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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Otros autores: Montse de Paz

Acabamos el 2009 con una de las promesas del mundo literario a la que más respeto y admiro: Montse de Paz. La conocí a través de sus "Andanzas de una escritora", cuando "Estirpe salvaje" aún no era más que la ilusión de una apuesta personal. Gracias a las vivencias que narró en el blog aprendí un montón de cosas sobre la experiencia del autor novel, y a todo aquel que empieza a soñar con publicar le recomiendo que le eche un vistazo. Ojalá algún día podamos encontrarnos "cara a cara" y podamos comparar nuestra evolución. Seguro que será una charla tan interesante como las respuestas a éste cuestionario.



1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿qué te motivó a hacerlo?
Me motivaron un buen amigo y mi mentora, la escritora Montserrat Rico, cuando leyeron algunos fragmentos de mi primera novela y me animaron a buscar editorial. Hasta entonces, ¡jamás lo había pensado!

2. ¿Cómo ha sido hasta ahora tu experiencia en el mundo editorial?
¿Cómo describirla? Con intensos claroscuros. Los claros ilusionados tras firmar un contrato, el ritmo trepidante de trabajo hasta ver publicada la obra y los oscuros silencios de la espera… ¿Aceptarán publicarla?

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
No la busco, ¡me viene! Mi mente rebosa y cuando me siento a escribir sólo tengo que poner en palabras las historias que han brotado dentro de mí. Reflexionando bien, supongo que son fruto de una mezcolanza de lecturas, recuerdos, experiencias personales y un puñado de imaginación.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
En novela me siento cómoda, porque suelo centrarme en la vida de unos personajes y narrar su historia, más o menos larga. Jamás había escrito cuentos hasta que comencé a participar en los foros literarios. Me animé y hasta ahora he escrito más de sesenta… Los relatos breves, para mí, son auténticos divertimentos y ensayos. En ellos pruebo formas, estilos y temas muy variados. Me lo paso bien e intento ampliar las posibilidades de mi prosa. Los comentarios y críticas de los compañeros ayudan mucho. Pero creo que no soy una gran cuentista. Se me dan mejor los relatos largos.

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
Mis estudios me aportaron lecturas muy variadas, y eso creo que ha influido en mi estilo, o al menos me ha aportado fluidez y riqueza de vocabulario. También me han hecho exigente con mis lecturas. Mi profesión me ha llevado a vivir muchas experiencias y conocer a gentes muy diversas, creo que el bagaje que he adquirido con mi trabajo me ha permitido ahondar en la psicología humana y en las motivaciones más profundas de las personas. Esto ayuda a la hora de construir personajes complejos y verosímiles.

6. ¿No crees que actualmente se enfoca demasiado la carrera de escritor hacia la consecución del éxito editorial, sacrificando incluso la calidad literaria?
Sí. La cultura del éxito lo inunda todo y la literatura no deja de entrar en la rueda del mercado, donde lo que más importa es vender. Me parece que todos los escritores aspiramos a la calidad, pero en el mundo editorial no estoy segura de que la excelencia prime sobre los resultados económicos. Las editoriales son empresas, finalmente. A veces, lo mediocre o lo banal vende mucho. Es lo que yo llamo “literatura hamburguesa”. Sin embargo, en ese afán por vender, por alcanzar el éxito, hay algo que los escritores difícilmente podemos arrancar de nosotros mismos. Más allá del querer ganar dinero vendiendo nuestras obras, abrigamos el deseo profundo de que muchos nos lean. Creo que el afán de dejar huella, de ser reconocidos y recordados, pesa incluso más que las cifras de ventas. Conjugar la humildad con la excelencia y el apasionamiento es un reto diario. Por lo menos, el mío.

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Cuando estoy escribiendo una novela, le dedico un par o tres de horas cada noche. Recién acabada, hago un primer repaso de todo el texto para corregir. Suelo escribir entre una y dos novelas cada año, pero no lo planifico mucho. Cuando llega el momento, la inspiración llama a la puerta y me dice: ¡empieza ya! Y no puedo resistirme a esa llamada. Una vez comienzo, no puedo parar hasta ver la obra terminada.

8. ¿Hay algún manuscrito que guardes en un cajón porque aún no lo consideres suficientemente bueno?
Ja, ja, sí… Tengo mi baúl de los “trastos”. Pero espero rescatar esos tesoros herrumbrosos algún día y sacarles brillo para poder presentarlos en sociedad.

9. Algo que puedas contar sobre tu último proyecto literario...
Mi agente tiene en su haber tres novelas mías pendientes de colocar. ¿Mi proyecto más inmediato? ¡Publicar alguna de éstas! Y mientras tanto, seguir escribiendo.

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Hay varios… Si solamente pudiera rescatar uno, sería la Biblia.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Mansura, de Félix de Azúa. Un ejemplo magnífico de novela histórica, narrada en una prosa brillante, con una punta de humor deliciosamente ácida y desprovista de prejuicios moralizantes y anacrónicos.

12. ¿Con qué personaje literario te identificarías?
¡Qué pregunta más difícil! Identificarme, no lo sé, pero ha habido muchos con los que me he sentido emocionalmente conectada. Hay uno que en mi infancia me cautivó, por su lealtad a una misión y su perseverancia a toda prueba, Miguel Strogoff, el correo del zar, que protagoniza la novela de Julio Verne con el mismo título. Otro personaje del que me enamoré fue Héctor, de la Ilíada: el hombre fiel a su ciudad y a su familia, intrépido hasta la muerte. Si buscara un personaje femenino... vuelvo a la antigua Grecia: al coraje de Antígona, la libertad de conciencia frente al poder.

13. ¿Permitirías que adaptasen alguna de tus obras al cine?
Me emocionaría mucho… Sí, lo haría, aunque me temo que sufriría, porque soy muy quisquillosa y pediría que se adaptara con la máxima fidelidad a la obra original.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Hace unos años tocaba la flauta, rasgueaba la guitarra y hasta aprendí algo de piano. Pero nunca he tenido mucho tiempo para la música. También solía dibujar y pintar, esa fue mi faceta artística más conocida durante muchos años. En el colegio, todas mis compañeras me pedían que les hiciera dibujos. Se me daba bien y me gustaba mucho. Mis primeros relatos fueron cuentos ilustrados por mí misma, incluso conservo algunos intentos de cómic. Luego lo fui dejando y me decanté por las letras.

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Sí, claro. Publicar todos los libros que he escrito… y unos cuantos más.

Gracias por esta entrevista, Pantagruel. Un abrazo,

Elisabet

sábado, 26 de diciembre de 2009

Influencias II: Aquellas series de animación...


No puedo ocultarlo, hay unas cuantas series de dibujos animados que me volvieron loco siendo un crío. Se me quedaron grabadas a fuego en la cabeza, y desde entonces se las apañan para filtrarse de una manera u otra en lo que escribo.

Para empezar está el robot con mayúsculas: Mazinger-Z. Debí de soñar durante años con la escena en la que se veía esa gran piscina al lado del edificio, y cómo se abría para que pudiera salir al exterior Mazinger. Antes que un coche quise tener un planeador como el de Koji Kabuto, podéis estar seguros.


