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viernes, 30 de septiembre de 2011

"Umbrales". Décima entrega (y última)

Aquí se acaba, de momento la iniciativa que comencé a mediados del verano. Para quienes hayáis seguido cada una de las entregas, espero que estos meses hayan servido para surtiros de aventura, emoción, sorpresa y (espero) diversión. Con este paso acaba el principio de la promoción y me adentro en el resbaladizo campo de la edición.

Como ya hice cuando alcanzamos el ecuador, junto con esta entrega también va a publicarse una versión en PDF que reunirá todas las entregas en un solo archivo. Confío en que eso sirva para dar un nuevo empujón a quienes han esperado a leerse todo el avance de una vez (una decisión que, hasta donde puedo sospechar, ha sido responsable del descenso en el número de descargas de los últimos capítulos). Por otra parte, y aunque la explicación la dejo para un próximo artículo, es posible que la publicación de la novela tenga un retraso mayor del que había previsto. Demora que, con un poco de suerte, será por una buena causa.

Esta última entrega os brindará una revelación insólita (al menos ese es el propósito), y la inmersión definitiva en el plano de lo sobrenatural de la Tierra Asediada. Espero que podáis perdonarme por interrumpir las entregas en un momento que bien puede calificarse de "cliffhanger". Las aventuras de Marina y Argos, al menos de momento, quedan detenidas. Pero tengo mucha ilusión por entregaros la versión definitiva de la novela, sobre todo a los que me habéis dado ánimos con vuestro apoyo durante estos meses.

Por supuesto, terminaremos con un breve fragmento de lo que os espera. Disfrutadlo.

El Teatro Capitol se trataba en realidad de un pequeño edificio acondicionado para espectáculos cerca del correccional de la ciudad. Los artistas que actuaban allí eran poco menos que personajes de circo, el escenario consistía en un sencillo estrado de madera levantado al fondo del patio interior, y su público principal eran petimetres, busca vidas, militares o trabajadores que acudían allí para obtener un ápice de diversión. Pero, aún así, durante los últimos meses había comenzado a incluir en su aforo a personajes de la burguesía y la baja nobleza. Incluso los escasos balcones privados, reservados a quienes podían costearse una cierta intimidad, se abarrotaban noche tras noche. Y todo se lo debía a los números de magia de Zampelor. Desde que el ilusionista empezó a actuar en el Capitol su fama había corrido de boca en boca. Pasando de los lacayos a los jóvenes burgueses, hasta hacerse con un buen puñado de espectadores que acudían a verle fielmente. Todos los habitantes de Praga aficionados al ilusionismo acudían al teatro, esperando desentrañar el misterio de sus números; maravillándose con los trucos que era capaz de llevar a cabo ante los ojos atónitos de su público.

Marina quedó sorprendida por el ambiente que se respiraba en aquel lugar. Aunque pocas veces, había acompañado a tía Isabella a algunas representaciones en el Teatro Nacional. Así que, acostumbrada a largas obras de teatro, conciertos sinfónicos, o veladas de ópera, el Capitol le pareció en primera instancia un estrecho gallinero. Chicas de su edad, posiblemente empleadas de casas de acaudalados caballeros, correteaban por los pasillos en grupo devolviendo las miradas de los muchachos que las escrutaban de arriba abajo. Los miembros de la orquesta, formada por una docena de personas, ni siquiera vestían trajes parejos. Un par de muchachos cargaban indolentemente con cestas surtidas de tabaco y otros productos para el consumo durante la actuación. Por un momento le dio la impresión de haber vuelto a Roztoky durante un día de fiesta.


ATENCION: Ya no es posible descargarse los PDFs. La única opción para leer los capítulos es acceder al Grupo en Facebook, donde están disponibles en el apartado de Notas. (El enlace, en la imagen de la columna a la derecha)

lunes, 19 de septiembre de 2011

"Umbrales". Novena Entrega

Hoy llega la penúltima entrega de "La Tierra Asediada". Ya casi hemos llegado al final de la iniciativa, y espero que estéis disfrutando con la trama. En el capítulo de hoy recuperamos el tono de terror, de la mano del personaje más oscuro que ha aparecido. Un buen momento para empezar a decidir si os gustaría seguir leyendo la historia cuando aparezca la versión definitiva.

