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lunes, 4 de enero de 2010

La maldición del "Arco-X"

Debo comenzar explicando a qué se debe el título del artículo, para que quede claro a qué me estoy refiriendo. La anécdota procede del mundo de los juegos de rol. En 1992, la traducción del manual del Dungeons and Dragons trajo a los aficionados un arma desconocida e insólita: el Arco-X. Durante meses nadie supo de qué se trataba, hasta que alguien logró desentrañar el misterio: se referían al Crossbow (Ballesta). Desde entonces, en el mundillo de quienes leímos fantasía y buceamos por la práctica del "role-playing" hablar del Arco-X es hacerlo de un fallo garrafal de edición.

En la primera ocasión en que conseguí publicar un relato, allá por 1997 (como finalista del certamen El Fungible), me enfrenté cara a cara con ese problema. El inicio del relato vio cómo mutaba una frase ("Ya no") por un "Yo no" que reducía su significado. Y ahí comenzó mi relación con el terror a que lo escrito por mí no fuese exactamente lo que apareciera después impreso.

Las veces en las que he conseguido publicar posteriormente me habían ido tranquilizando al respecto. Salvo por algunos cambios en la maquetación del texto, no tenía motivo para quejarme. Ya no me hacía falta ir con un bolígrafo en la mano para corregir las palabras mutadas.

Hasta que un comentario en Los secretos de los dioses olvidados me hizo estremecer de nuevo. Se trataba sobre todo de una crítica a los errores gramaticales que aparecían en la novela. De forma explícita, acusaba la inexistencia de un corrector de estilo. Y me la tomé con bastante tranquilidad hasta que un amigo me descubrió la posibilidad de una errata garrafal dentro del texto. Con toda la pena de mi corazón, llegué a casa y comprobé que era cierto. Se ha colado hasta la edición impresa una nota de la última corrección del manuscrito.

Lo que consideraba imposible ha ocurrido. La maldición de los "lapsus editoriales" me ha alcanzado. Por supuesto he realizado una revisión del texto y parece que los fallos se reducen a esa errata, pero la consecuencia inmediata es que tengo miedo por las críticas. Empiezo a temer que las reseñas de la novela se centren en cosas como ésta en lugar de en la narración en sí. Y me veo acumulando notas para corregir el texto en una futurible segunda edición.

3 comentarios:

  1. Buen artículo. Que encuentres alguna errata en el libro no es tan extraño, pasa en las mejores casas ; ) De todas formas, utilizar una errata como punto negativo en una reseña no es algo que, por lo menos yo, tenga demasiado en cuenta.
    Las críticas de verdad van por otros derroteros. Yo, personalmente, tiemblo si alguien cuestiona los fundamentos de mi novela, los personajes o el ritmo. ¿Qué es eso comparado con una tilde, un pronombre o un artículo?
    Un abrazo.

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  2. En esto hay que tener en cuenta que la mayoría de libros "superventas", cuando los leemos, cuántas ediciones han editado?? Corrección tras corrección se van eliminando las erratas, y aún así encontramos puntos que se escapan o vocales equivocadas que varían el significado de una palabra. Como bien dice Guillem las críticas no deberían basarse en este tipo de fallos ya que se tratan de errores de producción. Así que Rafael, si en tus críticas sólo reseñan errores de texto, date por satisfecho porque eso significa que otros aspectos no son criticables :)

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  3. Gracias por los ánimos, chavales!!

    Evidentemente, me resultarán más constructivas las críticas que traten el conjunto de la obra. Pero ya conocemos el mundillo, y la corriente de los que se centran mucho en el cómo se ha publicado sobre el qué se ha publicado está ahí.

    Deseando estoy ver vuestras reseñas, por cierto (guiño, guiño...) :D

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