Bien es cierto que la serie era extraordinariamente simplona. Consistía en ver cómo los buenos descubrían el punto flaco del robot malvado de turno después de que Mazinger recibiera una paliza, en la que media ciudad japonesa quedaba arrasada. Exceptuando los episodios en los que que le entregaban nuevo equipo a Mazinger (¡Ay Dios cuando le pusieron alas! ¡Aquello fue el acabose!), el argumento no iba mucho más allá. Pero ese fue posiblemente mi primer peldaño hacia la Ciencia-Ficción. La primera vez que se me pasó por la cabeza la posibilidad de un mundo distinto del que veía al despertar. Un mundo donde eran posibles las cosas más increíbles. Aunque, claro, entonces yo sólo era un renacuajo y me limitaba a babear de envidia porque no podía tener un robot gigante para pilotarlo y correr aventuras.

Mazinger fue mi serie favorita hasta el día en que cinco chavales disfrazados con cascos de pájaros se asomaron al televisor. Eran el Comando-G, ¡y resultó que tenían poderes! ¡Y su nave se transformaba en un ave de fuego! El cambio era más profundo de lo que yo podía imaginar entonces, porque ya no se trataba de chicos montándose en máquinas para derrotar a los malos. El Comando-G estaba compuesta por héroes capaces de sacudir a los malos por sí solos. Y tenían vehículos superchulos...


Con "La batalla de los planetas" empecé a explorar la fantasía de los personajes "metahumanos". Un universo del cual me fue imposible desengancharme. Así no es extraño que, al cruzarme con los superhéroes de cómic, me viera impelido a seguirles el rastro. A devorar sus aventuras. A querer ser uno de ellos. Y, por si alguien se lo pregunta, Mark no era mi personaje favorito (a ese lo interpretaba el vocalista principal de Parchís en las actuaciones, y a mí no me caía bien).

Sin embargo, aún me falta una serie para completar la trilogía de influencias animadas de mi infancia. Un producto europeo, para variar, fruto de entremezclar la Ciencia-Ficción y la Mitología. Y no se trata de "Érase una vez... el espacio", otra serie que me tuvo pegado al televisor capítulo tras capítulo. Me refiero a "Ulises 31". Si no me equivoco, fue de los primeros ejemplos de animación francesa que llegó a España. Y aparte de una estética diferente (sobre todo en lo concerniente a las naves espaciales y los personajes), suponía seguir las desventuras de este Odiseo estelar mezcla de Sandokan barbudo y caballero jedi. Desventuras, porque Ulises y Telémaco pasaban las de Caín en cada episodio y nunca se veía el fin a sus desdichas. ¿Cuándo iba el pobre a volver a su planeta natal? ¿Conseguiría alguna vez romper la maldición de Zeus y despertar a los tripulantes de la nave?


Salvando las distancias, este personaje fue mi "Candy Candy" de la época. Igual que con la pobre huerfanita, uno se sentaba a ver la aventura de la semana deseando que la mala racha de Ulises se acabara. Pero con la sospecha interior de que la cosa no se iba a arreglar. Experiencia que se repetiría con "Dragones y Mazmorras".

A lo largo de este tiempo ha habido muchas otras series capaces de llamar mi atención (Ironman28, C.O.P.S., Macross, Transformers, Bola de Dragón, Caballeros del Zodíaco, Reboot...). Sin embargo, ya no me deslumbraba la sorpresa. Más bien, las veo como obras que me cautivaron gracias al hechizo inicial de esas series que me marcaron. Una regla que sigue vigente a día de hoy, puesto que no puedo resistirme a darle una oportunidad a cualquier ejemplo que me las recuerde.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Fuera de Juego


Ya sé que no es este un blog de multitudinario seguimiento, pero como hasta ahora he mantenido un buen ritmo de actualización aprovecho un momento de calma para informar a quienes lo seguís: mi ordenador sufre de una infección ultra chunga que me tiene por la calle de la amargura.

Si Diox quiere, a ver si antes de que acaben las Navidades puedo postear algunos artículos que tengo en mente (incluida la próxima entrevista).

Ay, los informáticos malignos!!! Por qué no se quedarán quietecitos a veces!!!

martes, 15 de diciembre de 2009

Otros autores: Antonio Bazalo


De nuevo, otro autor novel se asoma a "Párrafos perturbados" para responder al cuestionario. En esta ocasión se trata de Antonio Bazalo, al que conocí a través del blog sobre su primera obra. Una trilogía de ciencia-ficción llamada "Astralis".


1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿Qué te motivó a hacerlo?
Escribir una novela es una labor demasiado dura como para no darle la más amplia salida posible. Y si además es buena creo que es, por un lado, un derecho del autor publicarla, y por otro, un derecho de los lectores el poder leerla y disfrutarla.

2. ¿Cómo ha sido hasta ahora tu experiencia en el mundo editorial?
Creo que la palabra más adecuada sería 'nula'. Me contestaron un par de agencias y una editorial que ni se dignó a mirar mi material. Bueno, más bien se negó el tipejo que leyó el email. Mi relación dentro del mundo editorial ha sido casi exclusivamente con otros autores; a los cuales tengo todos mucho aprecio y les agradezco el consejo y la ayuda que me prestan.

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
En lo que ya hay publicado, pero al revés. Escribo lo que me gustaría leer pero no está publicado. Por suerte, parece que comparto gustos con muchos lectores, aunque las editoriales no parecen darse cuenta.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
La novela, entendiéndola como una colección de relatos con continuidad. Las dimensiones de la novela son abrumadoras y agotadoras. Cada capítulo debe ser un relato con estructura completa, pero con un final que suponga, por un lado, un 'cliffhanger'; por otro, el planteamiento del capítulo en que se retome esa trama.

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
Soy Ldo. en Ciencias de la Comunicación y además estudié en una escuela de escritores. La influencia es total.

6. ¿Son los foros literarios el mejor medio de promoción de los autores noveles?
No sé si son el mejor medio pero desde luego es un muy buen medio. Tanto en foros como en redes sociales confluyen autores, editores, agentes y lectores, con la ventaja de que en internet existe más equidad en cuanto a la presencia de uno mismo. Aparte, rompe la barrera de la distancia geográfica.

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Tengo rutinas, pero a medio/largo plazo. Mi vida es demasiado ajetreada y llevo demasiadas cosas para adelante. Pero debería tener una rutina diaria, es lo aconsejable.

8. La pastilla azul hace que seas un Best-Seller mundial. La pastilla roja hace que te estudien en la escuela cuando pasen los años. Tú eliges....
¿No lo tienes en sobres efervescentes? Sinceramente, prefiero lo primero. Si mis libros van a ser valorados, quiero estar vivo para verlo.

9. Algo que puedas contar sobre tu último proyecto literario...
Bueno, acabo de terminar una trilogía que me ha dejado muy satisfecho pero que dudo que llegue a publicarse, al menos no mientras no escriba otro libro que sí sea publicado y funcione. A partir de ahí, es más fácil publicar otras que anteriormente no han sido valoradas. Y está en marcha, será un thriller sobrenatural con una vuelca de tuerca a varios géneros que aún no se ha escrito…, espero…

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Libro no rescataría ninguno. Rescataría un cómic, Sandman de Neil Gaiman. Una obra maestra. También Corto Maltés, de Hugo Pratt.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
Ayer mismo recomendé La Sombra del Faraón de Santiago Morata. Imprescindible para el que le gusten la novela histórica y la civilización egipcia. Para los peques, lo mejor ahora mismo es El mundo de Komori de Javi Araguz.

12. ¿Con qué personaje literario te identificarías?
Con D'Artagnan, que por cierto, en la novela se llama Artagnan. D'Artagnan es el padre.