De momento, podéis entreteneros con este fragmento y marcar en el calendario el día 30 de Septiembre, cuando llegará el último capítulo y (espero) pueda dar nuevas noticias sobre la publicación de la novela. 

Aquí, como siempre, una mínima fracción de lo que os espera en el PDF:

Ignoraba cuánto tiempo había transcurrido desde que el Vampiro le arrastró hasta aquel lugar, pero igual podía tratarse de un día o un mes. Después de suplicar al vacío que le liberase, se había maldecido por ese empeño estúpido en imitar a las seductoras damiselas de los folletines. Ser virtuosa y responsable ya no le parecían bobadas de solterona. Y cuando acabó de culparse, el terror acompañó a la certeza de lo que le esperaba. Las noticias sobre el Vampiro de Praga le acosaron, ocupando cada pensamiento consciente; historias truculentas cuchicheadas donde el resto del mundo no pudiera ver el ánimo morboso en los ojos del correveidile. Cada horroroso detalle narrado en los periódicos de pronto se había convertido en una amenaza hecha realidad.

Sólo que, para su desgracia, nada era comparable a la realidad de la tortura.

ATENCION: Ya no es posible descargarse los PDFs. La única opción para leer los capítulos es acceder al Grupo en Facebook, donde están disponibles en el apartado de Notas. (El enlace, en la imagen de la columna a la derecha)

viernes, 16 de septiembre de 2011

Útiles Herramientas para Escribir

Ahora que estoy de nuevo embarcado en la tarea de escribir una novela, y tras la experiencia acumulada con "El Secreto de los Dioses Olvidados" y el primer volumen de "La Tierra Asediada", uno va buscando la manera de ser más productivo. En mi caso, también es la razón para intentar ser aún más organizado y constante (que los milagros, de vez en cuando, ocurren...) Así que he pensado que podía compartir con vosotros dos de las últimas "herramientas" que estoy usando para ayudarme en el proceso de escritura.

La primera, la descubrí hace muchos meses. Y fue en el lugar menos previsible: Deviant Art. Allí, cotilleando entre ilustraciones de artistas muchas veces desconocidos pero talentosos, me topé con algo inesperable. Uno de sus usuarios (con aficiones literarias, imagino) había diseñado una bonita ficha para registrar hasta los detalles más nimios de un personaje. De hecho, creo que resultaría difícil para cualquiera el llegar a completar en su totalidad la enorme cantidad de información que propone su autor. Sin embargo, no deja de ser muy práctica.Y tiene en cuenta un montón de preguntas que, por falta de un momento de pausa, olvidamos hacernos.

Para que le echéis un vistazo y podáis descargarla (además de ver otras obras del autor), pinchad en el enlace.

La segunda de estas "ayudas" es de fabricación casera. Su origen está en mi forma de trabajar la sinópsis: parto de una trama básica más o menos organizada, y luego creo resúmenes capítulo a capítulo desarrollando en profundidad las ideas originales. Como eso solía devenir en una enorme cantidad de folios y hojas de cuaderno sueltas, con ideas que luego tenía que volver a pasar a limpio para no olvidarlas, decidí recientemente que debía crear un documento para hacerme la tarea más fácil.

El resultado fue esta Hoja de Control de Capítulos, que debería servir para controlar el desarrollo de la trama en sus unidades más sencillas.

Un pequeño artículo, pero espero que os sea de gran ayuda a quienes os pasáis por aquí y tenéis afición por la escritura. La próxima entrada traerá de vuelta el terror para continuar narrando la historia de "La Tierra Asediada".

viernes, 9 de septiembre de 2011

"Umbrales". Octava Entrega

Ya estamos acercándonos al final de la iniciativa, y con esta entrega vamos a descubrir nuevos elementos y personajes de la mano de Argos. Esta es la ocasión de conocer cómo se ha enfrentado la humanidad a los eventos que modificaron el mundo, y hasta dónde han llevado su lucha por acabar con la amenaza de la plaga sobrenatural.

