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domingo, 2 de diciembre de 2012

"La Batalla del Colmillo"

Como buen aficionado al universo de Warhammer 40000, y muy en concreto de los Lobos Espaciales, no he podido resistirme a adquirir la última novela en la que participan mis "vikingos espaciales" favoritos.

Para empezar, y pensando en aquellos que desconocen el "universo del cuadragésimo milenio", una corta explicación al respecto: estamos en el futuro (en algún momento después del año 40000), y una versión decadente y teocrática del imperio interestelar humano subsiste a duras penas en una galaxia muy hostil. La ciencia se transmite como una religión cuyos fundamentos han sido casi olvidados, los poderes psíquicos están al orden del día (como una forma de herejía) y numerosas razas alienígenas (amén de fuerzas demoníacas) amenazan la supervivencia de la humanidad. Conviene aquí también una advertencia para los "legos" en esta serie: el libro usa extensamente una serie de términos y referencias que les pueden resultar indescifrables, pues no hay ninguna explicación de su significado. Aún así, como novela de "aventuras bélicas futuristas", es probable que la disfruten.

La historia que ocupa este volumen está situada, sin embargo, unos milenios atrás; cuando los efectos de la guerra civil (conocida como "la Herejía de Horus") aún estaban relativamente frescos. En concreto, se centra en la misión de venganza lanzada por el ejército de los Mil Hijos contra la base de los Lobos Espaciales (conocida como "El Colmillo"). Represalia que pretende imitar la masacre que los Lobos habían llevado a cabo durante la Herejía.

La trama comienza con la treta dispuesta por los Mil Hijos, mediante la cual atraen al grueso de los Lobos Espaciales a un planeta lejano, aprovechando la obsesión del Señor Lobo Ironhelm de destruir por completo a los Mil Hijos. De este modo, cuando la flota espacial se disponga a asaltar el Colmillo, la oposición resulta casi inexistente.

Pasando de un bando a otro, la narración discurre siguiendo los avatares de varios personajes: el Señor Lobo, una selección de Lobos entre los sitiados, y los oficiales de los Mil Hijos al mando de la invasión. Aderezada por las proezas de combate de los defensores (que protagonizan una prototípica lucha numantina), se insiste en el odio recíproco que se profesan ambos ejércitos y la muy diferente filosofía vital que empuja a cada uno: la feroz determinación de los Lobos Espaciales, enfrentada al amargo fatalismo de los Mil Hijos, fruto de sus orígenes y de las decisiones tomadas por otros en el pasado. Por supuesto, todas y cada una de las batallas están prolijamente ilustradas y descritas con un generoso derroche de actos de valor y/o hazañas sobrehumanas. Como es habitual en estas novelas, la trama nos conduce sin descanso hacia el último esfuerzo de resistencia de los sitiados; añadiendo más y más tensión (pues Magnus el Rojo forma parte del contingente sitiador). Buscando dejarnos sin aliento para poder darnos el "golpe de gracia" cuando se asiente el polvo y veamos quién queda en pie al final del combate.

Los seguidores del universo Warhammer disfrutarán con algunos detalles interesantes sobre el trasfondo "conocido" de los dos Capítulos de Marines Espaciales. Por una parte, se nos refiere una descripción en detalle de la casa de los Lobos Espaciales, añadiendo nuevas estancias a las que pudieran conocer los lectores de la saga de Ragnar Blackmane. Pero, además, nos revelan un proyecto secreto relacionado con la Herencia Genética de Russ, del cual nunca antes se había hecho mención y que puede sorprender a los seguidores de la legión fenrisiana.

En cuanto a los Mil Hijos, se presentan como una fuerza vengativa lastrada por la maldición de Ahriman. Resulta llamativa la forma nostálgica en que el hechicero Temekh recuerda su esplendoroso pasado, y la cuasi resignación ante la decadencia que observa entre sus camaradas. De todo lo cual, por otra parte, culpa a los Lobos Espaciales (obligando al lector a darle, si no toda, parte de razón). Planteamiento que sigue la corriente de la serie La Herejía de Horus, a través de cuyos libros los "marines traidores" han sido despojados poco a poco de la simple catalogación de villanos que tuvieron durante años. Imbuyéndoles de motivaciones más complejas, hasta rozar el arquetipo del antihéroe.

Personalmente, solo le encuentro un par de fallos a la obra. El más "irritante" es la reiteración de lo dicho en algún párrafo anterior, a veces sólo unas páginas más adelante. Y cuando digo reiteración, podría concretar en "repetición". Confieso que no sucede con tanta frecuencia como pudiera dar a entender este comentario pero, para mi gusto, es algo que nunca debería ocurrir. El otro problema es la ausencia de traducción para algunos términos de la "lengua fenrisiana", cuyo sentido hemos de sobreentender. Simular la forma de hablar de los Lobos Espaciales ayuda a aumentar la inmersión en la historia, desde luego, pero una ayuda no estaría mal.

En definitiva, dada la especial naturaleza de la novela (y el resto que componen la colección), se trata de un plato pensado para los conocedores del universo Warhammer. Ellos son los que mejor pueden apreciar cada guiño y cada pequeño detalle novedoso, degustando el olor a promethium en esta galaxia que sólo conoce la guerra.

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