13. ¿Permitirías que adaptasen alguna de tus obras al cine?
Sí, siempre y cuando yo dirija la película.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Hago mis cositas con una cámara de video y un Mac…

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
Llevar al cine o a la televisión la trilogía de Astralis. Los que la han leído saben por qué lo digo.

domingo, 13 de diciembre de 2009

"El secreto de los dioses olvidados", de regalo


NO, no hemos empezado a saldarlo. Pero, si alguno de los que os pasáis por aquí tenéis un perfil abierto en el foro Abretelibro!! desde antes del 20 de Noviembre podéis pasaros por el sorteo que Grupo AJEC ha abierto allí. Se trata de una suscripción a Albemuth Intenacional, comenzando por "El secreto de los dioses olvidados".

Si podéis participar, no perdáis la oportunidad y aprovechad la ocasión para haceros con unas cuantas obras de ciencia-ficción. Tenéis hasta el 20 de Diciembre para añadiros a la lista de participantes.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"El Maestro Cantor"


Para alguien que tiene "El juego de Ender" entre sus libros favoritos, comentar "El maestro cantor" supone un gran esfuerzo. Es casi imposible evitar que cada frase incluya un "comparado con...". Así pues, he procurado eliminar esas referencias en la reseña y centrarme sólo en la historia que constituye la, según dicen, mejor obra de Orson Scott Card.

"El maestro cantor" es la historia de Ansset, desde que es comprado en un mercado de esclavos hasta la madurez y la vejez. Scott Card nos propone acompañarle mientras desarrolla un superdotado talento para el canto, el cual le será descubierto en la Casa del Canto de Tew y le convertirá en un "Pájaro Cantor": un niño al servicio de quien sus mentores deciden que es apropiado para él.



El destino de Ansset, marcado por el secuestro que lo convirtió en mercadería, se torcerá aún más cuando los responsables de la Casa del Canto crean haber encontrado en él al "Pájaro Cantor" de Mikal. El poderoso y terrible gobernante del Imperio Interplanetario de la Humanidad ha exigido su derecho a deleitarse con una voz adecuada a su majestad. Un requerimiento al que la Casa del Canto no se podrá negar, aunque pueda oponer también sus propias condiciones. A partir de entonces, el niño se verá involucrado en las telas de araña de la política. Entrenado para aplicar su habilidad con devoción hacia el Emperador, conocerá las luchas de poder que rodean al trono. Cómo cualquiera puede ser un traidor, hasta de forma involuntaria. En ese mundo crecerá y envejecerá, obligado por las circunstancias más allá de lo que nadie desearía. Influenciado en todo momento por lo que la Casa del Canto hizo de él.

Personalmente, reconozco que "El maestro cantor" encierra una gran carga sentimental. La principal baza del protagonista es la capacidad que posee para percibir y proyectar las emociones de los demás, por lo que ese aspecto está presente durante toda la novela. Ansset es comparable con un "diapasón", vibrando con los sentimientos que lee en los demás y que él mismo es capaz de amplificar y modular. Todo ello a través de la música, descrita en detalle con cada canto que interpreta.

Sin embargo, hay una serie de cosas que me dejaron un regusto amargo tras la lectura de la novela. El mundo de "El maestro cantor", exhuberante en su capacidad para permitir a la naturaleza el poder de expresarse, es un cuadro gris repintado. La paz que trasciende de esas imágenes bucólicas es fruto del control imperial, reflejada en burócratas corruptos, funcionarios impasibles y la retransmisión de ejecuciones ejemplarizantes de aquellos que socavan su poder. La carga de hazañas de gran crueldad que jalonan la novela contribuyen a mantener la tensión emocional, sí, a costa de crear un contraste más acentuado con los momentos en que se producen "buenas acciones". Un universo que puede rememorar el clima de la antigua China Imperial. Un gobernante todopoderoso, encerrado en su propia jaula de oro guardada por conspiradores.

Lo más descorazonador es ahondar en la Casa del Canto de Tew. Una institución con la que Scott Card introduce su continua tendencia a elucubrar sobre sistemas educativos manipuladores "por un bien mayor". Todos sus miembros son huérfanos, adoptados por la Casa para cuidar de ellos hasta la mayoría de edad y más allá. Pero, lo que parece una forma de salvación, no deja de ser una horrible contradicción. Quizá la vida de esos niños hubiese sido horrorosa fuera de la Casa del Canto, pero al entrar en ella se van a convertir en elementos a su servicio. Algo a lo que debe añadirse la frustración de quien sólo es salvado de su miserable condición por un potencial talento que luego puede no desarrollar, y por tanto es relegado a una clase inferior. O, como la propia novela describe, la clase de tensión a que son sometidos esos "Pájaros Cantores", y cómo puede llegar a causarles daños mentales.

Quizá sea esa la forma correcta de abordar esta obra: considerando el mérito del protagonista para sobrevivir a un mundo que puede resultar aterrador, a pesar de todo el daño psicológico que se le hace sufrir. Visto así, en clave de "mártir ejemplar", cabe la posibilidad de encontrar más razones para disfrutarla sin lamentarse por la poca esperanza que hay en ella.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Dos Noticias (y II)


Segunda noticia a reseñar del día... mis próximas actividades como autor.

Después del jarro de agua fría que han supuesto los problemas con la distribución del libro, durante los últimos diez días también he tenido tiempo para vivir unos cuantos buenos momentos. No voy a decir que me han resarcido, pero me permitieron pensar en positivo.

La semana pasada recibí los ejemplares que me corresponden gratuitamente. Un subidón de moral que me duró hasta el fin de semana, cuando les pude enseñar a mis amigos eso de lo que llevo tanto tiempo hablando: mi libro. Me alegró mucho poder compartir con ellos la ilusión de esas páginas impresas, y disfruté al ver que la dedicatoria arrancó algún agradecimiento de mi "corrector" (en voz baja y cuando los demás no miraban). La opinión general es que la novela llamará la atención a quien la hojee, y que las reseñas lo harán interesante.

Sin embargo, el título de éste artículo no viene por éste hecho. La noticia es que se ha organizado, gracias a mis amigos y sus contactos, una Presentación / Sesión de Firmas del libro para la próxima semana (si no hay cambios de última hora). La fecha es el 12 de Diciembre, y el lugar la tienda Generación-X, en la Calle Puebla. A partir de las 12:30 del mediodía, me enfrentaré a las preguntas que quieran hacerme y procuraré no dislocarme la muñeca (no espero que llegue la sangre al río, pero cualquiera se fía...)

Así pues, todos los que estéis en Madrid ese día y queráis aprovechar la oportunidad... allí os espero. Pero no me tratéis muy mal ni me hagáis pasar vergüenza, por favor!! :)

P.D: Para los que ya leéis "Los secretos de los dioses olvidados", perdón por el copia-pega. Promoción, ya sabéis...

Dos Noticias (I)


Hoy posteo por duplicado, para no entremezclar cosas.

Primero, quiero hacerme eco de la entrevista que se ha hecho al Director de Grupo AJEC (y por ende, mi editor), Raúl Gonzálvez del Aguila. Los responsables son la gente de NGC-3660, a quienes tengo en mucho aprecio.

A lo largo de los comentarios, se puede leer cómo percibe Raúl la situación actual del mercado editorial en el género de Ciencia Ficción, y cómo se ha desarrollado a través de su empresa. Lo cierto es que sigue una corriente que ya he visto comentar en otras partes, sobre la aparente decadencia de la Ci-Fi en comparación con la Fantasía Épica y el Terror.