Así pues, si habéis seguido fielmente la lectura hasta aquí no lo penséis mucho más. Es el momento de sumergirse un poco más en "La Tierra Asediada" con nuevos datos sobre Argos, su compañero de aventuras, y los principales responsables de la defensa de la humanidad en la frontera con las tierras dominadas por la magia.

Por supuesto, tal y como es costumbre ya , os dejo un breve fragmento de lo que os espera en el capítulo:

Argos se volvió hacia el arzobispo y clavó sus pupilas aguamarina en él. Los arabescos metálicos de la máscara le recordaron al religioso unas fauces de felino y, por unos segundos, se sintió observado por alguna clase de fiera que estuviera estudiando el momento propicio para clavarle las garras. Incluso los cabellos castaños del cazador de espectros parecieron encresparse. 


—Hasta ahora, no he rechazado ninguna de las misiones que me ha propuesto el Santo Padre. Sin embargo os recuerdo, igual que a él, que no soy un mercenario. Mi intención ha sido siempre combatir la más grave de las amenazas que se me presenten —y miró al arzobispo y al gobernador alternativamente—. Deseo de todo corazón que no deba arrepentirme por haber roto esa promesa. Y que en el futuro, nadie más confíe en que su dinero le dará un trato de favor para recibir la ayuda de un cazador de espectros.

ATENCION: Ya no es posible descargarse los PDFs. La única opción para leer los capítulos es acceder al Grupo en Facebook, donde están disponibles en el apartado de Notas. (El enlace, en la imagen de la columna a la derecha)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Haciendo Enemigos


El título de este artículo procede de mi reciente tropiezo con cierta polémica (a mí me parece que podría llamarse así) que, según mi experiencia, impregna el mundillo de los autores noveles. Un debate de posturas encontradas, que forma parte en cierta manera de la definición del genio, más o menos.

Pongámonos en situación: en una red social que no viene al caso, un autor se estaba quejando hace poco de lo anodino que resultaba corregir la obra una vez escrita, y al hacerle notar que esa es la razón de que existan correctores (insistiendo en su labor de localizar "vicios" ortográficos y/o estilísticos), su respuesta consistió en un loable "todos debemos ser conscientes de nuestros errores". Hasta aquí, no habría razón para mi artículo. Pero entonces, alguien se atrevió a comentar que estaba encontrando fallos ortográficos y gramaticales en la obra publicada por el susodicho, provocando una respuesta bastante más airada. Una con la que ya me había cruzado en otras ocasiones y que, con diferencias, viene a expresarse en los siguientes términos:

"Yo leo libros por la historia que me cuentan".

Punto final. Allí acabó cualquier debate. Y, a mi parecer, el propio autor se retractó de todo lo bueno dicho con anterioridad. Dejando a un lado el por qué se cuelan esa clase de fallos en las versiones que llegan al lector, prefiero centrarme en la defensa final de este autor y en la corriente de opinión que representa: lo que cuento es mucho más importante que cómo lo cuento. Y en este punto es donde voy a empezar a ganarme esos enemigos. Porque yo soy contrario a esa forma de pensar, bastante extendida entre los escritores noveles y, según mi experiencia, sobre todo al nivel de foros. No es extraño comentarle a alguien que su texto necesita correcciones y ver que se defiende reclamando la preeminencia de calidad de la "idea" sobre la corrección gramatical u ortográfica. Paradigma que he visto aparecer incluso a la hora de atacar la labor de criba editorial, una postura que, entiendo, a esas personas les servía para establecer que tal práctica estaba cerrando el paso a genios literarios. Una presunción que yo considero, como poco, incoherente.

En primer lugar, desde mi punto de vista personal vería como algo más lógico reconocer o rebatir la validez de los fallos que se achacan a la obra. Pero, como ya he dicho, lo habitual es minusvalorar esa clase de observaciones. Lo cual, en mi opinión, supone lo mismo que rechazarla de plano. Y haciendo eso me llevan a pensar que, o bien realmente no tienen ningún interés por corregir lo que hacen mal, o consideran que "para eso están" los correctores: para hacer que su redacción esté bien escrita. Supongo que los defensores de esta postura podrán presentar argumentos para refutar mis suposiciones. Incluso lo espero. Pero no deja de resultarme extraña esa manera de entender la escritura.

