, tengo otros a los que les hace falta “madurar” antes de corregirlos, tengo algunos que se han quedado a medias y muchas ideas para escribir otras cosas. Luego tengo una libreta (Huginn) en la que pego recortes de periódicos, post-its, trozos de telas, hojas de árboles y demás mierda que me encuentro por ahí y que me sugiere cosas para escribir otras cosas… En fin, la entropía ordenada que mis amigas dicen que valdrá una pasta cuando me haga famosa y me encierren por loca (lo que no tienen claro es si saldré en los periódicos como escritora o como abuelita psicópata que enterraba jovencitos en su “backyard”) haha 

9. Algo que puedas contar sobre tu último proyecto literario... 
Bueno, últimos hay unos cuantos, pero la Novela, en mayúscula (se lo merece por el tiempo que llevo dándole a la tecla con ella) es una distopía steampunk. ¿Una qué? Pues un experimento, en general. Es mi primer paso en un género que me apasiona por su escapismo, por su barroquismo, por el peso de la belleza estética de los objetos a pesar de su poca practicidad… No sé, tiene algo que conecta muy profundamente conmigo. Sin embargo, es un género muy optimista, y de ahí la distopía. Creo que soy incapaz de escribir algo feliz y alegre. No porque no lo sea, sino porque no es lo que necesito sacarme de dentro… Y hasta aquí puedo leer. 

10. Por fin, eres una autora consagrada... ¿a qué lugar del mundo le pedirías al editor que te enviase “para inspirarte y documentarte”? 
Uff, pues depende de lo que estuviera escribiendo. Ahora vivo en Londres, un lugar fantástico para escribir steampunk. Salgo de casa y veo cosas victorianas todos los días, salgo de fiesta y me junto con gente que lleva ropa o accesorios steampunk, que habla de los libros, las películas, los cómics,… Es un gozo absoluto. Tengo en el tintero una novela de vikingos y me encantaría volver a Noruega, donde se me ocurrió, para vivir allí un tiempo y escribirla, para inspirarme con el ambiente en el que se desarrolla… Aparte de eso, para escribir lo que sea que quiera escribir, suelo embarcarme en una odisea documental de tres pares de narices. Me encanta, no le puedo hacer más. Busco y rebusco por Internet, me compro libros, voy a la biblio… me hago unos apuntes dignos de tesis doctoral que la mayoría de veces acaban sin aparecer en el relato o en la novela,… pero es que yo soy así y ni lo puedo ni lo quiero remediar. Supongo que soy una autora consagrada, por así decirlo. Yo suelo decir que soy una friki de las cosas guays: la documentación, la ortografía, la gramática… 

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías? 
Hija de lobos de Víctor Conde, sin ninguna duda. Disfruté mucho con esa novela, con el montón de documentación que lleva detrás, con el giro que le da al monstruo clásico, con la complejidad y la coherencia de sus personajes, con la adecuación a un estilo y a una época remotos, pero literariamente identificables, sin renunciar por ello a técnicas narrativas modernas… Es una de esas novelas que le llenan a uno la boca recomendándolas. 

12. ¿En qué personaje literario te reencarnarías? 
Esta es la pregunta que me cuesta más contestar. Hay tantos y tan buenos… Pero, en el fondo, y por mucho que yo diga que algo de realidad tiene que haber aparte del personaje literario, sé que sólo hay uno en el que me reencarnaría por los siglos de los siglos de los siglos, y es Morgana Le Fay. Hija de Avalanch, reina de Avalon, jefa de las nueve herederas de la Isla de las Manzanas, hechicera, curandera, capaz de transformarse en animales, madre del Caballero del León, tía de Mordred, superviviente de la batalla de Camlan… Morgana es un personaje poderoso y fascinante, uno de esos que, si conecta contigo, lo llevas dentro toda la vida; de los que conoces tanto que, cuando alguien te discute algún aspecto de la historia, reaccionas como si te discutieran a ti misma… (¿Queda alguna duda de que soy una romántica?). 

13. ¿Edición tradicional, o edición digital? 
Las dos. Sin duda. Y a poder ser, POD (impresión bajo demanda). La edición digital es más barata para el consumidor, lo que para alguien como yo y los que están en mi entorno significa ser capaz de acceder a más libros al mes sin tener que recortar en comida (lo que se agradece). Además, tiene un componente eco-consciente que es bastante importante para mí. Suelo comprarme los libros en digital primero y, si me gustan mucho, luego me los compro en papel. La impresión bajo demanda simplemente significa que no hay un stock de libros ya producidos que nadie compra y se tienen que destruir. Consumir recursos produciendo cosas que luego hay que destruir consumiendo otros recursos es una idea que me pone muy nerviosa y particularmente cabreada. Así que la POD me parece una muy buena solución: leo en digital y, si tengo ganas de sostener un libro (que las tengo) o siento el afán coleccionista que seguramente me llevará a pedir al autor que me lo firme en algún momento, pido un ejemplar en papel. No creo que haya una solución buena o mala, sólo soluciones conscientes e inconscientes, sentido común o la falta de él. 

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística? 
Solía ilustrar, aunque hace tiempo ya. Estuve muchos años yendo a clases de pintura e ilustración de cómic, y soy animadora, aunque hace años que no “ejerzo”, por decirlo así. Pero me encanta. Sé que si tuviera tiempo volvería a hacer cortos gilipollas en mi casa sólo para quitarme el mono de animar. Espero tenerlo algún día. De mientras, hago muñecos de palo que se mueven en los bordes de los post-it y dibujo tonterías en los papelotes en los que tomo nota en las reuniones con los clientes en el trabajo. Algo es algo… 

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar? 
Millones, supongo. La verdad es que sueño mucho y muy alto, así que hay muchas cosas en mi lista… Si quito lo típico de conquistar el universo, volar y tal… supongo que mi sueño confesable más reciente es acabar la novela y publicarla. A poder pedir, genio de la lámpara, me gustaría que tuviera un público entusiasta dispuesto a difundirla, e incluso a crear un fandom de ella (¿te imaginas? Haha) y si todo esto me diera “dineros en cantidades”, hay una persona a la que me gustaría poder ayudar aunque fuera una décima parte de lo que me ha ayudado ella durante toda mi vida. Eso, y otros sueños menos confesables (para la próxima…).