Por la parte que me toca, envío muchos ánimos a la iniciativa de Grupo AJEC y espero que sus títulos sean sinónimo de éxito de aquí en adelante...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Otros autores: Susana Eevee


Aunque parezca mentira, uno se cansa de hablar siempre sobre "sus cosas" así que comienzo con ésta una serie de "entrevistas" a otras personas que también están dando sus primeros pasos en el mundo editorial. Inaugura la sección mi primer seguidor del blog, y una compañera de otros foros: Susana Eevee, cuyo proyecto más interesante en la red es su "Breves apuntes para escritores", un útil lugar al que acudir para refrescar esas reglas gramaticales o figuras literarias que a veces se nos olvidan.

1. Cuando pensaste en publicar por primera vez, ¿qué te motivó a hacerlo?
Tanto escribir como publicar mis obras son dos ideas que siempre han ido de la mano. Desde que comencé en esto, hará ahora un par de años, me aferré a la ilusión de que algún día escribiría una novela lo bastante buena como para ser publicada. No creo que me equivoque si digo que llegar a la publicación es el verdadero motor que nos impulsa a los autores noveles. Sabía que tenía la desventaja de partir de cero, ya que nunca había escrito nada salvo unos precoces intentos en la adolescencia.

Enseguida me di cuenta que si quería publicar tenía que emplearme a fondo, me quedaba mucho por aprender. Escribir una novela no es fácil y conseguir publicarla tampoco es sencillo. Por eso, cuando terminé la primera parte de mi novela Dos Coronas, antes de ponerme en contacto con editoriales y agentes, se la envié a un par de compañeros escritores, ambos con excelente criterio y más experiencia que yo: David Prieto y Teo Palacios. Además de su crítica, les pedí que valorasen la posibilidad de presentarla a las editoriales; quería saber si Dos Coronas, aún siendo la ópera prima de una novata, alcanzaba una calidad aceptable que me permitiese plantearme en serio el intentar publicarla. No quería empezar con mal pie, ofreciendo un texto que fuese un churro o que no tuviese cabida en el negocio editorial. Las respuestas que recibí de estos dos compañeros superaron con creces mis expectativas y me animaron a comenzar la búsqueda de una editorial adecuada para la novela.

Poco después también les pasé la novela a otros compañeros de letras (Ángela Arias, Jordi Biosca, Roberto Redondo), que me ayudaron mucho con sus comentarios y correcciones, pero fueron las opiniones de David y Teo las que me dieron el espaldarazo para dejar atrás mis inseguridades y lanzarme de pleno a las agitadas aguas de la publicación.

2. ¿Cómo ha sido hasta ahora tu experiencia en el mundo editorial?
No creo que mi experiencia sea muy diferente a las de otros escritores noveles. Con las editoriales a las que me he dirigido, he pasado por las distintas situaciones que se suelen presentar en estos casos, desde el rechazo y la indiferencia de algunas (esos silencios), hasta el trato más que correcto, educado y profesional de otras. De cualquier forma, creo que es importante no acudir a ellas desde el desconocimiento. El mundo editorial es un tema un pelín farragoso, pero merece la pena ahondar un poco en él antes de emprender la tarea de buscar una editorial que apueste por uno.

3. ¿Dónde buscas la inspiración para tus obras?
Procuro encontrar ese punto de arranque en las lecturas de otras obras que de alguna manera me acerquen a las ideas y escenarios que tengo en mente. También me predispone el escuchar una de mis canciones favoritas antes de ponerme a escribir. No obstante, la inspiración siempre es una idea que asalta de forma inesperada y que llega desde todas las cosas que nos entran por los sentidos. A veces salta el interruptor con los detalles más pequeños: una frase de un libro, una sola imagen de una película o videojuego, puede provocar ese fogonazo que me espolea a construir una escena o incluso, en el mejor de los casos, toda una historia. Desde luego, son pocas las veces que escribo desde la inspiración, pero cuando sucede es una sensación fascinante.

4. ¿Cuál es tu medio favorito? ¿El relato o la novela?
Sin duda, la novela. Pero solo como escritora, porque como lectora disfruto por igual con los dos géneros. Cuando pienso en una posible historia, aunque parta con pocos elementos, siempre acabo alargándola y complicando la trama, por eso me resulta tan difícil conseguir la concreción e intensidad que requiere un relato. Esta dificultad me fastidia bastante, lo reconozco.

5. ¿Cuánto te han influenciado tus estudios y /o tu profesión a la hora de escribir?
Sinceramente, no lo sé. ¿Mucho, poco? Estudié Relaciones Labores, pero después trabajé en un par de empresas que nada tenían que ver con el título, ni siquiera entre ellas. Pero ¿qué parte de nuestras experiencias o de nuestros conocimientos queda al margen de nuestra capacidad para crear?

6. ¿No crees que actualmente se enfoca demasiado la carrera de escritor hacia la consecución del éxito editorial, sacrificando incluso la calidad literaria?
A ver, el éxito no es incompatible con la calidad literaria, es más, la mayoría de los libros alcanzan el reconocimiento gracias a ser libros interesantes, que destacan por su calidad. Son libros que reciben premios a su trayectoria, que se venden muy bien y que llegan a ser libros de referencia.

Pero, si estamos hablando de auténticos best sellers, es decir, novelas escritas para ser un superventas, tienen que llegar, gustar y ser asequibles a mucha gente, tienen que ser tremendamente comerciales y me atrevo a decir que deben atraer la atención de los lectores menos exigentes. Son libros que ya salen a las mesas de novedades con un marketing detrás demoledor. Entonces, el sacrificio de la calidad literaria parece algo inevitable. Pero ojo, el éxito editorial no solo es deseable, sino imprescindible para subsistencia de las editoriales, así que yo veo fenomenal que estén ahí esas novelas de tremendo exitazo (no hace falta que diga cuáles son, todos las conocemos). Tiene que haber todo tipo de literatura para todo tipo de lectores.

7. ¿Tienes alguna rutina diaria para escribir, o te dejas llevar?
Cuando empecé a escribir no tenía ninguna rutina, pero los resultados no eran buenos. Tanto conseguía escribir un par de páginas como apenas avanzaba un pequeño párrafo. La constancia, el sentarse cada día delante del ordenador, aun sabiendo más o menos lo que debía escribir, no era suficiente. Y ya soy demasiado lenta escribiendo como para permitirme tales altibajos. Me liaba corrigiendo lo del día anterior o releyendo las sinopsis de los capítulos. Así que probé algo nuevo: antes de empezar redacto un breve resumen de la situación que voy a escribir a continuación. Me ayuda a concretar el trabajo del día y a definir y acotar las escenas. Aunque sigo siendo bastante lentora, he logrado que los días de páginas en blanco pasen a la historia.

8. ¿Hay algún manuscrito que guardes en un cajón porque aún no lo consideres suficientemente bueno?
Oh, sí. Tengo uno de esos, incluso está inacabado. Es una buena historia, pero las tramas secundarias cojean, y falla el punto de vista desde el que narro varias escenas importantes. Vamos, que tengo que volver a pensarla antes de reescribirla.

9. Algo que puedas contar sobre tu último proyecto literario...
Bueno, mi último proyecto todavía está en pañales. Prefiero no adelantar nada, pero tremenda pintaza la que trae. Ya os iréis enterando, ya…

10. ¿Qué libro rescatarías a toda costa de tu biblioteca?
Esta pregunta me mata, pero, por decir uno, Hyperion, de Simmons. El mío es una edición de lo más cutre, pero es una novela que me encanta. Además, lo daba por perdido, hasta que un buen día apareció, como el hijo pródigo, ¡la alegría que llevé!, por eso lo quiero más.