Por supuesto, no le estoy negando a nadie el derecho a poner sobre papel las ideas que le bullen en la cabeza. Sólo quiero demostrar mi rechazo a dar por bueno que la creatividad sea independiente (y superior) del conocimiento de las herramientas con que se expresa ese talento. Salvando las distancias, lo compararía con intentar convencerme de que Verne o Asimov habrían logrado el mismo éxito si sólo hubiesen tenido buenas ideas (y correctores muy dispuestos). Evidentemente, no olvido que todos tenemos la capacidad para aprender y mejorar. Sin ir más lejos, en mis cajones duerme una novela escrita con quince años que ahora me provoca sonrojo. Y la obra que presenté a Edebé, más de diez años atrás, asoma de vez en cuando a mi pila de reescrituras para que le borre todos los fallos de una redacción demasiado apresurada. Y aún así, creo que ambas contienen buenas ideas. Pero no puedo considerarlas como "publicables". Por eso, con cada relato nuevo que escribo y cada recomendación que intento aplicar creo que mejora mi estilo.

Es más, cuando recibo una crítica a mi capacidad para redactar no la ignoro. Sobre todo si el comentario te llega desde diferentes personas. Incluso podría hacer un ejercicio de imaginación e intentar adivinar cuál habría sido el tono de las críticas a lo que escribí después de El Secreto de los Dioses Olvidados si hubiese hecho oídos sordos a quienes me advirtieron de una "ampulosidad innecesaria en el vocabulario"; defecto que, entre mis amistades, ha pasado a calificarse como "Gongorismo". Y esa fue una de las críticas constructivas, porque cuando comenzaron a aparecer las reseñas en blogs y foros no dejaron de señalar los "peros" que cada lector le encontraba. Es obvio que no se puede gustar a todo el mundo, y que tampoco se conseguiría nada intentando hacer caso a cada observación estilística que se recibe. Pero tenerlas en cuenta me parece mejor postura que menospreciarlas.

Al final, y aquí mis enemigos se empezarán a volver acérrimos, puede que todo sea un problema de madurez. Lo que estoy criticando lo he "sufrido" casi siempre en foros, donde uno no sabe si habla con un jubilado, un profesor o un adolescente (y tampoco sueles tener interés por investigarlo). Además la arrogancia, incluso un cierto punto de elitismo snob, parecen intrínsecos a este mundillo. ¿Acaso reconocer esos errores se percibirá por estos autores como una claudicación? ¿Que admitir fallos les harán de menos dentro de la comunidad? ¿O quizá es una forma de defender un estilo propio, contra los que no sabemos apreciarlo? Como ya he dicho, en mi opinión la base estaría en considerar qué es publicable y qué hay que tratar como un buen borrador a trabajar.

Y sólo como colofón, un fragmento de alguien cuya creatividad admiro, a la par que su capacidad para jugar con el lenguaje (con el permiso de Gigamesh, por supuesto).

"La selva desapareció. Ante ellos, una llanura se extendía bajo la brillante luz de la luna, y a unos doscientos metros se alzaba el brocal, alto hasta las rodillas, de un pozo que parecía más ancho que el Coliseo romano. Sobre el centro del pozo pendía una vasta luminosidad que quizá fuera fuego o rocío, y sus masas suavemente brillantes ascendían y bajaban con la lentitud de los ópalos en la miel. Mirando el movimiento de las luces, Shandy comprendió, con un escalofrío en el estómago, que no tenía ni idea de a qué distancia de ellos se encontraban; en un momento dado parecían mariposas de cristal coloreado que brillasen a la luz de la antorcha de Hurwood, al alcance de la mano, pero al siguiente asemejaban a un fenómeno astronómico que tuviera lugar mucho más allá de los dominios del sol y los planetas."

viernes, 2 de septiembre de 2011

Construyendo la Tierra Asediada (III)


Personajes: Argos

Si tuviera que definir cuál es la importancia de Argos dentro de la saga de "La Tierra Asediada", creo que decir "toda" sería la medida justa. Bastó añadirle a la trama para que el universo tomase forma y coherencia propia.

¿De dónde surge Argos? Pues cobró vida en un cuento corto, durante una temporada en la que intenté presentar una recopilación de relatos de temática terrorífica para un concurso. El personaje era inicialmente un híbrido entre Batman y Van Helsing en la era victoriana. La máscara, el uniforme, el conocimiento arcano... hasta su "cruzada" contra los seres sobrenaturales malignos estaba allí. De hecho, una de las ideas contenidas en las escasas páginas del relato (y que luego resultó harto relevante para la trama) fue la de enfocar el renacimiento de la magia bajo el prisma de una plaga.

Pero, centrándonos en Argos, hay que hablar de los detalles con los que acabó de convertirse en el "cazador de espectros". En su cuento corto se presentaba como un personaje decidido, ampliamente conocido y envuelto en un poderoso halo místico. Suficiente para perfilarlo en 1500 palabras, pero apenas una base a la hora de crearle un historial sólido. Aunque, en ese sentido, reconozco haber "hecho trampa": los datos sobre el personaje han consistido en pinceladas precisas pero breves, de manera que el aura de misterio que le rodea no se resquebrajase. Sigue siendo un justiciero independiente, equipado con armas capaces de eliminar a monstruos ancestrales y sumido en el anonimato. Pero también estoy convencido de que justo en esa barrera de enigmas reside gran parte de su atractivo. ¿Cuál es su identidad? ¿De dónde procede? ¿Cómo se convirtió en Argos? Son algunas de las principales preguntas que, poco a poco, deben ir desvelándose en las sucesivas entregas de "La Tierra Asediada". Y que yo mismo me he hecho, para poder conservar la coherencia del personaje y el universo.

Como he dicho, las principales referencias al construir al personaje fueron Batman y Van Helsing (y aquí los cinéfilos deberán perdonarme si confieso que le debe más a la recreación de Hugh Jackman que al clásico de Anthony Hopkins). De hecho el tono épico, unido al ir enmascarado y al frecuente uso de diversos gadgets (cuya creación me ha divertido bastante), le sitúan más cerca del "hombre murciélago". Pero eso no evita que conserve también rastros del detective por excelencia: Sherlock Holmes. La pista más obvia la da su compañero de aventuras: Marko. Pero seguro que los aficionados a Doyle encuentran muchas otras referencias (que prefiero no desvelar ahora para que podáis disfrutar la sorpresa).

Por otro lado, la mayor dificultad en el proceso de dar vida a Argos residió en encontrar sus "debilidades". Al reutilizar extractos de los cuentos cortos que protagonizaba originalmente Marina, el tono de héroe épico sin fisuras de esos relatos impregnó al cazador de espectros. Y como esas primeras escenas correspondían a momentos álgidos de la trama, al revisarlas comenzó a preocuparme que Argos "se me fuera de las manos" con sus hazañas. Si a eso se le añade que, en esta primera novela, desempeña el papel principal de "conocedor de lo oculto" para que el lector conozca los entresijos del mundo paranormal, no tenía más remedio que encontrar la manera de ponerle en aprietos. Lo cual me llevó a poner un especial interés en demostrar que, incluso con los poderes de la máscara, no era invencible. Además, al tono de misterio y terror de la novela le venía mucho mejor que su principal héroe se estuviese enfrentando a una amenaza tangible. Así que, si pensáis que Argos dispone de habilidades formidables, seguro que aún no habéis leído suficiente.

En cualquier caso, puedo asegurar que Argos me ha hecho disfrutar mucho. Tanto al imaginar su pasado como desarrollando los desafíos que deberá enfrentar a lo largo de la saga. Aún no puedo asegurar que es el personaje en cuya piel quisiera verme metido, pero sé que me lo pasaría genial pudiendo estar a su lado.