11. ¿La última novela que has leído y recomendarías?
La última que he leído es El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss, y sí, la recomendaría totalmente. Para ser la primera novela que escribe este hombre le ha quedado estupenda.

12. ¿Con qué personaje literario te identificarías?
Con Jim Hawkins, el adolescente protagonista de La Isla del Tesoro. ¡Como me hubiese gustado enrolarme como grumete en La Hispaniola!

13. ¿Permitirías que adaptasen alguna de tus obras al cine?
Si te refieres a filmar una superproducción… Vamos, sin pensarlo dos veces y con los ojos cerrados. Y que hagan que lo quieran.

14. Aparte de escribir, ¿practicas alguna otra disciplina artística?
Yo todo lo hago con mucho arte, hasta la empanada gallega. No, en serio: pinto. Me gusta pintar al óleo, desde siempre. Y dicen que no lo hago mal, oye…

15. ¿Algún sueño que te falte por cumplir, y puedas confesar?
¿Puedo decir tres? Ser escritora profesional, aprender a tocar la batería y ver una de mis historias adaptadas al comic.

martes, 1 de diciembre de 2009

La Muerte y la Cocina


Hoy se ha publicado mi última colaboración con NGC3660. Se trata de un relato muy breve, protagonizado por la MUERTE de Mundodisco e inspirado en hechos reales.

Para quienes no pertenecen a mi grupo de amistades, pero quieran captar en su totalidad el chiste que encierra debo narrar el evento que lo inspiró. Después de que unos amigos hicieran un viaje por China (algo que envidio, desde luego), nos citaron para reunirnos y degustar las "delicatessen" que habían tenido a bien traerse a tierras cristianas.

La experiencia de probar aquellos "pastelitos" llegados de oriente (las comillas no expresan en su totalidad mi dificultad de etiquetarlos), y mientras mi lengua aún me recordaba que en la boca sólo se deben meter cosas comestibles, una idea salió disparada como una bengala: aquellas cosas habían sido realizadas por alguien que desconocía en absoluto el significado de la palabra gastronomía.

Y como buen aficionado a Terry Pratchett y su Mundodisco, de inmediato pensé en un personaje concreto: La Muerte. No sabía muy bien cómo, pero tenía que escribir algo que combinase la idiosincrasia del personaje y aquel evento tan peculiar que acababa de vivir. Necesitaba hacerlo. Al día siguiente, me puse delante de unas cuartillas y el relato surgió casi a la carrera.

Desde entonces, sólo había sido un pequeño chiste personal con los amigos. Hasta que empecé a colaborar con NGC3660, y pensé... ¿por qué no?

sábado, 21 de noviembre de 2009

La cuadratura del círculo


Después de muchos días esperando a recibir noticias de parte de la editorial, hoy me ha llegado un correo del Grupo AJEC sobre la publicación de "El secreto de los dioses olvidados". Ha sido un mensaje agridulce, que procedo a desgranar para informaros de las novedades.

Primero, el libro estará a la venta a partir del 23 de Noviembre. Eso sí, sólo a través de internet. En la página de Cyberdark, donde ya lleva tiempo anunciado como novedad de la editorial.

Segundo, la distribución a librerías queda pospuesta hasta Febrero, aproximadamente. Un problema va a impedir que se puedan encontrar los ejemplares "fisicos", aunque se podrá hacer una petición a la editorial (Grupo AJEC) por vía telefónica (creo que la información es accesible, pero por si acaso me enteraré).

Tercero, la semana que viene podré tener entre mis manos uno de los ejemplares. Ya puedo irle haciendo hueco y estudiando dónde quedará más lucido...

Total, que comienzo la andadura pero de una manera que se puede calificar como "coja". La época de lanzamiento prevista era muy buena, y éste problema con la editorial parece que lo va a echar por tierra. Un desastre que espero compensar con las críticas, que ojalá sean lo suficientemente buenas como para animar a la gente a hacerse con el libro.

Y menos mal que el 23 me parece una fecha muy buena. Es un número al que le tengo un aprecio personal. Ojalá sea una buena señal, después de todo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

"La piel fría"


Es difícil catalogar la novela de Aberto Sanchez Piñol. Si uno lee la reseña que circula en la mayoría de entradas de internet, espera entrar en un mundo Lovecraftiano. Y aunque los seres marinos que anuncian son dignos herederos de los "profundos", sus similitudes acaban en lo físico. El terror o la angustia que pueden provocar en el lector tienen orígenes muy diferentes.



La novela comienza en un tono que entremezcla el terror al más puro estilo Lovecraft y la repulsa por lo primitivo de "El corazón de la oscuridad". Narrado siempre en primera persona en un momento indefinido de principios del siglo XX, el protagonista es un náufrago social que ha decidido exiliarse a una isla remota. Allí, convertido en un verdadero náufrago, deberá enfrentarse a una situación límite que le obligará a despojarse de su civilización.

En el reducido universo que compone la isla, nuestro narrador se ve arrastrado por una ola de violencia a la que es imposible sustraerse. Descubre enseguida la condición de "terreno en disputa" de ese minúsculo peñón y a las bestias involucradas en el conflicto. Dos bandos de dispares características, semejantes tan sólo en la voluntad de destruírse entre sí, e igualmente ajenos a la naturaleza del protagonista.

De un lado está Batis Caffó, el Kurtz de "La piel fría". El resultado de una prolongada guerra de supervivencia. El hombre deshumanizado cuya frialdad repugna al hombre civilizado, pero al cual necesita para continuar vivo. La sombra que se cierne sobre la cabeza del protagonista, amenazándole con un visión permanente de su destino.

Del otro lado están las criaturas marinas. Los monstruos que dominan la noche. La amenaza contínua en forma de bestias. La muerte que se abalanza contra los ocupantes del faro una y otra vez, inasequible la desaliento.

Esas dos fuerzas, Caffó y los "carasapo", provocan y mantienen en tensión la narración. Por medio del protagonista se nos hace tangible la incapacidad para entenderse con ellos. La falta de comunicación como motivo del conflicto. La batalla como un sinsentido en el que ninguno de los dos bandos parece tener más objetivo que la destrucción. Una guerra sin un origen claro y con ningún fin aparente.

Sin embargo, Sanchez Piñol añade un elemento que provoca dudas a cualquier lector: la "carasapo" huída de su sociedad y refugiada entre los humanos. Mediante esa criatura, en la que los hombres desahogan sus frustraciones, los monstruos pasan a quedar desprovistos de la malicia que se les ha supuesto. Presenciamos entonces lo que ocurre al sentirse reflejado en el otro. Cómo enturbia la concepción del enemigo. Incluso los abismos de las disparidades físicas se estrechan y las razones para matar al otro se ponen en duda. Así, cuando resultaría fácil para el lector posicionarse del lado de los humanos, se le obliga a dar un paso atrás. Se le hace partícipe de la lucha por racionalizar lo que ocurre y comprender a los demás, enmarcada en la relación visceral que se forma entre el protagonista, Caffó y la "carasapo".

La historia acaba cerrando un círculo que sólo se adivina mediada la narración. Después, aún flotan un montón de preguntas sobre lo que ha pasado. Pero quizá esa es la mejor forma de concebir las barreras de la incomprensión. Como seres que nos resultan ajenos, incluso siendo parecidos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

"Destellos" Antologizados


Aunque la noticia tuvo lugar hace casi una semana, hoy es cuando decido comentarla. Mi participación en el concurso "Tierra de Leyendas" organizado por el foro de la página Sedice se ha cerrado con una 20ª posición entre 53 relatos. El concurso de Tierra de Leyendas posee un elemento muy particular. Los relatos deben ceñirse a dos temas que el autor puede escoger entre una lista propuesta por la organización (la lista se realiza mediante selección por los miembros del foro, pero esto no importa). Aparte de ésto, la votación es secreta y aleatoria por parte de los participantes y aquellos que deseen actuar de jurados.

El resultado final no es para tirar cohetes, desde luego. Durante un tiempo estuve a punto de quedar en el "Top Ten", pero las votaciones hicieron que fuera deslizándome colina abajo hasta conseguir agarrarme a ésta posición. Tampoco puedo quejarme demasiado, porque entre los primeros clasificados se encuentran algunos relatos realmente interesantes que aúnan originalidad y calidad como para que uno tenga que hacer una reverencia y abrirles paso. No todos (el orgullo del autor me impide ver diferencias notables de calidad entre mi obra y ciertos relatos mejor valorados), pero bastantes. Y, en cualquier caso, estoy entre los 37 primeros. Apto para ser publicado en una futura antología con los demás relatos de ésta edición.

Mi relato, "Destellos", es una narración de tintes ciberpunk. Ambientado en un Japón futurista en un futuro indeterminado, el reto era describir la desorientación de un personaje que despierta de pronto en medio del caos de un asesinato múltiple sin recordar qué ha ocurrido.

Lo gracioso (por decir algo) ha venido con los comentarios que he recibido a posteriori, una vez dado el fallo del concurso. Y digo gracioso porque soy alguien que tiende a buscar siempre un último giro argumental que descoloque al lector y le haga leer dos veces el párrafo en cuestión, para confirmar lo que le dicen sus ojos. Afición que me intenta quitar cierto amigo, calificando esos finales de "chim-pún" con la misma intención crítica que Salieri en la película "Amadeus". Pues justo las críticas al relato van en la dirección opuesta. Quienes lo han valorado poco dicen que era un final predecible (además de quien sencillamente no tiene aprecio al género ciber). Total, que cuando intento centrarme en la tensión psicológica del personaje y olvidarme de hacer un final que no sea más que la explicación de todo lo anterior, me dan capones.

Comentarios cítricos aparte, estoy contento con haber quedado entre los publicables. En el mundillo de los autores "por descubrir" es la mejor manera de irse dando a conocer. Y, en todo caso, el puesto final significa que les ha gustado a un poco más de la mitad de quienes tuvieron que valorarlo. Estamos en el camino...

martes, 17 de noviembre de 2009

Tertulia con D. Stoker


AVISO: Esta nota se escribe bajo la influencia de la "charla post-tertulia", en un bar cercano. Advertidos están.

El Martes 17 tuve la oportunidad de acudir a la sesión de firmas que se organizó con D. Stoker en Generación-X Madrid, junto a otros compañeros y aficionados a la literatura gótica. Advertidos de que no sería un evento multitudinario, fuimos preparados para aprovechar la oportunidad y ejercer de protagonistas en el previsible debate sobre la obra. Allí se presentó el escritor, acompañado por la editora (y a la postre traductora casi innecesaria), su esposa y su hija.

El Meollo: La novela escrita por D. Stoker (sobrino biznieto de Bram Stoker) y Ian Holt aventura el destino de los personajes protagonistas de la caza de Drácula, 25 años después del clásico. Entre las incorporaciones interesantes resalta el propio Bram Stoker, como amigo de los Harker y Van Helsing (un detalle que aparecía en el "Drácula" original, donde el autor decía estar relatando una historia por boca de personas de su círculo de amistad), además de añadir al elenco de villanos a Jack "el destripador", por si acaso con el príncipe de los no-muertos no fuera bastante para encoger el estómago de los protagonistas.

El Debate: Hay que reconocerle al sucesor de Stoker su deseo de agradar y hacer participar a los que acudieron al evento. Tenía muchas ganas de hablar sobre la obra, a la que ha dedicado 6 años de trabajo, y por suerte para los presentes lo hizo en un inglés muy asequible para todos. Entre las preguntas que eran de obligada aparición, un ¿Por qué? inmediato: según D. Stoker, Ian Holt es una persona muy convincente y el proyecto le resultó bastante atractivo desde un principio. Para respetar al máximo la obra original, se basaron en las notas de B. Stoker del único manuscrito superviviente y ciertas referencias que hizo en el Prefacio de una de las ediciones del libro. Según el autor, el final escogido por su tío bisabuelo (modificado respecto a la versión original, en la que Drácula y su castillo eran engullidos por la tierra) daba pie a que el príncipe valaco siguiera vivo y esperando tomarse revancha. Igualmente, han recurrido a la ayuda de un asesor histórico para dotar de la mayor verosimilitud a todo el ambiente en el que se desarrolla la historia. Querían que el Londres de la novela sea tan real como el que conocía y plasmó B. Stoker. También confesó su querencia por Bela Lugosi, al pedirle que se decidiera por un estereotipo de Drácula.
Además, nos reveló que se está estudiando la posibilidad de una adaptación al cine. Sin embargo, no quería hacerlo a toda costa y esperaba poder retener el control para que se respetase al máximo lo expuesto en el libro.

Mis Preguntas: Como ya he dicho, la firma de ejemplares incluía la oportunidad de participar en un debate abierto con el autor. Y una vez caldeado el ambiente por mis compañeros, me envalentoné y he logrado formular un par de preguntas.
Imprescindible cotilleo... ¿No sentía miedo por el severo examen que iban a llevar a cabo los críticos sobre su obra, por el mero hecho de ser descendiente de B. Stoker? La respuesta es que sintió una gran responsabilidad. Por eso se ha esforzado tanto en que la obra respete el original (aunque se permitió bromear sobre ello, ya que los derechos no están en posesión de la familia). También nos comentó que ha recibido una mayoría de comentarios positivos, y que sólo unos pocos le han acusado de ser un oportunista intentando ganar dinero a costa de su apellido.
Una pregunta de escritor... Después de seis años empleados en la escritura de la obra, ¿hubo algún pasaje que se resistiera a eliminar cuando empezó la reelaboración bajo la tutela de la editorial? Un sí rotundo. Nos comentó que estaba relacionado con el personaje de su ancestro. Bram Stoker ha sido reflejado de la forma más historicamente verídica que una obra así permite, evitando caer en representaciones demasiado idealizadas. Un pasaje que a los editores les pareció que no aportaba gran cosa, se ha quedado porque el Joven Stoker deseaba conservarlo.

Y hasta ahí dieron de sí los sesenta minutos del evento. Después, charla delante de unas cañitas para compartir opiniones y sensaciones, que en general habían sido buenas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

30.000 Palabras


Aunque soy de los que comparten la superstición de que es mejor no hablar de los proyectos inacabados para no gafarlos, voy a cruzar los dedos y hacer un artículo sobre el manuscrito que tengo entre manos.

Hasta ahora, el texto ha crecido hasta las 30.000 palabras. Teniendo en cuenta que me propongo alcanzar una longitud similar a la de "El secreto de los dioses olvidados", la cual llegó a las 100.000, está claro que aún no he hecho más que recorrer el principio del camino. Ahora mismo tampoco estoy añadiendo demasiado material nuevo porque, en realidad, estoy reelaborando los pasajes que conservo del "núcleo básico original". Se trata de relatos preescritos que compartían una línea argumental (lo cual no ocurrió con el "núcleo" de "El secreto de los dioses olvidados", por cierto) y que aún debo adaptar a la ambientación definitiva de la trama de la novela. Eso supone que cada día escribo tres o cuatro páginas, pero sólo avanzo una o dos hacia el objetivo que tengo marcado. La intención es disponer de un manuscrito con todo el texto reelaborado para fin de mes. Y dedicarme a partir de entonces a conseguir el manuscrito definitivo (a ser posible, antes de fin de año).

Al considerar el planning en términos de números, 70.000 palabras para dentro de mes y medio, la sensación es casi abrumadora. Supone alrededor de 2.000 palabras diarias (unas 6 páginas). Claro que, si lees a otros decir que han sacado adelante 60 páginas en un fin de semana, la angustia suena irrisoria. También es cierto que el manuscrito de "El secreto de los dioses olvidados" no me tomó más de cuatro meses, puesto que le dedico mucho más tiempo a documentarme, preparar la sinopsis y darle forma a los personajes y los elementos de fantasía de la historia. En éste caso, la idea de la novela empezó a rondarme en Julio y no me he centrado en la escritura hasta Octubre. Debería jugar a mi favor el disponer de una sinopsis tan exhaustiva como soy capaz, que me permite recordar qué quiero que ocurra en cada capitulo, describiendo el "meollo" básico de cada escena. Eso me permite redactar de forma no lineal, por una parte, y me da unas pautas generales muy útiles al enfrentarme al texto.

Por otro lado, no quiero dar la impresión de que me preocupa más rellenar X número de páginas que el propio contenido de las mismas. Opino que la longitud de un texto depende siempre de lo que quieres contar y de lo que es imprescindible para que la narración no se quede "coja". Por encima de ese punto, considero que se empieza a transitar por el peligroso mundo de los excesos retóricos y las descripciones innecesarias. De hecho, cuando leo obras de 500 o más páginas me admira que alguien sea capaz de prolongar un argumento durante tanto espacio.

Lo cual me lleva a otro detalle importante concerniente a este proyecto. Se trata de una novela que nace con la pretensión de dar pie a una saga. Por una parte no estaba convencido de que debiera hacerlo. Veo a mucha gente en los foros de escritores, emocionados con sus propios planes para publicar epopeyas monumentales. Y me parece (con perdón) que se están dejando llevar por el razonamiento de que la fantasía (sobre todo la fantasía) sólo se vende si imita el modelo "Tolkieniano". No voy a renegar de ellas, porque algunas de esas sagas están entre mis lecturas favoritas. Sin embargo, no creo que sean imprescindibles 5.000 páginas para escribir buena fantasía o ciencia-ficción (aunque una serie con éxito sea como maná caído del cielo para cualquier editorial).

¿Por qué, entonces, me embarco en un proyecto que va contra algunas de mis "creencias literarias"? Pues, en primer lugar, porque los personajes y el mundo de los que estoy hablando me sugieren una aventura épica de gran tamaño. Después, supone la manera de escribir esa historia extensa sin obligarme a manejar un manuscrito muy voluminoso. Y por último, me lo he tomado como un reto. La forma de explorar el desarrollo de unos personajes y enfrentarme a una aventura que puede tomarme varios años en el futuro para verla completada.

Pero, de momento, no es más que un sueño perfilado en 30.000 palabras. Aún hay que acabar el primer episodio de la serie y "dárselo a probar" a lectores críticos, para que ellos decidan si realmente les gustaría seguir asomándose a ese mundo que les propongo. y dudo que ese primer paso acabe antes del verano del 2010.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Firma de D. Stoker en Madrid


Este próximo martes 17 de noviembre, a partir de las 19:30, Dacre Stoker, autor de Drácula, el no muerto, firmará ejemplares de su obra en Generación-x (c/ Puebla, 15. Madrid).



Si queréis conseguir la firma de un descendiente directo del creador de Drácula, ya sabéis dónde y cuándo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Influencias I: El Anti-Héroe


Cuelgo hoy el primer artículo que quiero dedicarle a los autores, libros y/o personajes que más me han impresionado a lo largo del tiempo. Como ya anuncia el título, aquellas influencias, más o menos evidentes, que pueden rastrearse en lo que escribo.

Supongo que lo mejor es comenzar por algo genérico. Y en ese caso, la principal fuente de ideas e inspiración ha sido siempre la literatura de aventuras. En ese campo Julio Verne y Emilio Salgari fueron mis "padrinos". La aparición en casa de unas novelas de "Historias Selección" (regaladas por mi abuela) me llevaron a conocer a Phineas Fogg, al Capitán Nemo, Miguel Strogoff, el Corsario Negro, Sandokán y toda una retahíla de personajes, de la mano de los cuales me zambullí en un mundo donde la sorpresa quedaba a la vuelta de una página. Con el paso de los años llegó la adolescencia y entonces serían Asimov y las Crónicas de la Dragonlance quienes me descubrirían los géneros de la Ciencia-Ficción y la literatura Épica. Los héroes del XIX pasaban al banquillo y dieron el relevo a viajeros interplanetarios, androides, bárbaros o caballeros de brillante armadura.

Con semejante bagaje, resulta sencillo imaginar lo complicado que es ponerme a escribir sin empezar a pensar en máquinas fantásicas, duelos a muerte, explosiones en el vacío, objetos mágicos con poderes inimaginables y, sobre todo, en personajes que cumplan con el papel del antihéroe. Desde que acompañé en sus andanzas al Corsario Negro me he sentido fascinado por esos héroes perseguidos y atormentados. Supongo que el valor de una hazaña se multiplica cuando la persona que la lleva a cabo no tiene elección y, además, se produce un rechazo que lo convierte en proscrito. Un sentimiento de admiración que va acompañado de afinidad cuando el lector, como era el caso, se siente desplazado también.

Los héroes más oscuros e implacables fueron al principio un espejo mágico en el que proyectar las ilusiones de escapar a la mediocridad. Personajes que, bordeando el filo de lo que la justicia considera legal, se aliaban con el instinto de rebeldía social de cualquier adolescente. Después, al madurar, la riqueza argumental y el juego con los clarooscuros de la personalidad siguieron atrayéndome por encima de los caballeros de intachable moral.

Desde mi punto de vista, el protagonista de "El juego de Ender" es quien compendia a esta tipología literaria. Durante el relato no sólo asistimos al doloroso proceso que lo convertirá en el héroe que no pretende ser, si no que estamos al tanto de las maquinaciones urdidas para moldearle mediante la exposición a situaciones extremas. El resultado es un héroe tan oscuro, que el proceso lógico fue presentarlo en la secuela como un personaje transformado en villano por la opinión de la sociedad.

Por tanto, que a nadie le extrañe encontrar entre los protagonistas de mis relatos a personajes marrulleros, implacables, con problemas para integrarse o directamente criminales. Es que me gustan los héroes con defectos.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Redescubrirse


Parece mentira que uno necesite de toda una vida para darse cuenta de ciertas cosas. En mi caso, manejando las previsiones más optimistas de esperanza de vida, se podría decir que sólo he necesitado de la mitad de tiempo (algo menos si fuese una mujer). Y aún así, metido ya en la treintena, no deja de causar asombro el encontrarte frente a este tipo de "revelaciones".

¿A qué viene esto? Al hecho de que, teniendo una novela a las puertas de la distribución y varias colaboraciones en medios digitales e impresos, me sorprenda el llegar a la siguiente conclusión: yo disfruto creando historias.

No, no dejéis de leer el artículo todavía. No es que sea tan "cortito" como esa frase anterior podría dar a entender. Lo que ocurre, y lo saben quienes me conocen, es que yo, con papel y un bolígrafo en la mano, es más probable que acabe garabateando dibujos a que escriba algo. Mi forma de expresión narrativa durante treinta años ha sido el idioma gráfico. Muy especialmente, el cómic. Si comparase el número de páginas escritas con el de dibujos que conservo (incluídos los "tebeos caseros"), la diferencia debe de ser mínima. Y en ambos casos suman centenares.



La reflexión tiene implicaciones curiosas. Esos cómics dibujados a mano sobre cuartillas, vistos en perspectiva, fueron la manera de contar historias que no habría sabido plasmar sólo con palabras. Incluso, el argumento y la trama eran bastante más complejos de lo que cabría esperar. En los momentos de mayor "euforia creativa" el proceso alcanzó a incluir story-boards completos, siguiendo un guión preestablecido. Pero cuando tú eres el único público que puedes esperar, la constancia se diluye a lo largo de los meses. Y las notas para futuras nuevas tramas y giros argumentales se quedaron ahí.

¿Qué me ha quedado de mi pasión por el dibujo y la narración gráfica? Un lenguaje bastante visual, afición a incluir espectaculares escenas de acción descritas al detalle y un problema derivado de esa tendencia a procesar la trama bajo el prisma de imágenes: suelo echar de menos un vocabulario que se exprese a través de los demás sentidos. El olfato o el oído son los grandes damnificados de esa "estrechez sensorial" en mi forma de expresarme. Aunque procuro evitarlo, de verdad...



Quede claro que tampoco reniego de mi etapa de "dibujante/guionista". No sólo me sigue fascinando la idea de manejar los destinos de esos dioses olímpicos vestidos con mallas, si no que pocas cosas me harían más ilusión que la oportunidad de crear una gran aventura para un cómic. Es ahora cuando admiro a Cho, Byrne o Windsor-Smith, pero desearía ser Alan Moore y que ellos dibujasen mis historias.

Y mientras llega mi oportunidad de probar suerte en el cómic, continuaré luchando con mi nuevo proyecto novelesco y con el impulso irrefrenable de rellenar el papel con dibujos en lugar de con palabras.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Introspección


Ayer me dieron una gran alegría cuando el foro Abretelibro! anunció los ganadores del I Concurso de relatos inspirados en novela negra. La obra que presenté, "Sin huella", había sido una de las tres finalistas del jurado (para ser más exactos, quedó en tercer lugar).

El resultado me sorprendió, para qué voy a negarlo. A pesar de describir en primera persona las andanzas de un personaje que resulta ser un antihéroe, de incluir un crimen en la historia y de comentar otro, no se trataba de un relato que se ajustase al género de forma estricta. En su origen sí, puesto que nació como el guión de un cómic amateur en mi época universitaria. Con una enorme influencia "tarantinesca", debía narrar los avatares de un "torpedo" cuya actuación resultaba en un fiasco poco profesional. Sin embargo, ese relato nunca acabó de convencerme. Ya había pasado por varias reescrituras, cuando mi tendencia hacia la ciencia-ficción y lo sobrenatural me propuso la solución: un giro argumental con "homenajes" a la serie Z de los años cincuenta. Así cobró forma una curiosa mezcla de géneros, con la que participé aún siendo consciente de los riesgos. Pero, visto lo visto, era una buena apuesta.

Esa afición a entremezclar lo sobrenatural y/o detalles de tecnología futurista se ha convertido en un sello personal. De todos los relatos que he escrito, dudo que lleguen a cinco los que transcurren en el "mundo real". Espectros, alienígenas, implantes cibernéticos, monstruos de laboratorio, seres mitológicos... Todos ellos pueblan en mayor o menor medida los centenares de páginas escritos en mi vida. Un hecho que, a mí, me obligó a un acto de reflexión. ¿Puedo explicar la razón por la que escribo así?

No es algo fácil de contestar, y aún así he formulado una respuesta que me resulta válida: escribo sobre los mundos que no habitaré y los héroes que no podré ser. Y creo que no me equivoco al echarle la culpa a los cómics de superhéroes y al cine. Hasta mi conversión en aficionado al Universo Marvel, las grandes ficciones pertenecían a futuros lejanos: las naves espaciales, las armas láser, los robots... eran cosas que sólo encontraba en obras donde imaginaban el devenir de la humanidad varios siglos más allá de nuestra era. Con el mundo de los superhéroes me adentré en la idea de las "realidades alternativas": Spiderman, los X-Men, el Capitán América... vivían en un mundo que no era el nuestro, pero se le parecía mucho (incluso compartían hechos históricos contemporáneos). Las fronteras entre su universo y mi realidad de adolescente estaban ocultas en los márgenes de sus páginas, poco más. Si a eso se unen dos de las películas de acción que más me han marcado, Terminator y Depredador, cualquiera se puede hacer una idea de lo unido que está a mi imaginación el concepto de una realidad en la que los sucesos extraordinarios son perfectamente posibles. Un recurso cuyo mejor exponente literario lo encontré en H.P. Lovecraft (a través de los juegos de rol).

Esa conjunción es la que me empuja a crear mundos normales en apariencia, pero capaces de sorprender al lector. En cualquier momento brota algo inesperado que escapa a la realidad. Pero no puedo evitarlo. Supongo que es mi manera de interpretar lo romántico y lo gótico... Además de una forma de exorcizar el miedo atávico que produce "lo que vive en la oscuridad".

domingo, 1 de noviembre de 2009

Declaración de principios


Vaya por delante que soy una persona muy poco dada a hablar sobre sí mismo. Me siento orgulloso de mis logros, como todo hijo de vecino, y disfruto compartiéndolos con quienes me rodean. Pero el blog es un medio que me infunde un enorme respeto. Uno es bastante introvertido, aunque haya quien pueda dudarlo, y relaciono la escritura de ideas personales con la sensación de exponerse desnudo ante los demás. No puedo evitarlo...

Con ese principio aclarado, también quiero añadir que era inevitable (así lo veo yo) la aparición de éste blog. Desde que empecé a tomarme en serio la tarea de escribir. Ahora, con una novela a punto de ponerse a la venta, otra en proceso, más y más relatos escritos, y con ganas de postear las reseñas que voy haciendo de mi club de lectura, tenía que dejar de posponer el momento.



Hace más de veinte años que escribí mi primera novela (antes de eso había garabateado muchísimos cuadernos con tebeos artesanales e incluso con ficticias crónicas deportivas), mecanografiada "a dos dedos", sin ningún argumento previo y nada más que ganas de contar una historia de aventuras. Desde entonces he acumulado cientos de páginas escritas, ideas inacabadas, proyectos que esperan que les preste atención en el futuro, y bastantes cuentos pendientes de enfrentarse al mundo. Reconozco que mi propia tendencia a la dispersión, motivada por ese impulso de querer hacer muchas cosas a la vez, sigue siendo uno de los principales obstáculos a la hora de progresar. Sin embargo, también me precio de aprender deprisa y creo que la calidad de lo que escribo ha crecido al asimilar el proceso de reescritura.

Con la emoción de publicar por primera vez, "El secreto de los dioses olvidados" es ahora mismo lo que centra mis pensamientos. Aún así, no quiero que ese sea el único tema del blog. Para eso está la página que le he dedicado. Eso sí, advierto que aquí es posible que se dupliquen los artículos publicados en los otros blogs que manejo. Siempre y cuando estén relacionados con la literatura o mis proyectos literarios, claro...

A partir de ahora, todo comienza. Párrafos perturbados comienza ya.